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Publicidad infantil de alimentos: queremos un cambio de normativa

12 febrero 2019
Publicidad infantil de alimentos

12 febrero 2019

La publicidad infantil está sujeta a códigos de autorregulación en España creados por la propia industria, sin obligaciones ni castigos. Según nuestro estudio, el 77% de la publicidad que se emite está relacionada con alimentos insanos. Pedimos una normativa que limite la publicidad de alimentos no saludables dirigida a los niños.

Los niños reciben infinidad de mensajes de alimentación poco saludable, la mayoría de ellos procedentes de una publicidad protagonizada por sus dibujos preferidos, vinculada a premios o regalos, o con colores y canciones llamativas dirigidos a llamar su atención. Al contrario que los adultos los más pequeños no tienen capacidad de distinguir qué es publicidad y por tanto son más vulnerables.

La tele engorda a los niños

Al igual que les ocurre a los adultos, ver la tele hace engordar a los niños. En primer lugar, porque es una actividad sedentaria. En segundo lugar, porque a través de los anuncios reciben infinidad de mensajes de alimentación insana.

En 2016, el 23% de los niños españoles tenía sobrepeso y el 18%, obesidad. Una dieta equilibrada, con unos hábitos alimentarios y acompañada de la práctica de alguna actividad deportiva, debería ser más que suficiente para la prevención de esta enfermedad.

El código de autorregulación PAOS, un fracaso

En los últimos años se han realizado varios intentos de regulación de la publicidad infantil para prevenir la obesidad en los niños. El más conocido es el código de autorregulación PAOS firmado en 2005, un sistema de autorregulación que afecta a la publicidad de alimentos y bebidas dirigida a niños menores de 12 años y de 15 si la publicidad viene de internet.

En la actualidad este código se considera un fracaso ya que no tiene en cuenta la calidad nutricional del producto publicitario, ni la frecuencia de emisión del mismo. Además, se da el caso de que España es el país europeo donde más se incumplen los horarios de protección infantil, según el Observatorio de Contenidos Televisivos y Audiovisuales.

Solo un 23% de los alimentos anunciados estarían permitidos

La Oficina Regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha desarrollado un modelo basado en 17 categorías diferentes de alimentos que determina cuáles pueden anunciarse o no según su composición nutricional, con el fin de que los países europeos lo adapten y utilicen con el propósito de reducir el marketing dirigido a los niños.

Para comprobar hasta qué punto se adaptan o no estas recomendaciones de la OMS en España, OCU hemos realizado un estudio de investigación en colaboración con la Escuela Nacional de Salud del Instituto de Salud Carlos III sobre publicidad dirigida a niños. Para la realización del estudio se han analizado 54 horas de emisión durante una semana, de 6:00 a 24:00 horas, de los principales canales infantiles y juveniles, así como de los generalistas con mayores índices de audiencia infantil.

Del análisis resultó una lista de 138 productos de alimentación, de los cuales 19 no están categorizados en el perfil nutricional de la OMS (café, infusiones y miel). De los 119 productos de alimentación categorizados en el perfil nutricional de la OMS, solo el 23% se podría haber anunciado si se hubiera aplicado este modelo (carnes, pescados y otros alimentos con cantidades reducidas de grasas, azúcar y sal).

El resto corresponden:

Anuncios de alimentos no permitidos por tener mal perfil nutricional (31%), como platos preparados, snacks de patatas y aperitivos, refrescos azucarados, cereales de desayuno, yogures azucarados o aceites y grasas como la mantequilla.

Publicidad infantil de alimentos

Anuncios de alimentos que en ningún caso estarían permitidos (46%) ya que corresponden a alimentos como el chocolate, caramelos, galletas, pasteles y bollería, bebidas energéticas o zumos de frutas.

publicidad infantil de alimentos

Exigimos una regulación específica

Ante la falta de compromiso por parte de los anunciantes y el evidente fracaso de los modelos de autorregulación, pedimos un cambio de normativa que limite la enorme presión publicitaria de los alimentos poco saludables, con el fin de que estos lleguen visualmente al público infantil.

Apoyamos el modelo de perfil de nutrientes de la OMS para limitar la publicidad “insana” y, a su vez, instamos a los fabricantes a que sigan reduciendo los contenidos de grasas, azúcares y sal de algunos alimentos para que sean más saludables.