El 24 de noviembre adquirí un colchón por un importe cercano a 600 €, confiando en recibir un producto nuevo, en perfecto estado y con un plazo de entrega razonable, tal y como se indicaba en el momento de la compra.
El colchón fue entregado con mucho mucho retraso y, desde el primer momento, presenta defectos visibles: descosidos y arrugas, que afectan a su estado y apariencia general. La empresa los califica como “estéticos”, algo con lo que no estoy de acuerdo.
Tras comunicar la incidencia, la única solución ofrecida ha sido la sustitución del colchón, indicándome que el nuevo producto no estaría disponible hasta finales de febrero, lo que supone un plazo de casi tres meses desde la fecha de compra, alternativa que considero insuficiente y desproporcionada.
El producto actual se está hundiendo por eso las desperfectos “estéticos” y los defectos persisten, por lo que la sustitución es imprescindible.
Pero ademas, solicito una compensación económica, ya sea mediante una rebaja del precio o una devolución parcial del importe abonado, dado que el producto recibido no cumple con las condiciones por las que fue comprado.
A día 29 de enero sigo sin recibir una solución satisfactoria por parte de la empresa. Esta situación me ha ocasionado un perjuicio evidente, y de haber conocido estos problemas habría optado por comprar en otro establecimiento.
Solicito una solución justa que incluya el reemplazo del colchón defectuoso.