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Insectos para comer, cada vez más cerca

15 febrero 2021
insectos alimentacion

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha publicado la primera evaluación completa de un producto alimenticio derivado de insectos como nuevo alimento. El gusano de la harina, tanto el insecto completo seco como en forma de polvo (larva Tenebrio molitor), ha sido el protagonista de esta evaluación, el primer paso para que llegue a aprobarse su uso como alimento.

La EFSA evalúa el primer insecto como nuevo alimento

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha publicado la primera evaluación completa de un producto alimenticio derivado de insectos como nuevo alimento, se trata del gusano de la harina (Tenebrio molitor): según el análisis de la EFSA, se trata de un producto seguro (en los niveles de uso propuestos), aunque indica que podría dar lugar a reacciones alérgicas. Este es un primer paso: a la evaluación de la EFSA deberán seguir el estudio de la gestión del riesgo por parte de expertos y la elaboración de un proyecto de norma, como pasos previos indispensables para lograr que se autorice el uso de este "nuevo alimento" en Europa.

¿Insectos en el plato?

En la actualidad existe un notable interés a nivel internacional por potenciar y valorizar el consumo de insectos. Sus propiedades nutritivas junto con el bajo impacto ecológico y económico que supone su producción convierten la cría de insectos y el aprovechamiento de productos derivados en una prometedora industria alimentaria que empieza a desarrollarse poco a poco en Europa.

En la actualidad ya es posible encontrar insectos enteros y otros productos que los contienen como ingrediente en algunos supermercados. Independientemente de la sorpresa o repulsa que pueda acarrear el comer insectos, la realidad es que la autorización y comercialización de insectos está regulada desde 2018 cuando entró en vigor el Reglamento de nuevos alimentos, categoría en la que están incluidos. 

Procedimientos para la comercialización de insectos

Los insectos están incluidos en la definición de “nuevo alimento”, por lo que cualquier operador que quiera comercializar insectos para alimentación humana en la Unión Europea debe presentar una solicitud para que pueda ser incluido en la lista de nuevos alimentos. Hay dos vías:

  • El insecto forma parte de la dieta tradicional de un país tercero durante al menos 25 años y posee un historial de uso alimentario seguro. En este caso, el operador tendrá que notificar su comercialización aportando la documentación necesaria.
  • El operador tendrá que seguir el procedimiento de autorización de nuevo alimento si el insecto en cuestión no cumple los requisitos anteriores.

Antes del Reglamento de nuevos alimentosya había países europeos que toleraban la venta de insectos. Sin embargo, con la entrada en vigor de esa norma, las empresas que comercializan estos insectos se vieron obligadas a presentar  una solicitud para su inclusión en la lista de la Unión Europea, como requisito para poder seguir vendiéndolos.  Desde entonces, la EFSA ha recibido un gran volumen de solicitudes, entre las que se incluyen variedades de insectos comestibles.

Consumo seguro para su autorización

Que el consumo de un alimento sea seguro es requisito indispensable para que pueda ser incluido en nuestra dieta.

Por eso, antes de autorizar un alimento nuevo, la EFSA debe realizar un análisis de este producto (en este caso de la especie de insecto en cuestión) y confirmar que su ingesta no implica riesgos para los consumidores. EFSA ya hizo pública su opinión sobre el perfil de riesgo en relación con la producción y el consumo de insectos como alimento y pienso. En este informe la EFSA presenta los potenciales riesgos biológicos y químicos así como la potencial alergenicidad y posibles riesgos medioambientales asociados a los insectos “de granja”.

Las formulaciones de insectos pueden tener un alto contenido de proteínas, con las que están relacionadas muchas alergias. Por eso hay que evaluar si el consumo de insectos podría desencadenar alguna reacción alérgica, bien provocada por la sensibilidad de un individuo a las proteínas de insectos, o por la reactividad cruzada con otros alérgenos o alérgenos residuales de los alimentos para insectos.

El informe de la EFSA concluye recomendando que es necesario iniciar investigaciones en los aspectos que originan incertidumbres debido a la falta de información.

  • Para el control de los peligros microbiológicos, las empresas deberán de aplicar medidas correctas de higiene durante todas las fases de producción y comercialización de insectos.
  • Los consumidores, por su parte, deben seguir unas normas de higiene básicas para minimizar el riesgo de contaminación cruzada y de proliferación y superviviencia de microorganismos.