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Mitos y verdades sobre el desayuno

26 octubre 2016
Mitos desayuno

26 octubre 2016

Que el desayuno es la comida más importante del día es una frase que escuchamos constantemente. Lo mismo sucede con la idea de que salir de casa en ayunas es un craso error. E incluso, que saltarse el desayuno puede ser una de las causas de la obesidad. Pero, ¿qué hay de cierto o falso en estas afirmaciones?

Una comida importante en su justa medida

Cuando se dan recomendaciones a la población en general, se insiste en la importancia del desayuno. La falta de esta primera comida del día se ha asociado con un aumento en la prevalencia del sobrepeso y la obesidad, e incluso un bajo rendimiento escolar. Pero los estudios no son concluyentes, por eso se oyen corrientes de opinión que ponen en entre dicho la insistencia de tener que desayunar.

Uno de los puntos polémicos son los alimentos que se publicitan como “ideales” para el desayuno. En su mayoría se trata de bollos, galletas y cereales que no siempre han demostrado tener la mejor composición nutricional para nuestra salud ya que pecan de exceso de azúcar, de grasas e incluso de sal. Por lo tanto, el problema no radica en la ingesta en sí, sino en los alimentos que componen el desayuno. Lo mismo sucede con las demás ingestas del día.

Con todo y con ello, lo que sí es cierto es que con ingestas repetidas a lo largo del día podemos regular mejor nuestro apetito y saciedad. Por eso es mejor comer 5 veces al día, que 3 o incluso 2 donde no habría un desayuno.

Por lo tanto, si alguien tiene cómo hábito no desayunar, ¿hay que obligarle? La respuesta es no. Pero primero hay que saber porque el desayuno no entra dentro de sus hábitos alimentarios.

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No es obligatorio, pero sí aconsejable

Hay personas que se levantan con el estómago “cerrado” y no pueden ingerir nada, o como mucho un café, hasta pasado un cierto tiempo. No está escrito en ninguna parte que el desayuno tenga que realizarse nada más levantarnos de la cama. Para algunos es necesario que todo nuestro cuerpo esté bien despierto para poder ingerir algo, y para eso algunos necesitan más tiempo.

Para otros la razón es que no tienen hambre. En este caso puede ser que o la cena ha sido muy copiosa o que el descanso ha sido muy corto. Si seguimos el consejo que el descanso nocturno tiene que ser de unas 7 horas y que lo ideal es que la cena se haga al menos 2 horas antes de acostarnos, esto supondría un ayuno de más de 9 horas. Tiempo suficiente para levantarnos con un poco de hambre. Por lo tanto, en este caso, el hecho de no desayunar es la prueba de que se pueden mejorar algunas pautas en la cena o en el hábito de sueño.

Otra excusa para no desayunar es la falta de tiempo. En este caso el desayuno es un estorbo en nuestra carrera matinal. Pero si nos paramos a pensar que para la primera ingesta diaria necesitamos 15 minutos, nos quedamos sin argumentos para no hacerla. Se puede tener todo preparado la víspera de tal forma que, por la mañana, mientras nos preparamos tan solo haya que calentar lo necesario. Si pensamos en el tiempo que dedicamos a las redes sociales, estos 15 minutos nos pueden parecer superfluos.

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