Informe

Agua del grifo: podemos estar tranquilos

30 octubre 2014
agua

30 octubre 2014

El agua del grifo es de buena calidad en casi todos los municipios. De las 62 localidades analizadas solo en 7 encontramos contaminantes o residuos de un mal tratamiento al potabilizar. Los ayuntamientos deberían estar atentos a la calidad y comunicar mejor los resultados de los controles.

Un estudio en 62 localidades

En mayo de 2014, OCU tomó una muestra del agua de la red en hogares de 62 municipios. Se enviaron de forma inmediata al laboratorio para analizar las características propias de su origen (su grado de mineralización y dureza), su calidad higiénica y el nivel de posibles contaminantes. Además de 50 capitales de provincia, había muestras de 12 localidades de mediano y pequeño tamaño, donde los sistemas de distribución y tratamiento suelen ser más precarios, la ley requiere menos controles y en anteriores estudios detectamos problemas de calidad.  

El detalle de los resultados y los precios del agua están en el estudio completo, publicado en OCU-Compra Maestra. También resolvemos muchas de tus dudas relacionadas con la calidad del servicio.

Los resultados se corresponden a un momento y lugar concreto (el de la toma de la muestra) y sirven como una  instantánea de la situación,  útil para revelar dónde puede haber problemas, pero de los que no debemos sacar conclusiones apresuradas.

Hay que tener en cuenta que la calidad final del agua del grifo depende de cómo se trata para hacerla potable, de la fuente de abastecimiento y también de las instalaciones interiores del edificio.  El agua puede cambiar según la estación y los vaivenes de la meteorología (a veces son pantanos, otras manantiales, acuíferos, desaladoras...). Por tanto, no es constante a lo largo del año. Las pruebas se hicieron en plena primavera, un momento en el que el agua abunda y la calidad no debería resentirse por la escasez. 

purificador de agua
55 municipios donde el agua es buena

El agua es de calidad excelente en 19 localidades y buena en otros 36 municipios. Si vives en cualquiera de estas ciudades, no debes tener reparos a beber el agua del grifo. De hecho, si usas agua corriente para beber y cocinar en lugar de agua mineral, ahorras más de 440 euros al año y generas muchos menos residuos. Las ciudades que destacan por tener el agua más exquisita son:

  • Burgos: pocos minerales, sin nada de cal (blanda) y no presenta contaminantes de ningún tipo. Además, tiene buen precio, por debajo de la media nacional 
  • San Sebastián: es un agua con una mineralización muy ligera. Halamos una pequeña presencia de cobre probablemente proveniente de las tuberías del edificio. Por lo demás, resulta excelente en todos los parámetros de higiene y contaminación. Y también es barata.
  • Las Palmas: puede parecer sorprendente que el agua de una ciudad situada en una isla, donde los recursos hídricos son por fuerza bastante limitados, se haya colado en la terna de los tres mejores.  El agua puede proceder de una mezcla de orígenes (desaladora, pozos propios, acuíferos).
Siete localidades con problemas

De las 62 muestras recogidas, solo en siete de ellas hay deficiencias que, sin ser tan graves como para que el agua no sea potable, requieren medidas de corrección:

  • Lebanza: presencia de E. Coli, indicador de contaminación fecal y reciente, porque sobrevive poco tiempo en el ambiente. Además algunas cepas son potencialmente patógenas. El agua de esta localidad además superaba los  máximos en otros indicadores, lo que evidencia una calidad del agua muy deficiente cuando hicimos el muestreo.
  • Ciudad Real: detectamos trihalometanos (99,7 microgramos/litro, rozando el límite que está en 100 mcg/l). Con cualquier pequeña variación del agua, podría superar el límite y dejar de ser apta para su consumo. Los trihalometanos son sustancias que resultan de la combinación del cloro con la materia orgánica del agua durante la potabilización del agua. El problema no es nuevo en esta ciudad, que ya superó el valor límite 100 en 2002 y 2005 y se aproximó en 2009. Además, no hay justificación, ya que los trihalometanos son fáciles de evitar colocando filtros adecuados en las plantas de tratamiento o mejorando la filtración de la materia orgánica.
  • Palma de Mallorca: el agua era muy dura y estaba muy mineralizada, lo que confiere mal sabor. Pero lo más preocupante es que contenía 26 mg/litro de nitratos, un poco por encima del nivel que recomienda la OMS (25 mg/l). Dentro del estómago, los nitratos se transforman en nitritos, que pueden causar serios problemas de salud a los niños (metaglobinemia).
  • Arándiga: el recuento de microorganismos aerobios y coliformes fue muy elevado. Repetimos la toma de muestras y los resultados se confirmaron. La presencia de estas bacterias revela mala higiene y una mayor probabilidad de que haya bacterias perjudiciales para la salud.
  • Barcelona, Huelva y Logroño: presencia elevada de microorganismos aerobios  Los aerobios revelan mala desinfección del agua, pero la contaminación puede proceder de la planta de tratamiento o de cualquier punto del recorrido, incluidas las tuberías de la vivienda.
El metro cúbico cuesta 1,64 €

La calidad que muestran estos resultados no se puede conseguir si no es haciendo unas buenas inversiones en el tratamiento del agua y el mantenimiento de las instalaciones. Aunque de los 120 litros de agua que cada español gasta al día, solo cinco son para beber, cocinar o lavarse los dientes, toda el agua que recibimos está tratada para ser potable. El precio que pagamos por ello no debe ser necesariamente alto.

El metro cúbico de agua cuesta de media 1,64 euros, pero muchos de los municipios con mejores resultados se encuentran por debajo de esa cifra y se sitúan entre los más baratos  (también es cierto que algunos disponen de agua abundante y buena en origen). Por el contrario, ninguna de las localidades con peor valoración destaca por sus precios bajos, excepto Lebanza, donde no hay ninguna tasa por el servicio.

Un modelo uniforme y claro

Tenemos un agua buena, pero todavía podríamos mejorar  más su calidad y la percepción de los ciudadanos sobre ella. ¿Cómo hacerlo?

Hay que establecer unos criterios mínimos de calidad del servicio, definiendo legalmente algunos parámetros como la presión mínima de suministro, la periodicidad demantenimiento de las infraestructuras o el nivel de atención al cliente, factores que ahora mismo quedan a discreción de cada empresa suministradora. Debemos desligar la gestión del agua de la agenda política, de manera que las decisiones no se tomen a golpe de elecciones. Es necesario acordar una estrategia nacional común a largo plazo para garantizar la calidad del suministro para todos los usos en todo el territorio. Necesitamos implantar una gestión transparente que garantice el acceso a la información y potencie la participación ciudadana en las decisiones. Y, por último, diseñar un sistema de tarifas que sea claro y que siga criterios comunes en todos los municipios. No se trata de cobrar lo mismo en todas las localidades sino de estructurar la factura de forma similar y de diseñar las tarifas para que fomenten el ahorro de agua. Ahora mismo, la aplicación de mínimos elevados en unos municipios o de bloques demasiado grandes en otros provoca un desinterés de los usuarios por ajustar sus consumos.

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