Informe

Consumo responsable del agua en el hogar

01 octubre 2014
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01 octubre 2014

Aunque la conciencia medioambiental de los españoles es cada vez mayor, el agua sigue siendo una asignatura pendiente. Es un bien limitado y escaso, y para lograr una gestión realmente sostenible de este recurso, es preciso que todos los agentes implicados (administradores, gestores, consumidores, agricultores, industria…), adopten medidas adecuadas para mejorar su gestión, actuando de forma coordinada.

¿Cómo se puede cuidar el agua en el hogar?

Concienciar de que el agua es un bien escaso que debe gestionarse de forma eficaz.

El agua no es un recurso ilimitado y barato como creen muchos consumidores. Por ello, es preciso adoptar medidas destinadas a promover la educación para concienciar a los ciudadanos.

Fomentar la información y trabajar para generar hábitos de ahorro y consumo responsable.

Debe existir un plan de comunicación a los consumidores, que informe de dónde viene el agua para consumo humano, lo que cuesta adecuarla para ese fin, la infraestructura de los canales de distribución, etc.

Por otro lado, una gestión sostenible del agua pasa por un cambio de hábitos en el consumo. Aunque no se puede hacer recaer sólo en el consumidor esa responsabilidad, es necesario poner a su alcance herramientas que le permitan recortar y racionalizar el consumo. Entre otras cosas, desde la OCU proponemos que se pueda conocer la cantidad consumida individualmente (no en todos los edificios existen contadores individuales y no siempre se cobra el recibo del agua exclusivamente, por lo que no se tiene acceso a la lectura del consumo en el periodo de facturación), que se facilite el acceso a dispositivos de ahorro (en grifos, inodoros, electrodomésticos…), y se premie el uso de sistemas de ahorro y reutilización o que se creen sistemas de distribución de aguas “no potables” pero con calidad suficiente para ciertos usos domésticos (cisternas, llenado de piscinas privadas, riego de jardines).

Lograr que todos los hogares reciban un agua de calidad.

Es preciso mantener el agua en unos niveles aceptables de calidad. Y esto no hace referencia simplemente a los posibles problemas de sabores, olores, etc., sino sobre todo a la seguridad: es inadmisible que haya poblaciones que suministran a sus habitantes agua con arsénico, trihalometanos, nitratos, etc. como viene sucediendo. Se deben establecer medidas preventivas para evitar cuanto antes estas situaciones de riesgo.

Acabar con los abusos.

Fugas en la red, averías que no se reparan, riegos innecesarios en campos y jardines, derroche en la agricultura… hay que adoptar medidas para poner fin a estos malos usos de un recurso que es de todos. Y no sólo para ahorrar y preservarlo, sino también para evitar la sensación de impotencia que el consumidor concienciado siente frente a esas situaciones que escapan a su control. Es preciso que las entidades abastecedoras y las administraciones, locales sobre todo, se comprometan a implicarse activamente.

Mejorar la factura del agua.

La factura es el principal nexo de unión entre el usuario y el suministrador del servicio. A menudo, no se explotan sus posibilidades. La factura debe contener una información mínima: número de contrato y de factura, fecha de emisión, dirección de suministro, importe y fecha de vencimiento, periodicidad, datos institucionales del emisor, teléfonos de contacto (para atención y averías), criterios de facturación, información sobre el régimen tarifario aplicable, datos para el pago, detalle de los servicios o conceptos facturados y su forma de cálculo.

Además, sería útil para mejorar la gestión del agua que este documento incluyera otros datos de interés, por ejemplo información sobre el consumo en litros y coste diario, para que así el ciudadano pudiera comparar su consumo de agua frente al estándar o ideal.

Adoptar una política tarifaria que prime la eficiencia.

El precio del agua debe establecerse con criterios que fomenten la eficiencia de consumo. Cobrar una cuota fija (o de consumo mínimo) elevada penaliza los consumos bajos y desincentiva el ahorro de agua. Por otro lado, el sistema de tarifas en bloques no está bien ajustado a los rangos de consumos reales, así que por mucho que el usuario reduzca el consumo, lo tiene posibilidad real de reducir los pagos. Para que el precio del agua anime a un uso más eficiente es necesario trabajar por un modelo tarifario que homogenice los criterios de establecimiento de tarifas sobre costes reales. Este modelo debería ser capaz de discriminar entre los diferentes usos del agua y de penalizar los consumos excesivos, para lo cual es imprescindible la medición individualizada de todos los consumos.

