Jabón Lagarto: historia, usos y beneficios
Es eficaz, versátil, barato y sostenible... y es de toda la vida: desde hace más de 100 años, el jabón Lagarto ocupa un puesto de honor en los hogares españoles. ¿Es casi milagroso, o solo un mito? Comprobamos que sus múltiples usos y muchas ventajas justifican sobradamente su popularidad.
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Un jabón centenario para una limpieza tradicional
En 1914, las ciudades españolas empezaban a llenarse de cables y bombillas. La luz eléctrica iba ganando terreno a las velas y, en San Sebastián, una pequeña fábrica de candelas entendió rápido el mensaje: tocaba reinventarse. Aprovecharon las mismas calderas, el mismo oficio de mezclar grasas y sosa, y cambiaron la mecha por la espuma. Así nació un jabón recio, de color verdoso, destinado a algo tan básico como quitar la suciedad de la ropa y de la vida diaria.
Ese jabón acabó llamándose Lagarto y, 112 años después, tras guerras, crisis, y a pesar de la aparición de lavadoras y nuevos detergentes, el jabón Lagarto sigue estando en las estanterías de droguerías y supermercados de toda España. Es la pastilla que sirve para casi todo, que huele a casa de siempre y que demuestra que, en plena era de lo efímero, todavía hay objetos humildes capaces de resistir.
Vamos a mirar de cerca a este clásico: qué es realmente, qué puede hacer en nuestro hogar, si ahorras usándolo y por qué sigue teniendo sentido en este 2026. Ya te adelantamos que, básicamente es porque a la eficacia quitamanchas propia de un jabón tradicional (grasa, barro, cuellos y puños…) , añade un precio ajustado, un formato duradero y sencillez en su composición y uso.
Jabón Lagarto : qué es y para qué sirve
El jabón Lagarto es, ante todo, un jabón natural. Se elabora a partir de grasas animales, sosa y agua, a los que se añaden sustancias para estabilizar la fórmula y mejorar la eficacia del lavado. También lleva perfume. Es un producto tradicional, biodegradable, que cunde mucho y genera poco residuo.
Usos del jabón Lagarto
Tiene muchos usos en el hogar aun a día de hoy.
Para la ropa: lavado a mano y manchas difíciles
En la colada, el jabón Lagarto es el rey del "pre-tratamiento", un quitamanchas natural. Humedece la prenda, frota la pastilla directamente sobre la mancha (es muy útil limpiando cuellos, axilas, barro, grasa, maquillaje…) y deja actuar unos minutos antes de lavar a mano o meter en la lavadora.
También puedes rallarlo (o comprarlo en escamas) y disolverlo en agua caliente para hacer un detergente casero sencillo, ideal para ropa blanca o de algodón. Eso sí, mejor no abusar en tejidos muy delicados o técnicos: ahí conviene alternar con detergentes específicos.
Para la limpieza del hogar: suelos, cocina, baño
Como jabón tradicional limpiahogar vale casi “para todo”.
- Un par de virutas en el cubo de la fregona sirven para fregar suelos resistentes (gres, terrazo, cerámica) dejando un olor limpio y discreto.
- En la cocina funciona muy bien como desengrasante suave para encimeras, campanas y menaje, siempre aclarando bien.
- En el baño, puedes usarlo con una bayeta o estropajo suave para lavabos, azulejos y platos de ducha.
Solo hay que evitar superficies muy delicadas como mármol, piedra natural sin tratar… o seguir siempre las recomendaciones del fabricante.
Para la higiene personal, mejor no
Generaciones enteras se han lavado con este jabón natural, y puede que aún lo sigan usando personas que buscan productos "tradicionales" o "naturales". Pero no es un cosmético ni un producto de higiene personal, sino un producto de limpieza, que no está diseñado ni formulado para ser usado sobre la piel, y no es recomendable usarlo para ese fin.
Este es un jabón clásico, con PH alcalino, mientras que los limpiadores para la piel deben ajustarse a su PH ácido. Por tanto puede resecar o irritar la piel. Además, en la composición incluye limonene, potencia alérgeno en personas sensibles.
Distintos formatos para una misma marca
Aunque la imagen icónica del jabón Lagarto es la pastilla verde o beige, la usada para frotar cuellos, puños o darle a manchas difíciles, hoy por hoy la marca Lagarto ofrece muchas más opciones: pastilla de jabón 100% vegetal con la composición adaptada; escamas pensadas para preparar detergente casero, muy apreciadas por quienes buscan limpieza ecológica y fórmulas sencillas; pasta de jabón, para manchas difíciles del hogar, diversos detergentes líquidos y en polvo, lavavajillas, friegasuelos y lejías y otros limpiadores específicos para el hogar.
Volver arribaBeneficios del jabón Lagarto
Son muchas las ventajas de este jabón tradicional que tanto sigue usándose.
Es eficaz y versátil
De entrada, es muy versátil, con usos tanto en la limpieza del hogar como de las prendas, y es una herramienta muy eficaz en ambos usos, sobre todo en el pretratamiento de las manchas (especialmente manchas de grasa, sudor, barro, maquillaje...) y el lavado a mano.
