En Julio realizamos una compra de un canapé en una tienda EMMA de Madrid, para que lo entregasen en una vivienda de Cádiz. Después de un considerable retraso el canapé llegó roto. Lo llevo reclamando desde entonces con innumerables correos y llamadas de teléfono en los que contestan muy amablemente pero no hacen ni caso. 6 meses después sigo con mi canapé roto y no me han traido el recambio. Un desastre total. Si no quieres perder el dinero y la paciencia, no compres en EMMA