Coordinar la política del agua con otras políticas que también afectan.

Por ejemplo, las políticas de desarrollo urbanísticas deberían estar condicionadas por los recursos hídricos disponibles, las políticas agrarias deben apoyar los cultivos más eficientes, la planificación del turismo debe tener en cuenta los recursos naturales y adaptarse a la climatología, etc.

Establecer políticas de prevención ante situaciones de emergencia.

Es necesario prever de antemano las líneas de actuación en caso de situaciones de emergencia (sequías, inundaciones, contaminaciones), planificando las actuaciones para asegurar una respuesta adecuada.

Crear un organismo que regule la gestión de los recursos hídricos.

Para conseguir una buena gestión, la política del agua (de precios, de información, requisitos mínimos de los abastecimientos…) debe hacerse de forma coordinada. Lo ideal sería que existiera un único organismo o ente coordinador que establezca las directrices por las que se rija la gestión del agua en todo el país.

Despolitizar el tema del agua.

Usar los problemas del agua como arma política es un error: se banaliza la gestión de un recurso que resulta imprescindible para la todos, y desmotiva al ciudadano que se involucra en la sostenibilidad del recurso. El agua es algo que debe estar por encima de cualquier objetivo político.

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Agua sucia por las cañerías: problemas y soluciones

Agua turbia

Desde hace tiempo, el agua de casa sale turbia. creo que tiene hierro y que excede los niveles permitidos. ¿Quién  puede contestar esta duda?

Debe llamar a la entidad gestora del abastecimiento y solicitarle los datos más recientes que tengan de análisis de calidad del agua. En algunos casos se los facilitarán de forma gratuita  y en otros previo pago del análisis. Si su respuesta no le satisface y quiere descartar que el problema esté en las tuberías del su domicilio, puede pedir un análisis que incluya los parámetros básicos de calidad y la determinación de sustancias que puedan venir de las conducciones antiguas  como plomo o hierro a laboratorios que estén convenientemente certificados y acreditados.  Un análisis completo ronda los 200 euros.

Instalaciones interiores

¿Por qué la compañía no se hace responsable  del tramo desde la acometida a mi casa?

Porque el mantenimiento de las instalaciones interiores (cañerías, depósitos particulares, grifería, etc.) es responsabilidad del dueño de la casa o del inmueble. El empeoramiento de la calidad que sea provocado por esa instalación interior, que empieza a partir de la llave de acometida  (sin importar si el contador está después de la misma), no es atribuible por tanto al suministrador.

Cobrar por el cambio de contador

¿Pueden obligarme a cambiar de contador y cobrarme por ello?

El gestor del agua puede decidir cuándo conviene hacer el cambio. Esa renovación periódica es necesaria para asegurar la exactitud en la medida del consumo. Por ello, es positiva para el usuario, que así paga por lo que gasta. Lo habitual es que el contador pertenezca a la empresa, por lo que el cambio no supone ningún desembolso para el abonado.  Si el contador es propiedad del usuario, en cambio, lo tendrá que pagar, pero también tiene derecho a que se le justifique por qué es necesario cambiarlo. 

Agua de aljibe para suministro doméstico

Vivo en Almería y el agua corriente que llega a mi casa procede de la red de abastecimiento general, pero se almacena antes en un aljibe que compartimos entre tres edificios. Así ha sido siempre desde que se construyeron las tres casas hace 12 años. Como el aljibe nunca se ha limpiado, estoy preocupada por la calidad del agua. ¿Creen que puede haber algún problema de higiene? ¿Existe alguna normativa que obligue a limpiar y mantener los aljibes? ¿Podríamos tomar el agua directamente de la red mientras se efectúa la limpieza?

La revisión periódica de los depósitos interiores es obligatoria.  La ley señala que “la limpieza deberá tener una función de desincrustación y de desinfección, seguida de un aclarado con agua.”  Esta limpieza le corresponde a la comunidad d epropietarios, ya que las empresas suministradoras solo son responsables de las instalaciones hasta las acometidas.

