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Los insectos como alternativa a la carne

05 noviembre 2015
comer insectos

05 noviembre 2015

Quizás te den asco, pero hay más de mil especies de insectos que forman parte de tradiciones culinarias. Van sobrados de proteínas, vitaminas y minerales. Su uso para alimentar a la humanidad es una opción más sostenible que seguir insistiendo en el consumo excesivo de carne. 

De la extrañeza al exotismo y del exotismo al interés creciente por llevar los insectos a tu plato. Desde hace años se investiga y la FAO ya ha recomendado su consumo en varias ocasiones. 

La alternativa nutritiva y sostenible

Cada vez hay más argumentos en contra del gran peso que la carne tiene en la dieta de muchos consumidores. Producir carne para saciar a una humanidad predominantemente carnívora implica deforestación, vertido de residuos, pérdida de biodiversidad... 

A estos efectos colectivos se suman los individuales, con el reciente anuncio de la Organización Mundial de la Salud: la carne procesada es carcinógena y la carne roja es probablemente carcinógena. 

Malos tiempos para la carne y gran potencial para los insectos. No hay ningún animal tan eficiente a la hora de convertir los recursos vegetales en nutrientes, lo que significa menos emisiones contaminantes, menos residuos y menos deforestación

Son fuente de proteína fácilmente digerible y aportan también vitaminas, minerales y ácidos grasos

No estamos hablando necesariamente de comerse una hormiga tal cual. Además de enteros, se está estudiando la posibilidad de comercializar insectos en forma de concentrados, polvos y extractos de componentes específicos (proteína, aceites, quitina...), ya sea para el consumo humano o como añadido en los piensos para animales. 

Lo que dice la Ley

En países como Bélgica, Holanda, Reino Unido o Dinamarca ya se permite el consumo humano de algunos insectos.

En España estaba prohibido pero recientemente los eurodiputados han votado a favor de simplificar los procedimientos de autorización para nuevos alimentos (los que no se consumían habitualmente en Europa antes de 1997). 

En el caso de alimentos que tradicionalmente se han consumido en países fuera de Europa, como ocurre con los insectos, el procedimiento se va a basar en la demostración de que existe un historial de "uso seguro". 


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