Informe

Niños seguros en el agua

18 julio 2019
playa

Los ahogamientos de niños vuelven a ser noticia. Bastantes accidentes podrían haberse evitado si el niño supiera nadar y hubiese estado vigilado por un adulto. El mensaje es claro: apunta a tus hijos a natación. Y no confíes en los juguetes acuáticos, por que no son elementos de seguridad.

Enséñales a nadar

Segun informa la web ahogamiento.com. el pasado 2018 fallecieron en nuestro país 470 personas víctimas de ahogamientos, ya sea en piscinas, en el mar, en ríos o pantanos, la gran mayoría menores de edad. De hecho, es la segunda causa de accidentes mortales en menores de 18 años.

Este año 2019 no parece que vayan a cambiar mucho las cosas: durante el primer semestre ya son 151 las víctimas mortales por ahogamiento. Lamentablemente, muchas de estas situaciones podrían haberse evitado. ¿Cómo?

  • Nunca es pronto para enseñar a un niño a nadar. La edad ideal para apuntarle a un curso es entre uno y cuatro años. No es raro que un pequeño aprenda antes a nadar que a andar.
  • Pero aun cuando el niño sepa nadar, debe haber siempre un adulto vigilándole constantemente, dentro y fuera del agua. Será el quien le indique que no puede correr y jugar en el bordillo de una piscina, ya que podría golpearse y caerse al agua.
  • Tampoco es mala idea que los padres se apunten a un curso de primeros auxilios: en caso de ahogamiento, el tiempo es primordial; sobre todo si es necesario realizar operaciones de reanimación.

Ayudas a la flotación, sí...

Los manguitos, los chalecos o las burbujas están diseñados para servir de ayuda al niño mientras esté aprendiendo a nadar y pueden usarse en zonas profundas.

Sea como sea, recuerda que el niño debe estar siempre vigilado. Recuerda que estos artículos no son salvavidas, solo ayudas a la flotación

  • Los manguitos son sencillos de utilizar pero deben estar bien colocados, mejor cerca del hombro, para evitar que se salgan de forma accidental.
  • Los chalecos deben coincidir con la talla del niño.
  • Las burbujas son una buena alternativa, pero sólo para niños de más de dos años. Si usas burbuja, ajústala a la parte alta del cuerpo lejos de la cintura para evitar que el niño pueda darse la vuelta y quedar boca abajo en el agua.
  • Otras ayudas, como las bandas pectorales o el swimtrainer, pueden ser eficaces, pero siempres que se coloquen bien: es imprescindible contar con unas buenas instrucciones.

Hay que tener en cuenta que los chalecos ofrecen mejor ajuste y flotabilidad, además dejan los brazos libres. El chaleco es el que más protección proporciona, por lo que es lo mejor cuando no sabe nadar; mientras que las burbujas son más útiles cuando ya se tiene práctica en la posición de natación, pero que no vayan en la cintura. Los manguitos, muy populares en su momento por su sencillez, han perdido interés, porque dificultan el aprendizaje de los movimientos y por el riesgo de que se pinchen o se salgan si no están bien ajustados.

Piensa en su seguridad

Deben tener:

  • Una doble cámara de aire (si son hinchables).
  • Una válvula anti-retorno (para que, aún abierta, retenga el 75 % del aire pasados dos minutos).
  • Hebillas con doble cierre.
  • Los fallos suelen estar en la resistencia de las hebillas, así como en los materiales usados , compuestos a veces potencialmente peligrosos.

Pero mucho ojo con los juguetes

Los barcos, las figuras hinchables, los barcos y la mayoría de colchonetas y flotadores se consideran juguetes acuáticos. Esto significa que:

  • No están obligados a cumplir unas normas de flotabilidad básicas.
  • Sólo deben usarse en zonas donde el niño apoye las plantas de los pies.
  • Nunca deben usarse en el mar, ya que la corriente podría arrastrarles hacia dentro.
  • Si miden menos de 120 cm, las colchonetas se consideran juguetes. Cuidado con llevarlas a zonas profundas, ¡y con dormirse encima!
  • Mucho cuidado con tirarse sobre el juguete cerca del borde de la piscina: puede rebotar y golpearse contra el mismo bordillo; o incluso contra el fondo.

Las figuras hinchables son muy atractivas para niños y mayores... El verano pasado ocurrieron varios accidentes desgraciados por estas figuras que acabaron arrastrando al bañista mar adentro. Se trata de un peligro real que no hay que menospreciar. Si no se va a hacer un uso responsable de estos artilugios y mantenerse donde puede hacer pie es mejor evitar comprarlos.

flamenco

Pero ojo, son sólo juguetes: no son flotadores ni salvavidas, no deben usarse donde el niño no hace pie, y, muy importante, hay que evitar que se lancen desde el bordillo sobre ellas.

unicornio

En qué fijarse

Algunas de estas figuras usan materiales peligrosos en su elaboración. Por ejemplo, algunos incluyen cantidades excesivas de ftalatos, que entrañan riesgos si se chupan...

El etiquetado no siempre está completo; además de composición e instrucciones de uso, se debe incluir la dirección completa del fabricante. Es importante pedir y guardar al menos el tique de compra por posibles reclamaciones. En caso de no tenerlo podría servir de prueba de compra si el pago se hizo con tarjeta.

5 principios de seguridad

1. El socorrista, tu aliado

La presencia de un socorrista es vital, tanto en el mar como en una piscina, y una tranquilidad cuando se está con niños pequeños: primero, porque representa una segunda persona vigilando y segundo, porque es una persona preparada para rescatar y atender a un accidentado.

Evita las playas sin servicio de socorrista. En las piscinas públicas su presencia es obligatoria; en las privadas, en comunidades de vecinos de más de 30 viviendas o un vaso de más de 200 m2 de superficie. El socorrista debe llevar un móvil por si es necesario hacer alguna llamada de emergencia.

socorrista

2. Respeta las banderas

Recuerda, una playa con bandera verde señala un mar tranquilo, sin corrientes ni olas grandes, todo lo contrario que una bandera roja, que prohíbe el baño. La bandera amarilla, por su parte, indica condiciones poco favorables para el baño: precaución y mucha atención a los menores.

3. Embarca seguro

Si vas a navegar en una embarcación de recreo o practicar algún deporte náutico, como el esquí acuático, ponte un chaleco salvavidas. Y asegúrate de que los pequeños van siempre protegidos.

4. Cuidado con los choques

  • Evita bucear o saltar en aguas turbias, podría haber rocas u otros nadadores que no son visibles.
  • En la piscina evita los juegos en los bordillos: no dejes que los niños corran y jueguen cerca de los bordes. Quita los juguetes de los bordillos, fuera y dentro del agua.
  • Cuidado cuando salten: podría haber alguien debajo que estuviera sumergido en ese momento.

5. Mide las fuerzas... y si hace falta pide ayuda

Si estando en el mar sientes que desfalleces, intenta conservar la calma. Échate de espaldas y recupera las fuerzas. No nades contra la corriente, ponte de espaldas e impúlsate sólo con las piernas, en paralelo a la playa.

Si el agua está muy fría, extrema las precauciones. Y si bebes alcohol, espera a que se te pasen los efectos.

En caso de un accidente en el agua, llama a los servicios de emergencia al 112. No es buena idea asumir esfuerzos para los que no estamos entrenados ni sobreestimar nuestras fuerzas, especialmente en el mar.
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