En cuanto a la calidad del agua, existe una norma (Real Decreto 140/2003, de 7 de febrero) que establece los criterios sanitarios para el agua de consumo humano, en la que se establece que el mantenimiento de las instalaciones interiores es responsabilidad de los propietarios del edificio (artículo 11). El documento de la Junta de Andalucía titulado “Instalaciones domiciliares de agua de consumo” describe de forma detallada las características que deben cumplir este tipo de instalaciones para funcionar legalmente y las operaciones de mantenimiento necesarias.

A lo que no están obligadas las comunidades de vecinos es a hacer análisis del agua. La competencia del control rutinario del agua, según se establece en la norma citada, depende del ayuntamiento cuando la gestión del abastecimiento es directa, o de la compañía suministradora si la gestión es indirecta.

Sobre la posibilidad de disponer de una toma directa del suministro general, la norma no permite hacer un “puenteado” para disponer de una conexión directa. Así, durante las tareas de limpieza del aljibe, habrá que cortar el suministro, por lo que todos los vecinos deben estar advertidos. En tu ayuntamiento o en la empresa suministradora os pueden asesorar sobre cómo llevarlo a cabo de la mejor forma posible.

Filtro para el agua del grifo

El agua de la ciudad en la que vivo presenta un elevado nivel de trihalometanos. En los artículos de OCU, se explicaba que estos compuestos son potencialmente cancerígenos, pero que pueden eliminarse con un filtro en la planta potabilizadora. Me gustaría saber si la instalación de un filtro de carbón activo en el grifo de mi casa solucionaría también el problema.

En teoría, sí podría servirle, pero lo que ocurre es que los filtros de carbón activo que se venden para uso doméstico no funcionan todo lo bien que se espera de ellos.

En un análisis realizado por la OCU con 9 filtros de distintos tipos concluimos que, además de ser muy caros, sirven de poco. En algunos casos porque, en lugar de mejorar la calidad del agua del grifo, le añaden sustancias que no tenía. En otros casos, después de un uso durante varias horas, pueden contaminar el agua con microorganismos indeseables.

Conductividad y dureza del agua

En el análisis sobre calidad de agua que ha publicado OCU, los resultados para el agua de Santa Cruz de Tenerife, mi ciudad de residencia, indicaban que su nivel de conductividad era elevada, aunque el agua sea blanda. Yo creía que la conductividad y la dureza estaban relacionadas. ¿No es así?

La conductividad es una medida indirecta de la cantidad de sales disueltas en el agua: carbonatos, bicarbonatos, cloruros, sulfatos, nitratos, sales de sodio, potasio, calcio y magnesio son las sales más importantes. En cantidades altas, las sales pueden generar incrustaciones en las tuberías y aparatos, mientras que su ausencia tiene efectos corrosivos. Cuando las sales presentes son de calcio y magnesio, el agua es dura. No tiene por qué coincidir la presencia de sales en el suelo de una zona con la del agua que allí se consume, pues ésta puede captarse en zonas alejadas, o mezclarse con aguas de procedencia diferente (desalinizadoras, otros acuíferos…).

En el estudio realizado por la OCU en 62 ciudades se observa que, por lo general, cuando la mineralización (conductividad) es alta, la dureza es alta también. Pero no siempre ocurre así. En ciudades como Almería y Santa Cruz de Tenerife, la conductividad es alta mientras que el agua es blanda. Esto sucede porque las sales disueltas no son de calcio y magnesio, sino de sodio, como el cloruro sódico (o sal común). Esto puede suceder en acuíferos que han sido sobreexplotados y que han sido invadidos por agua del mar, que es salada.

Agua embotellada, ¿es mejor de la del grifo?

En mi grupo de amigos se ha puesto de moda beber aguas minerales “exóticas” traídas de otros países que cuestan bastante caras. ¿Realmente puede haber tanta diferencia entre un agua y otra? ¿Tiene alguna ventaja real beber agua embotellada en lugar de agua del grifo?

