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Normativa productos integrales: que el pan sirva de modelo

29 agosto 2019
pan y productos integrales

29 agosto 2019

La nueva norma sobre el pan que recientemente ha entrada en vigor en España deja fuera a otros productos a base de cereales, como galletas, masas, snacks o cereales de desayuno. Desde OCU pedimos ampliar la normativa tanto en España como a nivel europeo y que se definan los parámetros que cada producto debe cumplir para denominarse “integral”.

Hasta hace poco, cualquier producto podía presumir de integral sin atenerse a ninguna pauta en particular: un pan de miga oscura espolvoreado con granos enteros podía presentarse como integral, aunque lo único integral fueran los elementos decorativos y no tuviera ninguno de los puntos fuertes del cereal integral, como la fibra (por ejemplo, teniendo menos de los 3 gramos de fibra por cada 100 de producto necesarios para decirse "fuente de fibra").

En virtud del cambio normativo vigente desde el 1 de julio, si un pan dice ser "integral" o "de grano entero", es porque está hecho exclusivamente con harina 100 % integral o de grano entero, independientemente del tipo de cereal empleado (trigo, centeno, etc.). Si solo una parte de la harina usada es integral, hay que señalar el porcentaje preciso.

Para poder elegir, hay que saber

La cuestión es que hay muchos productos hechos a base de cereales aparte del pan que quedan fuera de la norma. Un simple paseo por el supermercado basta para detectar casos en los que los calificativos "integral" y "de grano entero" se usan como bandera de productos en los que ni lo uno ni lo otro son la característica definitoria. Además, lo hacen sin necesidad de incluir un mínimo de ingredientes integrales y pese a faltarle al grano una parte importante para estar íntegro.

Es el caso de algunas galletas, masas, snacks o cereales, que incluyen las palabras “a base de cereales”, “integral” o “con grano entero” impresas en la parte frontal de los envases para dar un aire saludable al producto, pero que obligan al consumidor a leer la letra pequeña para descubrir el conjunto de ingredientes y su proporción.

Pan, pasta y arroz integral, mejor que galletas

Para introducir más grano entero en tu dieta, no te quedará más remedio que leerte a fondo las listas de ingredientes de los envases, porque no basta con que un producto elaborado alardee de integral en la cara frontal del envase para que lo sea.

Así por ejemplo, entre los cereales de desayuno hay muchas opciones y algunas están mucho más elaboradas que otras. La avena o el trigo pueden consumirse en versiones eminentemente integrales y con pocos o ningún ingrediente añadido. Pero también hay copos que mezclan muchos ingredientes, van enriquecidos con vitaminas y minerales, y llevan sal y azúcar en cantidades sustanciales, cuando no pepitas de chocolate, caramelo...

Lo mismo ocurre con las galletas o las tortitas de cereales, que pueden ser una buena fuente de cereal integral pero no recomendables más que de vez en cuando, por tener un alto contenido de grasas, azúcares o sal.

 En este sentido, desde OCU recomendamos introducir el grano integral en la dieta, pero solo de la mano de alimentos que sean saludables en conjunto. Si solo son apetecibles, pero no muy aconsejables nutricionalmente, se deben consumir solo de manera ocasional.

Harina refinada + salvado no es integral

Muchos productos integrales se hacen volviendo a añadir a la harina refinada el salvado o cascarilla que se separa al moler el cereal, en lugar de utilizar la harina que resulta directamente de moler el grano íntegro, más comúnmente llamado “grano entero”. Sin embargo, la suma de harina refinada y salvado no equivale al grano entero.

Para eso, sería necesario añadir un tercer elemento, el germen, que se retira de la harina refinada y de los productos pseudointegrales, entre otras cosas, porque sus grasas tienden a enranciarse, lo que puede acortar la vida comercial de los alimentos en los que interviene. Y es precisamente en este germen, donde se concentra en buena medida la singularidad nutritiva de los cereales.

Por estos motivos aclaramos que la diferencia entre integral y no integral no es anecdótica: se calcula que el grano entero tiene, según de qué cereal se trate, hasta un 75% más de nutrientes que las versiones refinadas y cada una de sus partes aporta unos beneficios particulares de los de las otras.

Así, muchos estudios sostienen que quienes consumen regularmente y a diario entre 50 y 80 gramos de grano entero, dentro de una dieta equilibrada, tienen un riesgosignificativamente menor (al menos del 20%) de desarrollar enfermedades cardiovascularesdiabetes tipo 2cáncer colorrectal sobrepeso.

Ampliar la normativa del pan a todos los productos integrales

Queremos que se amplie la normativa del pan a todos los productos integrales tanto a nivel nacional como europeo. Si un producto dice estar hecho con grano entero, todo el grano que lleve debería ser entero. Y si mezcla grano entero y refinado, queremos que se indique en qué medida exacta es integral.

Además, si ese porcentaje es anecdótico o el producto abusa de la sal, el azúcar o la grasano debería permitirse que destacara el término "integral", para que las connotaciones saludables que tiene no enmascaren la verdadera naturaleza del producto.