Nuevas recomendaciones dietéticas: qué sí y qué no
Estados Unidos acaba de actualizar su pirámide alimentaria. Te contamos qué incluye su propuesta, qué puntos son un avance y qué otros no encajan con la realidad española. Y, lo más importante, cómo debe ser una dieta completa, saludable y sostenible.
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Estados Unidos ha actualizado sus guías dietéticas oficiales y las ha acompañado de una nueva representación visual para simplificar el mensaje: comer más “comida de verdad” y menos ultraprocesados, cocinar mejor y reducir el exceso de azúcar. Pero lo que tiene sentido en un país puede ser o innecesario en otro. Y ahí está la clave: saber qué podemos aprovechar en España de esas nuevas recomendaciones
Volver arribaNueva pirámide alimentaria EE. UU.: pros y contras
La nueva pirámide pone el foco en:
- Priorizar alimentos poco procesados frente a ultraprocesados.
- Aumentar el consumo de frutas y verduras, incluyendo frescas, congeladas o conservas sencillas.
- Promover técnicas culinarias más saludables (vapor, horno, plancha) y reducir frituras.
- Limitar azúcares añadidos y bebidas azucaradas.
- Dar más protagonismo a las proteínas (con un rango relativamente alto en adultos).
- Aceptar más grasas en la dieta, aunque sin distinguir con claridad su calidad.
En conjunto, el enfoque busca simplificar: menos teoría, más "qué hago hoy", "qué cómpro y qué cocino"...
Los mensajes que sí resultan útiles (y por qué)
Consumir menos ultraprocesados: limitar su consumo es una prioridad universal. Estos productos suelen concentrar sal, azúcares añadidos y grasas de baja calidad y desplazan alimentos frescos.
Colocar a las frutas y verduras como base de la "pirámide". Esto encaja tanto con la evidencia científica como con recomendaciones europeas y con el patrón mediterráneo.
Más cocina y mejor educación alimentaria. Saber cocinar, aunque sea para "salir del paso", facilita una dieta más saludable, más barata y más flexible.
Individualizar las recomendaciones, porque no todos necesitan lo mismo: las personas mayores, deportistas o situaciones clínicas concretas pueden requerir ajustes específicos (incluida proteína), pero no como norma general.
Lo que no se ajusta a las recomendaciones dietéticas
Realmente, la clave está en el contexto, porque el punto de partida no es el mismo: en Estados Unidos el patrón alimentario está más dominado por ultraprocesados, porciones grandes y menor peso de la cocina tradicional. En España, aunque el problema existe, todavía perviven hábitos más cercanos a la dieta mediterránea. Dejando esto claro, hay algunas de las nuevas recomendaciones que no se ajustan a lo que sería una dieta sostenible y saludable en nuestro entorno. ¿Qué es lo que no nos convence de la propuesta americana?
Agrupa alimentos distintos sin priorizar su calidad. En algunas categorías se meten en el mismo saco alimentos con perfiles nutricionales muy diferentes. Por ejemplo: no es lo mismo una carne fresca que una carne procesada, y aun así el mensaje puede no marcar jerarquías con suficiente nitidez.
Falta una distinción clara entre tipos de grasa. Equiparar grasas sin matices puede ser problemático en nuestro entorno, donde el aceite de oliva virgen extra es un pilar culinario y nutricional.
Exceso de proteína. En España, muchas personas ya alcanzan y superan las recomendaciones. Insistir en “más proteína” de forma general afecta a la ingesta de otros nutrientes clave (como fibra e hidratos de carbono complejos), puede favorecer excesos y perjudica a la sostenibilidad de la dieta, sobre todo si son proteínas de origen animal. Es mejor moderar la ingesta de proteína animal y priorizar el consumo de la que viene de legumbres, frutos secos... más lácteos y huevo. En personas mayores o con alta actividad física, el aporte puede aumentar, pero debería ser individualizado, no por moda.
Nuestro veredicto: para España, mejor la dieta mediterránea
Para los expertos en nutrición de OCU, la nueva pirámide alimentaria estadounidense aporta mensajes valiosos, especialmente en lo que respecta a la reducción de ultraprocesados y el impulso de la cocina doméstica. Pero no es adecuada tal cual en España, donde ya existe un patrón dietético con una base sólida: una dieta mayoritariamente vegetal, variada, basada en alimentos frescos, culturalmente arraigada y sostenible. Esa sigue siendo “la mejor pirámide” para nuestro contexto, se trata de actualizarla... y ponerla en práctica.
Volver arribaDecálogo para una dieta saludable y sostenible en España
Nuestra recomendación es, más que sumarnos o adaptar la nueva pirámide americana, reforzar y actualizar nuestro modelo de dieta mediterránea y sostenible.

- Incluir verduras y hortalizas en todas las comidas principales.
- Tomar 2–3 raciones de fruta al día.
- Comer legumbres varias veces por semana.
- Elegir preferentemente cereales integrales.
- Hacer del aceite de oliva virgen extra la grasa principal.
- Tomar pescado al menos 3 veces por semana, variando las especies y priorizando las locales y de temporada.
- Consumir carne roja con moderación y evitando carnes procesadas.
- Comer lácteos sin azúcares añadidos, priorizando yogur y queso en cantidades moderadas.
- Agua como bebida principal: menos refrescos y bebidas azucaradas.
- Comprar productos locales y de temporada y reducir desperdicio: una guía dietética moderna no debería separar salud de impacto ambiental.
Reducir alimentos con alta huella ecológica, favorecer opciones vegetales y elegir local y de temporada mejora la calidad global de la dieta, y la viabilidad y sostenibilidad del patrón alimentario a largo plazo.
Volver arribaPreguntas frecuentes sobre la pirámide alimentaria
¿Es la nueva pirámide de EE. UU. “mejor” que la mediterránea?
No necesariamente. Está diseñada para su contexto. En España, la dieta mediterránea sigue siendo una referencia muy robusta si se actualiza y se sigue de forma realista.
¿Hay que comer más proteína?
En la población general española, normalmente no. Lo importante suele ser mejorar la calidad de la proteína y el equilibrio del plato.
¿Congelados y conservas cuentan como frutas y verduras?
Sí, si son opciones sencillas (sin exceso de sal o azúcar) pueden ser una alternativa práctica y saludable.
¿Cuál es el mayor error al “importar” pirámides de otros países?
Aplicarlas sin considerar el contexto: hábitos culinarios, disponibilidad de alimentos, cultura gastronómica y necesidades reales de la población.
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