El agua embotellada no presenta ventajas sanitarias respecto al agua de distribución si ésta es de buena calidad. Y, actualmente, según los análisis de la OCU, la calidad del agua es aceptable en la mayor parte de las poblaciones españolas. Mientras que el agua embotellada, al ser un producto que se puede mantener almacenado durante largo tiempo en condiciones no siempre idóneas, la calidad inicial del agua envasada se puede deteriorar. De hecho, según un estudio realizado en Alemania, algunos componentes del plástico de las botellas terminan por pasar al agua si se mantiene varios meses a temperatura ambiente.

Por otro lado, se trata de un capricho muy costoso para el bolsillo. Beber agua embotellada durante un mes cuesta de media 37,50 euros; la misma cantidad de agua corriente, 0,25 euros. Las repercusiones medioambientales son evidentes: cada año se utilizan en todo el planeta 2,7 millones de toneladas de plástico para embotellar agua, con el consiguiente consumo de energía que conlleva su fabricación y transporte. Recuerde que una botella puede tardar 1.000 años en degradarse. Si, además, se trata de un agua envasada en un lugar alejado y que debe transportarse hasta nuestro país, el impacto ambiental aumenta... En definitiva, antes de comprar agua embotellada, piense si realmente la necesita.

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Acuíferos envenenados

Un conocido me ha comentado que el agua de algunos pozos puede contener arsénico. ¿Cómo es posible esto? ¿Es peligroso el arsénico en el agua?

En efecto, es posible que el agua extraída de determinados acuíferos sobreexplotados contenga una pequeña cantidad de arsénico. Cuando en el substrato rocoso de un acuífero están presentes minerales que contienen arsénico, mientras se encuentran sumergidos bajo el agua, no hay oxidación y el arsénico se mantiene en forma insoluble. Pero si el nivel del agua baja tanto que el substrato queda al descubierto, el arsénico se oxida por contacto con el oxígeno del aire, con lo que se vuelve soluble. El agua que pase por las zonas oxidadas al subir nuevamente el nivel freático (cuando se infiltra la lluvia, etc.), disolverá el arsénico y quedará contaminada.

A veces, el fenómeno se da cuando se producen largos periodos de bombeo seguidos de otros de descanso, aunque no pueda hablarse en su conjunto de sobreexplotación.

Desgraciadamente, este tipo de contaminación es irreversible y eliminar el arsénico del agua es caro y complicado y, además, puede dar lugar a un residuo peligroso.

La única solución es racionalizar la explotación de los acuíferos y vigilar estrechamente la calidad del agua, ya que el arsénico es un residuo indetectable para el consumidor, al ser inodoro e insípido.

En cuanto a los efectos, el arsénico en forma de compuesto inorgánico, que es el que suele contaminar el agua, es capaz de causar cáncer de pulmón (por inhalación) y de piel (por ingestión). Se acumula en el organismo de quien bebe habitualmente agua contaminada y los efectos aparecen aproximadamente tras cinco años de exposición.

La legislación española fija un límite de 10 μg/l que, en algunos análisis realizados por la OCU, se superaban en muchos lugares de España. Al ser relativamente común, antes de que se descubriera que el origen del arsénico estaba en el substrato, se barajó la hipótesis de que pudiera aparecer por culpa de vertidos industriales incontrolados, el abuso de pesticidas, el depósito de partículas dispersas en la atmósfera, etc.

Olores en el agua

El agua del grifo en mi casa tiene un olor desagradable y me repugna incluso lavarme con ella. ¿A qué se puede deber este tufo? ¿Podría tener algún riesgo?

Para poder contestarte con más precisión, necesitaríamos saber exactamente a qué huele el agua de tu casa. Todos los olores están tipificados y se sabe el compuesto responsable, lo que supone una valiosa información para averiguar la sustancia que origina el problema y poder solucionarlo rápidamente. Entre los más comunes, tenemos los siguientes:

  • Olor a pescado, hierba y hongos: es debido a vegetación pútrida (algas, etc.).
  • Olor a hongos, tierra y moho: lo produce el agua que se estanca en las tuberías.
  • Olor a tabaco: se produce por la oxidación de determinadas sustancias que le dan el color naranja a algunas algas.
  • Olor a patata: producido por diferentes mohos.
  • Olor a pepino: originado por diferentes algas.
  • Olor a flores: producido por compuestos que generan ciertas algas cuando crecen en el agua.
  • Olor a geranio: producida por la presencia elevada de ciertas algas microscópicas (diatomeas).

