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Frutas y verduras: buenas… y justas

20 enero 2014

20 enero 2014

Las grandes cadenas compran fruta y verdura en el mercado global. Piñas de Costa Rica, judías de Marruecos, espárragos de Perú… pero en muchos países se trabaja en condiciones muy duras por salarios míseros y sin derechos laborales. Los consumidores no queremos respaldar un comercio injusto.

Sin precio justo, los derechos se resienten

Los principales grupos de distribución y supermercados cuentan con políticas de compra ética bastante detalladas... pero no siempre se aplican y las negociaciones se centran mucho en el precio. Y forzados a ofrecer el más bajo posible, los suministradores tienen poco margen para pagar mejor a los trabajadores, invertir más en seguridad o en mejoras ambientales.

Por esto, Adela Torres, representante de la coordinadora de sindicatos bananeros Colsiba, presentó junto a otros representantes de ONG’s, asociaciones de consumidores y de comercio justo más de 40.000 firmas para pedir a la Comisión Europea que frene los abusos de poder de los supermercados

Adela nos explicó que mediante esta iniciativa “estamos diciendo que nosotros (los trabajadores de las plantaciones) no estamos de acuerdo con el actual estado de las cosas y exigimos que se pague un precio justo por los productos que exportamos”. La principal reclamación que hacen a la Comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor de la UE es la creación de una figura reguladora, con capacidad de sancionar a los hipermercados que persistan en prácticas abusivas como comprar por debajo del precio de coste, pedir descuentos retrospectivos, retrasar pagos, exigir regalos o imponer envasadores y distribuidores. Y es que debido a la presión por el precio y esas demandas “el empresario se ve con apuros para cumplir y, entonces sufrimos despidos, cierres de fincas y situaciones, como que no se pague la seguridad social, que nos hacen muy difícil salir adelante”.

Hacia compromisos de más alcance

En opinión de Alistair Smith, coordinador de Banana Link, otro de los grupos implicados en promocionar unos acuerdos comerciales más justos, conseguir este objetivo no es una quimera. Es un gran paso adelante que uno de los supermercados más grandes del mundo, Tesco, haya anunciado mejoras para 2015 , y un compromiso con el que “está poniendo sobre la mesa el asunto de la producción sostenible” y “lanzando una señal a los otros mayoristas mundiales de que la cosa tiene que cambiar”.

¿Qué pueden hacer los consumidores?

  • Informarse: conocer esta realidad y entender que las cosas tienen un coste, es ya importante.
  • Los consumidores responsables también podemos ir más allá para que las cosas mejoren: en palabras de Alistair Smith, podemos “preguntar a las tiendas de dónde viene la fruta y qué saben de las condiciones laborales en las que se produce… e insistir para recibir una respuesta.” Y como nos recuerda Anna Cooper, también de Banana Link, existe un sitio web específico para conocer de primera mano algunos de los problemas sociales y laborales de estos trabajadores y coordinar acciones y peticiones al sector: www.frutasjustas.org
  • Participar en campañas oganizadas por asociaciones de consumidores y ONG.
Se trata, en definitiva, de demostrar nuestro interés y preocupación por el origen de lo que compramos: solo con una presión persistente y sostenida en el tiempo se consiguen cambios empresariales y legislativos relevantes.

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