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Lo que no se cuenta del té kombucha

28 septiembre 2018
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28 septiembre 2018

Hablamos de otro alimento de moda: el té kombucha. Algunas marcas están aprovechando el tirón para vender este producto a escala industrial. Sin embargo, esta bebida ya se consumía en China hace 2.000 años y tradicionalmente se ha elaborado siempre de forma casera. Te contamos sus características y supuestos beneficios.

Para quien aún no lo conozca, el té kombucha (conocido también como hongo machuriano, hongo del té u hongo chino) es una bebida que se elabora a partir de té endulzado que ha sido fermentado por una colonia simbiótica de bacterias y levadura.

Esta colonia se llama SCOBY y se caracteriza por tener un aspecto gelatinoso. Además, al igual que la colonia con la que se elabora el kéfir, esta se puede multiplicar indefinitivamente si recibe alimentación.

Comparador de té en bolsas

¿Qué sabor tiene el té kombucha?

El sabor del té kombucha varía en función del tiempo de fermentación (suele ser entre 7-30 días), periodo en el que se produce CO2, ácido acético y pequeñas cantidades de alcohol.

Cuanto menos tiempo fermente, el sabor de la kombucha será más dulce y suave. Por el contrario, si el conjunto de estos microorganismos actúa sobre el té durante más tiempo, esto da lugar a un sabor más intenso y ácido-avinagrado.

No te creas todo lo que dicen

Como cualquier otro té, la kombucha es una bebida que contiene cafeína y que no tiene gran interés nutricional, a excepción de su contenido en vitaminas B y algunos aminoácidos. Además, y como resultado de la fermentación, el té kombucha genera otros compuestos como enzimas y ácidos orgánicos a los que se les atribuyen efectos beneficiosos para el organismo.

El té kombucha ha pasado a ser tan conocido por los numerosos y diversos beneficios que se le atribuyen relacionados con su carácter de bebida fermentada probiótica. Algunos de estos supuestos beneficios son: mejora los problemas digestivos, fortalece el sistema inmune, normaliza la presión arterial, combate la artritis y el dolor de articulaciones, previenen la pérdida de memoria, etc. Sin embargo, la realidad es que no existe evidencia científica que garantice estas propiedades.   

¡Cuidado con la higiene!

El tipo de bacterias y hongos de la kombucha puede variar según el tipo de té que se utilice, el tiempo de fermentación e, incluso, los microorganismos que haya presentes en la cocina a la hora de preparar la bebida. Esto se debe a que es un conjunto vivo y su composición va cambiando conforme al medio. Por ello, su preparación y la conservación de la colonia requieren unas precauciones higiénicas especiales.

Por esta razón, y dado que esta bebida no está pasteurizada, el té kombucha no es recomendable para personas que tengan alguna patología intestinal o del sistema inmunológico, mujeres embarazadas que no hayan consumido antes este alimento, mujeres lactantes y niños menores de 5 años. Además, debe consumirse en cantidades moderadas, ya que en exceso puede producir malestar digestivo (diarrea, flatulencia…).

Si bien es cierto que la cantidad de alcohol es muy pequeña, su presencia debe tenerse en cuenta en casos de personas con problemas de alcoholismo o en fase de recuperación.


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