De todos los compuestos citados, los de origen natural suelen ser los más involucrados en procesos de alteración del olor del agua. La repercusión que puedan tener sobre la salud, dependerá del compuesto del que se trate.

Ozono y desinfección

¿En qué consisten las técnicas de desinfección del agua con ozono? ¿Pueden sustituir al cloro?

La ozonización es potente y tiende a utilizarse donde el agua contiene materiales que podrían combinarse con el cloro y originar olores y sabores desagradables. Las desventajas con respecto a la cloración son su mayor precio y su falta de protección a lo largo de la red de distribución.

Consumo mínimo del agua

¿Puede la empresa que gestiona el agua en mi localidad cobrarme 30 metros cúbicos de agua si sólo he consumido 9 m³? En la factura aparece un bloque de 30 metros cúbicos como gasto mínimo, por el cual te cobran, los consumas o no.

Pues aunque te parezca extraño, es perfectamente legal. En España, es común que las tarifas del agua estén estructuradas por bloques, con una cuota de servicio (un mínimo) y otra cuota que corresponde al consumo. En otras palabras, hay una cantidad que se paga por disponer del servicio, incluso si no consume nada, pero que no se expresa directamente en euros, sino en m³. A esa cuota se añade una parte variable, que depende del bloque en que quede su consumo en cada periodo de facturación. Las tarifas del agua las fijan los ayuntamientos de cada localidad, aunque la explotación la lleve a cabo una empresa privada, y deben contar con la aprobación de la Junta Provincial de Precios.

Por ejemplo, hay localidades en las que la tarifa tiene tres bloques:

  • Cuota de consumo (mínimo): 30 m³
  • Bloque 2: 31 a 40 m³
  • Bloque 3: más de 40 m³

Con esta estructura de tarifas, por cualquier consumo que efectúe entre 0 y 30 m³, el usuario pagará la misma cantidad de dinero: el precio del m³ multiplicado por 30.

La OCU considera que sería más lógico imponer una cantidad de dinero fija por disponer del servicio, que fuera independiente del consumo, y otra parte variable en la que se pagaría el uso directo del agua desde el primer metro cúbico, con bloques crecientes que disuadieran los consumos elevados. El sistema actual puede propiciar el que algunos usuarios, sabedores de que pagarán por un buen número de m³ aunque no los gasten, descuiden el ahorro de agua, ya que el esfuerzo no se va a percibir en su bolsillo. Por eso, la OCU lleva varios años reclamando un cambio en este sentido, pero esta modificación todavía no se ha producido.

Información sobre la calidad del agua

¿Dónde puedo informarme sobre la calidad del agua que se bebe en mi ciudad?

En los servicios de aguas municipales, que dependen del ayuntamiento. Por lo general, aunque se trate de una población pequeña sin infraestructura para realizar directamente los análisis periódicos, recibirá de su comunidad autónoma los resultados de los análisis que se han realizado. También puede consultar la base de datos SINAC (Servicio de Información Nacional de la Calidad del Agua (http://sinac.msc.es), que gestiona el Ministerio de Sanidad y Consumo, aunque la información que contiene no está adaptada para que sea comprendida por todos los usuarios ni está siempre actualizada y, además, faltan algunos datos prácticos como la dureza o el origen concreto del agua.

Agua marrón

¿Qué debo hacer si observo que el agua sale turbia o de un color marrón?

Por regla general, ese fenómeno indica que hay tierra en las canalizaciones debido, por ejemplo, a que se hayan realizados obras en la red o se hayan producido riadas por una tormenta que han afectado al agua de captación. Evite beber agua mientras tenga ese color. Si el problema persiste mucho tiempo, contacte con la empresa distribuidora de aguas o con el ayuntamiento. Si la turbidez no es excesiva y no tiene más remedio que utilizar el agua, déjela reposar y añada unas gotas de lejía.

Hervir el agua no basta

¿Basta con hervir el agua para que sea potable?

No, no es suficiente. La ebullición mata los microorganismos, pero no consigue eliminar algunas sustancias perjudiciales como los nitratos, los residuos de pesticidas, los metales pesados u otros posibles contaminantes. Tampoco disminuye el exceso de cal, es decir, la dureza del agua.

