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Tabla de quesos, una sencilla solución

20 agosto 2014

20 agosto 2014

Una surtida tabla de quesos puede solucionarnos un almuerzo o una cena. Pero no vale todo: aprende cómo combinar distintos quesos para apreciar todo su sabor y elige un buen vino para disfrutarlos al máximo. Desvelamos los secretos de una buena tabla de quesos.

Consejos de compra

El queso es uno de los alimentos más populares en casi todas las cocinas y combinarlos en una tabla te permite saborear algunas de sus diferentes variedades y aportar distintos gustos al paladar. Existen multitud de tipos de queso y para componer una tabla puedes utilizar varios criterios, como productos de una misma región, con leche de vaca, de cabra, de oveja o una mezcla de quesos frescos con otros curados. Te ofrecemos una serie de consejos para comprar quesos, conservarlos y preparar tu tabla.

Compra los quesos el mismo día que vayas a preparar la tabla, especialmente si se trata de queso fresco. Elige una tienda con buena rotación de productos para evitar adquirir un queso que lleve mucho tiempo expuesto, y que luego pronto se reseque y se enrancie. El queso debe ser de los últimos productos en colocar en el carrito de la compra para evitar su exposición prolongada a temperaturas más elevadas de la idónea para ser consumido, sobre todo si se trata de queso fresco.

Comprueba la limpieza del local donde vas a adquirir los quesos y el modo en que han sido colocados: deben estar agrupados por familias; por ejemplo, internacionales y nacionales, o grupos específicos, como por denominaciones de origen.

El aspecto es fundamental. No compres quesos resecos o con olores que no forman parte de ellos. Verifica que la corteza esté intacta, sin fisuras o cortes, dado que este hecho podría afectar a la calidad y seguridad del queso.

Cuando compres una variedad de queso por primera vez, lee bien su etiqueta y, si tienes oportunidad, cómpralo en una tienda en la que te dejen probarlo, o bien que puedas recibir ayuda de los empleados a la hora de escoger. El tipo de leche (de origen, cruda o pasteurizada) y si es o no curado ya dicen mucho sobre el queso. Por regla general, los quesos de sabor más suave están hechos con leche de vaca y los más fuertes con leche de oveja, cabra o mezcla de ambas. En general, para un mismo tipo de leche, cuanto más prolongada es su curación, más fuerte es el sabor del queso.

Entre los quesos que ven alteradas sus propiedades con mayor facilidad se encuentran los frescos y los de untar; por ello debemos comprar únicamente la cantidad que vayamos a consumir, pues si sobra es difícil conservarlos bien. Por el contrario, los quesos semicurados y curados duran semanas si se conservan adecuadamente, y podemos adquirir mayor cantidad sin miedo a que se estropeen.

Si quieres conocer los quesos disponibles en el mercado, accede a nuestro

Comparador de Quesos Semicurados


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