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¿Las plumas de ave provocan fibrosis pulmonar?

30 diciembre 2013
colchon

30 diciembre 2013

Un estudio publicado The Lancet Respiratory Medicine ha hecho saltar la alarma sobre el hecho de que la exposición a edredones o almohadas de pluma natural pueda estar relacionado con el desarrollo de fibrosis pulmonar idiopática. Existe el riesgo, pero es muy bajo: no debemos alarmarnos.

Un estudio realizado por investigadores del Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona, y publicado en The Lancet Respiratory Medicine, ha llevado a los medios a dar la voz de alarma sobre el hecho de que la exposición a edredones o almohadas de pluma natural pueda estar relacionado con el desarrollo de fibrosis pulmonar idiopática.

El estudio se llevó a cabo entre 2004 y 2011 en 46 pacientes, e incluyó determinación de anticuerpos, pruebas de inhalación, cultivos y mediciones ambientales en casas y lugares de trabajo. En un tercio de los casos se atribuyó el desarrollo de la enfermedad a la exposición a edredones y almohadones de plumas, que habrían inducido el desarrollo de “neumonitis por hipersensibilidad”, una inflamación del tejido pulmonar, como reacción al polvillo desprendido por estas plumas. Esta neumonitis puede convertirse en crónica y acabar derivando en fibrosis pulmonar.

La fibrosis pulmonar es una enfermedad que afecta de forma progresiva los pulmones, que se endurecen y pierden su elasticidad, lo que lleva a reducir la capacidad respiratoria. En España afecta a unas 10.000 personas. Es un proceso grave, que en los casos más avanzados puede llegar a precisar incluso un trasplante pulmonar.

Pero esto no es nuevo. En realidad, es conocido desde hace años que el contacto con material orgánico procedente de las aves está relacionado con la neumonitis por hipersensibilidad. La legislación española la reconoce como enfermedad profesional en criadores de aves. También lo es la aspiración de otros polvos orgánicos, incluyendo hongos y mohos presentes en el ambiente, debido, por ejemplo, al uso de humidificadores, aparatos de aire acondicionado o sistemas de calefacción.

Alarma excesiva

Utilizar edredones o almohadas de plumas conlleva un riesgo, aunque muy bajo, pues no se basa en una relación causa/efecto lineal: sólo un pequeño porcentaje de las personas que usan este tipo de ropa de cama desarrollan la enfermedad.

La alarma que este estudio ha provocado es excesiva. Incluso los investigadores autores del estudio no desaconsejan el uso de edredones y almohadas de plumas de ave.

Sus resultados no pretenden preocupar a la población, sino modificar la forma de abordar el diagnóstico médico de la fibrosis pulmonar, debiéndose descartar la existencia de una neumonitis por hipersensibilidad como causa, y tratar de identificar el agente desencadenante. Esto exige una historia clínica precisa, que incluya si es necesario visitas al domicilio y lugar de trabajo, mediciones en el aire y pruebas de inhalación.

Nuestra opinión

En OCU no creemos que existan motivos suficientes para desaconsejar el uso de edredones o almohadas de pluma. Si llevas toda la vida utilizando estos producto sin preocuparte, no debes hacerlo ahora.

En cualquier caso, hablamos de productos que no son imprescindibles y hay muchas alternativas. Repetimos que existe un porcentaje mínimo de riesgo de desarrollar la enfermedad, pero en condiciones muy específicas.


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