Sabor a cloro excesivo

El agua de distribución en mi casa sabe mucho a cloro. ¿Qué puedo hacer?

El exceso de cloro provoca un olor y sabor característicos, que son desagradables, pero no perjudiciales para la salud. Sin embargo, un exceso de cloro puede contribuir a la formación de trihalometanos, que son compuestos tóxicos. Si no te gusta el sabor a cloro, antes de beberla, déjela unas horas en el frigorífico dentro de una jarra o una botella destapada: como el cloro es muy volátil, enseguida notará la diferencia. Otra solución es añadir unas gotas de jugo de limón al agua. En cuanto a los trihalometanos, la solución no puede ser individual, sino colectiva, y pasa por instalar filtros y utilizar otras sustancias en las plantas potabilizadoras.

Agua de pozo, ¿potable?

¿El agua que sale de un pozo es buena para beber?

A pesar de su origen “natural”, puede no serlo. Para estar seguro de que se puede beber, coja una muestra y llévela a analizar a un laboratorio oficial (municipal, autonómico...) o privado. El análisis no será gratuito (puede costarle alrededor de 150 euros), pero es la única forma de poder beber tranquilo.

Presión del agua

La presión del agua en mi vivienda unifamiliar es prácticamente nula, especialmente en la segunda planta, por lo que hemos tenido que instalar una bomba. El promotor de las viviendas se hizo cargo de las obras, pero el grupo de presión funciona mediante electricidad. Si el suministro eléctrico falla por cualquier motivo, me quedo sin agua. Esto, unido al incremento de la factura eléctrica y el espacio ocupado por el grupo de presión, hacen que esté bastante descontenta con la compañía Aljarafesa. ¿Puedo reclamar para que me suministren el agua con la presión debida?

Se trata de un problema que está muy generalizado. Son numerosos los consumidores que se han dirigido a nosotros solicitando información sobre la presión con que debería llega el agua a su domicilio. Desafortunadamente, sólo se puede reclamar a la empresa suministradora si su Reglamento de Servicio especifica la presión mínima que debe proporcionar. Según hemos podido comprobar en varios reglamentos de servicio revisados, pocas empresas se comprometen a suministrar este dato.

Agua sucia por las cañerías

Ósmosis inversa

Tengo un equipo de osmosis inversa desde hace 5 años. Hasta ahora, la dureza del agua (magnésica+cálcica ) en mi localidad era de unos 45 ó 50 grados franceses y la de salida del equipo de ósmosis era de unos 10 grados franceses. Ahora, el ayuntamiento ha puesto un descalcificador para todo el pueblo y ha disminuido la dureza a 26 grados (lo sé con exactitud porque la he analizado), con lo cual el equipo de ósmosis produce un agua con una dureza de algo más de 1 grado. Esta dureza es tan baja que roza la desmineralización total y me pregunto si no será negativo para el cuerpo tener un índice de dureza tan bajo.

En primer lugar, debe quedar claro que un agua con poca dureza no implica que no tenga sales. El término “dureza” incluye un conjunto de sales de calcio y magnesio, pero el agua puede llevar otras, como el cloruro sódico (sal) y demás. Sin embargo, es cierto que los equipos de ósmosis inversa no son tan selectivos como los descalcificadores y suelen retirar gran parte de los minerales. Por tanto, es probable que el agua de su casa, además de blanda, tenga una mineralización total muy débil.

Y, en efecto, como usted sospechaba, el agua sin minerales no es apta para el consumo. Los montañeros saben muy bien que no se debe beber hielo o nieve porque produce efectos adversos: diarreas, deshidrataciones, etc. Cuando bebemos, necesitamos que el agua tenga una cierta carga mineral, pues las células del intestino y los riñones funcionan como una membrana que equilibra el interior con el exterior: si a nuestro organismo llega agua cuya composición es similar a la que hay en el interior de las células, éstas dejan entrar el agua y nos hidratamos. Por el contrario, si el agua que entra a nuestro organismo es pura, las células dejan salir el agua que contienen al exterior para compensar la falta de minerales. El resultado de esta cesión de agua puede ser la deshidratación. Por tanto, si constata que el agua de su casa está prácticamente desmineralizada, debe plantearse desconectar su equipo de ósmosis.

Los estudios de la OCU