Informe

Tóxicos en la ropa: ¿cuál es su impacto?

16 enero 2019
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16 enero 2019

Ir de compras se ha convertido en un actividad de ocio, de diversión más que un acto para suplir una necesidad básica. Hemos pasado de comprar ropa solo en los cambios de armario a hacerlo constantemente. Pero ¿sabemos realmente qué impacto tienen estas prendas sobre el medioambiente y sobre nuestra salud?

El impacto ambiental de la "fast fashion"

Entre los años 2000 y 2014 el fenómeno fast fashion cambió nuestros hábitos de compra, pasamos de tener 2 temporadas (primavera-verano y otoño-invierno) a una rotación constante de colecciones de ropa. Esto favoreció que se duplicara la producción y el consumo de prendas de ropa (llegando incluso a los 100.000 millones de prendas), mientras su tiempo de uso se reducía a la mitad.

Este modelo de negocio llevó asociado también un abaratamiento de la ropa, lo que nos permitía cambiar nuestro armario más a menudo y sin preocuparnos (en exceso) por el dinero. Pero ¿somos conscientes del impacto que supone la fast fashion para el medio ambiente y para nuestra salud?

Lo que las etiquetas de ropa no te cuentan

La industria textil es la segunda más contaminante para el medio ambiente, después de la petrolífera, y lo peor de todo es que la mayoría de los consumidores desconocemos cuál es el impacto real que nuestra ropa tiene sobre el medio ambiente. Esto se debe a que las etiquetas de la ropa no aportan suficiente información sobre las materias primas, ni sobre el proceso de fabricación desde su origen hasta su desecho.  

De ser así, estaríamos al tanto de que la proliferación durante los últimos años del uso de materiales como el poliéster o la poliamida en la elaboración de ropa debido a su bajo coste ha influido en cierta manera a la contaminación de nuestros mares, por ejemplo, liberando microplásticos en cada lavado. 

Asimismo, y a pesar de ser un tejido “natural”, sabríamos que la situación del algodón tampoco es mejor que la de las sintéticas. Alrededor del 2,5 % de las tierras cultivables del mundo se utilizan para plantaciones de algodón que, a su vez, consumen el 25 % de los pesticidas utilizados a nivel global.

Los trapos sucios de la moda

Otra cosa que no tenemos los usuarios es información sobre los efectos ambientales derivados de la fabricación de las prendas y de las más de 1.500 sustancias químicas que se usan para blanquear los tejidos, teñirlos, impermeabilizarlos, hacerlos resistentes a las arrugas… Pues, la mayoría de ellas ni siquiera están clasificadas en términos de toxicidad.

A todo esto, habría que añadir las emisiones y los residuos relativos al transporte, cuidado y eliminación de la ropa. Aunque hay entidades como AERESS (Asociación Española de Recuperadores de la Economía Social y Solidaria) y Humana que llevan recuperando los residuos textiles para su posterior reutilización o reciclaje, estos siguen suponiendo entre un 10-15 % de los residuos que se tiran al vertedero.

En definitiva, el impacto que tiene la moda sobre el medioambiente sucede durante todo el ciclo de vida de una prenda y sus efectos son muy variados como vemos en la siguiente imagen: 

algodon-vs-poliester

Desde las organizaciones de consumidores, reclamamos que las etiquetas de la ropa recojan información sobre las materias primas, así como sobre el impacto ambiental que tiene su proceso de fabricación. Solo de esta forma los consumidores podrán valorar y tomar decisiones éticas si quieren.