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Insectos, el “nuevo alimento” del futuro

11 enero 2019
insectos alimentacion

11 enero 2019

La Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) publica un documento donde se aclara que los insectos están incluidos en la definición de «nuevo alimento». Te contamos los dos tipos de procedimientos a través de los cuales cualquier empresa puede solicitar que, por ejemplo grillos o gusanos, puedan ser comercializados para alimentación humana.

En la actualidad existe un notable interés a nivel internacional por potenciar y valorizar el consumo de insectos. Sus propiedades nutritivas junto con el bajo impacto ecológico y económico que supone su producción convierten la cría de insectos y el aprovechamiento de productos derivados en una prometedora industria alimentaria que empieza a desarrollarse poco a poco en Europa.

El pasado mes de abril hubo un gran revuelo en los medios de comunicación y redes sociales debido a la puesta en venta de insectos enteros y otros productos que los contienen como ingrediente por la cadena de hipermercados Carrefour

Y es que, independientemente de la sorpresa o repulsa que pueda acarrear el comer insectos, hasta ahora, a nivel legislativo, éste ha sido un proceso cuanto menos polémico, pues su regulación es bastante compleja y la postura de AECOSAN sobre este tema no acababa de ser clara. Sin embargo, la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) acaba de publicar un documento en el que aclara en qué situación se encuentran los insectos y cuál es su perspectiva de futuro.

Procedimientos para la comercialización de insectos

Los insectos están incluidos en la definición de “nuevo alimento”, por lo que cualquier operador que quiera comercializar insectos para alimentación humana en la Unión Europea debe presentar una solicitud para que pueda ser incluido en la lista de nuevos alimentos. Existen 2 vías:

  • El insecto forma parte de la dieta tradicional de un país tercero durante al menos 25 años y posee un historial de uso alimentario seguro. En este caso, el operador tendrá que notificar su comercialización aportando la documentación necesaria.
  • El operador tendrá que seguir el procedimiento de autorización de nuevo alimento si el insecto en cuestión no cumple los requisitos anteriores.

Existen países europeos que ya toleran la venta. Se establece un período de un año, hasta el 1 de enero de 2019, para que las empresas que comercializan estos insectos presenten una solicitud para su inclusión en la lista de la Unión, pudiendo continuar su comercialización, como máximo, hasta el 2 de enero de 2020, fecha en la que deberá haber una decisión sobre si se incluye en la lista o no.

Consumo seguro para su autorización

Que el consumo de un alimento sea seguro es requisito indispensable para que pueda ser incluido en nuestra dieta. Es por ello que para autorizar un alimento nuevo, la EFSA debe realizar un análisis de este producto (en este caso especie de insecto) y confirmar que su ingesta no implica riesgos para los consumidores. EFSA ya hizo pública su opinión sobre el perfil de riesgo en relación con la producción y el consumo de insectos como alimento y pienso. En este informe la EFSA presenta los potenciales riesgos biológicos y químicos así como la potencial alergenicidad y posibles riesgos medioambientales asociados a los insectos “de granja”.

El informe de la EFSA concluye recomendando que es necesario iniciar investigaciones en los aspectos que originan incertidumbres debido a la falta de información. Para el control de los peligros microbiológicos, las empresas deberán de aplicar medidas correctas de higiene durante todas las fases de producción y comercialización de insectos. Por nuestra parte, como consumidores, debemos seguir unas normas de higiene básicas para minimizar el riesgo de contaminación cruzada, de proliferación de microorganismos y de supervivencia de los mismos.