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Pompas de jabón seguras

10 julio 2014
Pompas de jabón seguras

10 julio 2014

¿No hay nada más inofensivo que hacer pompas de jabón? Cuidado, porque tras un inocente pompero, que es como se llaman los artilugios que se venden para hacer pompas, se esconden riesgos para los más pequeños. Úsalos con precaución y mira nuestros consejos de uso.

El verano es ideal para que los más pequeños se diviertan al aire libre y una buena opción para entretenerles son las pompas de jabón. En teoría parece una práctica inofensiva, pero se deben tomar precauciones, porque no todos los artilugios que se venden para hacer pompas resultan seguros.

Algunos pomperos, que es como se denominan, contienen líquidos contaminados con microbios y otros tienen piezas que entrañan riesgos para los niños más pequeños y por eso están desaconsejados para menores de 3 años.

Qué pomperos conviene comprar

Si los van a utilizar niños menores de tres años deberán hacerlo siempre bajo la supervisión de un adulto. Es mejor optar por los pomperos que no incluyan piezas pequeñas desmontables que puedan tragarse los niños accidentalmente, por ejemplo, las tapas que llevan pequeñas bolitas que se mueven en su interior.

Otros pomperos se presentan en formato bolígrafo y disponen de un pequeño capuchón que puede resultar peligroso en caso de ingerirse. Ojo también con los lazos que incluyen algunos, y que podrían enrollarse en el cuello por accidente. Es mejor separar estas partes antes de darle el juguete al niño cuando es pequeño.

9 precauciones básicas

  • No compres productos sin etiquetado. Si tienes un problema con ellos necesitarás los datos del fabricante e identificación del producto para poder reclamar.
  • Comprueba que el producto esté precintado, es una buena forma de asegurarse que no ha perdido contenido ni se ha contaminado.
  • No escojas pomperos que incluyan golosinas o que su formato recuerde a algún tipo de alimento o contenedor alimenticio.
  • No permitas que los niños se metan en la boca el líquido o el dispositivo para hacer las burbujas y tampoco que lo chupen o que se lo acerquen demasiado a la boca.
  • Trata de que el pompero no toque el suelo ni cualquier otra superficie, ya que el polvo, la tierra, los pelos o cualquier tipo de suciedad pueden resultar higiénicamente perjudiciales.
  • Cierra el envase si no lo estáis utilizando. Cuanto más tiempo esté abierto, más posibilidades habrá de que se contamine la mezcla.
  • Los niños deben lavarse las manos y la cara tras usar el pompero.
  • No uses el líquido restante pasados unos días desde que se abrió. Vacía el líquido que haya quedado en el frasco y guárdalo vacío, limpio y seco, para que esté en condiciones la próxima vez que desees usarlo, introduciendo una nueva mezcla, que puedes preparar tú mismo en casa.
  • Evita rellenar el pompero con agua usada del baño o con cualquier líquido utilizado para la limpieza en el hogar.

Preparar el líquido en casa

Si, en lugar de comprarlo, quieres hacer un preparado casero que te permita hacer pompas, empieza mezclando media medida de un espesante (puede ser con azúcar glass o glicerina líquida, a la venta en farmacias y droguerías) con una medida de agua. Si el agua está caliente se hará más rápidamente la mezcla.

Después incorpora otra medida de agua y, finalmente, una medida de lavavajillas. Remueve la mezcla lentamente para evitar hacer espuma. Si la dejas unas horas de reposo, con el preparado sin tapar, este cogerá más fuerza. Pero recuerda que no debes almacenarlo durante mucho tiempo.

Si el agua del grifo es muy dura, es preferible usar agua destilada o desmineralizada y es muy importante que los recipientes e ingredientes estén limpios para que no se rompan las pompas.


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