Usado solo en lavadora y en aguas muy duras puede formar residuos (las famosas “grasas cálcicas”) y no siempre compite con un detergente moderno en blancos muy exigentes. Por eso, muchos hogares lo combinan: detergente actual en el tambor y Lagarto en pastilla o escamas para frotar la mancha antes. Es además muy eficaz como limpiador general del hogar.
Es sostenible
Nació como jabón natural cuando aún se hacía jabón en las casas con aceites usados. Su receta sencilla (grasas saponificadas y sosa, sin fosfatos ni blanqueantes ópticos) lo convierte en un aliado de la limpieza ecológica. El jabón Lagarto, como otros jabones tradicionales, no lleva enzimas ni perfumes pesados. Se disuelve bien en el agua y genera menos carga química que muchos detergentes modernos.
Para quien busca productos sostenibles y reducir envases, una sola pastilla rinde para muchísimos lavados y deja muy poca huella. No necesita dosificadores, cápsulas ni formatos de usar y tirar, por lo que es una opción que se puede tener en cuenta dentro de los productos sostenibles de limpieza del hogar.
Es económico y duradero
Otro de sus grandes puntos fuertes es el bolsillo. Una pastilla de jabón tradicional Lagarto cuesta poco y cunde muchísimo. Por eso sigue siendo tan popular entre quienes quieren limpiar bien, gastar menos y evitar acumular botes de plástico en casa.
Es asequible y accesible
El jabón Lagarto se encuentra fácilmente en la mayoría de supermercados y grandes superficies (zona de detergentes y limpieza del hogar) y en droguerías de barrio, donde sigue siendo un básico. También puedes adquirirlo en tiendas online de productos de limpieza y plataformas generalistas.
Volver arribaPreguntas frecuentes sobre el jabón Lagarto
¿Es mejor el jabón Lagarto o el jabón de Marsella?
Si hubiera un “clásico” de los jabones en España, sería el Lagarto; en Francia, el equivalente sentimental es el jabón de Marsella. Ambos son nacidos para durar, pensados para lavar ropa, vajilla y casi todo lo que hubiese en casa. Comparten filosofía: fórmulas sencillas, base grasa y sosa, sin perfumes recargados ni colorantes estrambóticos, lo que encaja bien con la idea actual de jabón natural y limpieza ecológica.
- El jabón de Marsella, en su versión más ortodoxa, se elabora con al menos un 72 % de aceites vegetales (históricamente oliva, hoy también coco o palma) y suele presentarse en tacos grandes, de color verde o beige. Se vende como muy suave para la piel y apreciado para lavar ropa delicada y lana.
- El jabón Lagarto, por su parte, ha ido ajustando su fórmula con los años, pero mantiene ese carácter potente “quita-grasas” que lo ha hecho famoso como detergente casero para manchas difíciles. Su aroma es distinto, más reconocible para el público español, y su formato en pastilla rallable lo hace muy práctico para preparar escamas o disolver en agua caliente. Es el que, en muchos hogares españoles, se guarda junto al fregadero para tenerlo siempre a mano.
¿Limpia todo tipo de manchas?
Es indicado para manchas de grasa, sudor, maquillaje, barro o comida. En manchas muy pigmentadas (vino tinto, rotulador, óxido) puede necesitar refuerzo o no ser suficiente; en esos casos, actúa rápido y combina con otros quitamanchas si hace falta.
¿Puede usarse el jabón Lagarto en la lavadora?
Sí, es posible rallar la pastilla (o escoger usar el formato en escamas) y disolverla en agua caliente para hacer un detergente casero.
Otra opción es usar directamente los detergentes de la misma marca Lagarto ya preparados para lavadora, que son más cómodos y se disuelven mejor.
¿Es apto para usarse en bebés?
Para la piel del bebé es mejor no usar el jabón Lagarto clásico: es un jabón tradicional muy alcalino y puede resecar o irritar.
Para lavar la ropa del bebé, sí puede usarse el jabón (la pastilla o en escamas), siempre que aclares muy bien y no abuses de la cantidad.
En cualquier caso, si el peque tiene piel atópica o alergias, conviene comentar su uso con el pediatra o dermatólogo.
¿Lleva perfume?
El jabón Lagarto clásico en pastilla sí lleva perfume: huele “a jabón de siempre” pero sin fragancias intensas. No obstante, entre los componentes de la fragancia se encuentra el limonene o limoneno, alérgeno reconocido.
Otros productos de la marca, como los detergentes líquidos y en polvo, también pueden llevar perfumes añadidos: si buscas algo muy neutro o sin perfume, lee antes la etiqueta.
¿Es un producto vegano?
El jabón tradicional suele elaborarse con grasas animales o vegetales. La fórmula actual puede variar según el producto (pastilla, detergente líquido, escamas…). La marca Lagarto cuenta también con un jabón 100 % vegetal o vegano, si es eso lo que buscas.
¿Caduca el jabón Lagarto?
No suele “caducar” como un alimento, pero con los años puede secarse mucho, agrietarse o perder algo de eficacia.
Si la pastilla lleva años en un cajón debajo del fregadero, puedes seguir usándola para frotar suelos o zapatillas, pero para un uso más delicado, como lavar las prendas de ropa, es mejor usar una pastilla más reciente.