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Inspecciones en establecimientos de venta de comida y restauración: pedimos claridad

23 julio 2018
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23 julio 2018
Los establecimentos por donde pasan los alimentos, desde granjas y mataderos, hasta el bar de la esquina, están sometidos a inspecciones y controles sanitarios por parte de las administraciones competentes. Sin embargo, muchos no llegan a visitarse ni una vez al año, y nunca sabemos nada de los resultados de esos controles. Queremos seguridad, pero también información. ¿Es mucho pedir que nos informen de los resultados de las inspecciones?

De las escandalosas imágenes de algunos programas podría deducirse que nadie controla el estado de restaurantes, bares u otros establecimientos. No es así: las autoridades de sanidad, consumo y agricultura estatales, autonómicas y municipales son las encargadas de realizar revisiones y controles periódicos de todos los aspectos necesarios para garantizar la seguridad alimentaria.

Todos los establecimientos dedicados a la producción, transformación, venta y consumo de alimentos (es decir, desde el matadero o la granja, al restaurante, pasando por fábricas, tiendas, supermercados...) están sujetos a inspecciones sanitarias para asegurar que cumplen la normativa de calidad y seguridad alimentaria. Lamentablemente, esas inspecciones no siempre son suficientes.

Más de 6.000 inspectores

Los Ministerios de Sanidad y Consumo y de Agricultura, Pesca y Alimentación, las consejerías de las distintas Comunidades Autónomas y algunos ayuntamientos cuentan con inspectores que vigilan que en  los establecimientos donde se produce, prepara, fabrica y venden alimentos se cumpla la normativa vigente en materia de infraestructura e instalaciones, procedimientos, formación del personal, higiene, seguridad alimentaria y etiquetado e información al consumidor. Cada equipo tiene una función:

  • Los servicios del Ministerio y Consejerías de Agricultura se dedican a inspeccionar la producción primaria, ya sea agrícola ganadera o de pesca o acuicultura.
  • El Ministerio de Sanidad, en concreto AECOSAN y las Consejerías de Sanidad de las CCAA, inspeccionan industrias, mercados, establecimientos de venta al público y de restauración.
  • La Guardia Civil se ocupa de la inspección de alimentos en trasporte y determinadas investigaciones de fraudes.

Además de la producción nacional y de la Unión Europea también se inspecciona cualquier alimento, materias primas o animales vivos que llegan de otros países.

Menos inspecciones = más problemas

Pese a todo, analizando los números de los últimos años vemos que ha disminuido el número de revisiones, de forma que mucho establecimientos ni siquiera son inspeccionados una vez al año.

En 2016 se inspeccionaron 593.000 establecimientos.

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Ese descenso coincide con un aumento de los incumplimientos.

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Los mayores problemas e incumplimientos de normas se producen en establecimientos minoristas y de poco tamaño. Precisamente, en este tipo de establecimientos la incidencia de incumplimientos es mayor.

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Los consumidores queremos información y transparencia

En resumen, cada año se revisan cientos de miles de establecimientos, y en la mayoría de los casos el resultado es positivo (aunque en los pequeños establecimientos encontremos que 1 de cada 4 presenta algún tipo de incumplimiento). Pero estos datos son opacos para los consumidores.

En otros países de nuestro entorno, como Reino Unido o Dinamarca, los resultados de las inspecciones son públicos, y puede saberse la fecha de la última inspección y el resultado en los propios establecimientos o en Internet: es un criterio más que valorar a la hora de elegir un local.

Desde OCU:

Animamos a las autoridades españolas a poner en marcha un sistema de valoración de los establecimientos en función de los resultados de su inspección, una posibilidad que ya se apunta en el Reglamento Europeo de Controles oficiales 625/2017.

En concreto, pedimos al nuevo Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social que cambie la normativa para que los resultados de las inspecciones de los establecimientos que venden comida al público (supermercados, bares, restaurantes) sean públicos, como forma de garantizar que los consumidores puedan conocer el estado higiénico y el grado de cumplimiento de la normativa de los establecimientos que visitan. 

No es mucho pedir, ¿verdad?


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