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La liberalización del tren en España, en stand-by

Si bien España lleva un tiempo preparándose para la llegada de la liberalización de la alta velocidad, parece que este acontecimiento aún tardará en producirse.

30 abril 2019
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Hace unos meses, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) daba el visto bueno definitivo a los primeros servicios ferroviarios privados de alta velocidad.

Uno de ellos está previsto que una Madrid y Barcelona. Estará operado por Ilsa, propiedad de los accionistas de Air Nostrum, y las terminales del recorrido serán la capital española y Montpellier.

El otro daría servicio al corredor de alta velocidad entre La Coruña y Vigo. Este proyecto pertenece a Arriva, filial de Deutsche Bahn, y el trayecto uniría La Coruña con Oporto. 

Esto no ha gustado mucho a Renfe y al Ministerio de Fomento, quienes no esperaban que la competencia llegara antes de 2020, fecha que la UE había establecido como límite para liberalizar los servicios nacionales de transporte de viajeros por ferrocarril.

¿Por qué la CNMC ha dado permiso?

A diferencia de los trayectos nacionales, los internacionales sí que están liberalizados en la Unión Europea. Ilsa y Arriva aprovecharon esta baza y presentaron proyectos con recorridos que incluían una parte internacional.

Ahora bien, la CNMC estableció varias condiciones adicionales para asegurarse de que estos trayectos presuntamente internacionales no fueran recorridos nacionales camuflados, por lo que exigió que:

  • Un porcentaje relevante de la ruta tuviera que ser en otro país.
  • El 30 % de los billetes vendidos sean para viajes internacionales.
  • Facilitaría información sobre el número de viajeros entre las distintas estaciones y sobre sus ingresos.

Renfe y Fomento se oponen a los “AVES” privados

Renfe y Fomento están tratando de frenar lo máximo posible la llegada de la competencia al mercado de transporte de viajeros en España, apurando el plazo máximo de 2020.

En el caso de Renfe, se ha negado a alquilar las máquinas y los vagones que Ilsa le ha pedido para realizar sus rutas. Es más, ha liquidado su filial Renfe Alquiler para no tener que hacerlo y, también, ha alegado también que estos no están homologados para circular por Francia. La principal razón por la que Renfe está actuando de esta forma seguramente se deba a que la llegada de Ilsa y Arriva supondría tener competencia directa, especialmente en el trayecto entre Madrid y Barcelona, que es una de sus rutas estrellas, y por tanto sus ingresos se verían seriamente afectados, justo ahora que comenzaba a tener beneficios.

En cuanto a Fomento, podría tener las mismas motivaciones, puesto que es dueño de Renfe. No obstante, y desde nuestro punto de vista, este Ministerio debería tener en cuenta que la liberalización del ferrocarril en otros países no solo ha conllevado un aumento del número de las rutas, sino también de los viajeros y de las empresas que operan en vías y estaciones. Por tanto, esta acción ayudaría a amortizar la enorme inversión hecha durante su construcción.

El consumidor, el gran olvidado en todo esto

Desde luego, que se esté poniendo freno a la llegada de nuevas compañías al transporte de pasajeros en tren es una mala noticia para los consumidores, ya que se les está privando de la oportunidad de contar con nuevas rutas internacionales y unos servicios más veloces a unos precios más bajos que los ofertados por Renfe hasta la fecha.