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Patologías oculares: cataratas

12 octubre 2017
cataratas

12 octubre 2017

Las cataratas se incluyen dentro de las patologías que afectan a la visión. En la mayoría de los casos, se desarrollan con la edad: el cristalino se vuelve progresivamente opaco y la visión se torna borrosa y desenfocada. Puede ser necesario recurrir a cirugía. 

¿Qué son las cataratas?

Cuando los especialistas en oftalmología hablan de cataratas, se refieren a una patología ocular que se caracteriza por la opacidad del cristalino.

Funciones del cristalino

El cristalino es una lente natural transparente que se encuentra en la región anterior del ojo, justo detrás de la pupila. De él depende la capacidad de acomodación del ojo para mantener los rayos de luz enfocados sobre la retina, independientemente de la distancia a la que se sitúe el objeto que estamos mirando. Con el paso de los años, éste va perdiendo elasticidad y se reduce su capacidad de acomodación, así como de enfoque de la luz.

Dado que los rayos luminosos que proceden de los objetos más cercanos son los que necesitan un mayor esfuerzo de acomodación, el defecto visual será mayor cuanto más cerca se sitúe el objeto. Esto se conoce por el nombre de presbicia o vista cansada y la mayoría de las personas empieza a notarla a partir de los 40 años.

Por desgracia, la presbicia no es el único proceso que afecta al cristalino. Al margen de su mayor o menor elasticidad, su transparencia es esencial para la visión de una imagen nítida. Si el cristalino se vuelve opaco, se dificulta el paso de la luz y la imagen se vuelve borrosa, estaríamos hablando de cataratas

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Síntomas de las cataratas

En los primeros momentos, la persona que desarrolla cataratas puede no ser del todo consciente de la afectación de su visión, pero ésta se vuelve borrosa y desenfocada con el paso del tiempo, sobre todo al mirar los objetos lejanos (la visión cercana puede incluso mejorar en las fases iniciales).

Si se usan gafas, la graduación suele cambiar con frecuencia. La visión de los colores se altera y la luz artificial se tolera mal, ya que el sujeto se deslumbra con facilidad y ve halos de color alrededor de los focos luminosos.

Causas de las cataratas

Las cataratas más frecuentes son las de carácter senil, es decir, aquéllas que aparecen con la edad. De hecho, se estima que más de un 90% de las personas mayores de 60 años tienen algún grado de opacidad del cristalino, aunque no todas llegarán a desarrollar síntomas o a necesitar tratamiento.

Se desconoce su causa exacta y por qué afecta más a unas personas que a otras. Sin embargo, existen ciertos datos que indican que el consumo de tabaco y alcohol, así como la exposición crónica a la radiación solar ultravioleta favorecen su desarrollo. Aunque inicialmente suelen presentarse en un solo ojo, este último tipo de cataratas casi siempre se hacen bilaterales con el tiempo.

Otras causas de cataratas que afectan tanto en jóvenes como en mayores son:

  • La exposición a radiaciones.
  • Algunas enfermedades sistémicas como, por ejemplo, la diabetes.
  • El uso prolongado de corticoides sistémicos.
  • Las cataratas congénitas.
  • La perforación traumática del cristalino.
  • Algunas enfermedades inflamatorias del ojo.

Tratamiento para las cataratas

Al margen de la cirugía, no existe ningún tratamiento eficaz para las cataratas. En la mayoría de los casos, los sucesivos cambios de lentes correctoras mantienen una visión adecuada durante bastante tiempo. Sin embargo, en aquellos casos en los que la pérdida visual llega a ser importante, la cirugía se torna imprescindible.

Hoy en día, y a diferencia de lo que ocurría en el pasado, la intervención puede tener lugar antes de que la catarata llegue a su grado extremo gracias a unas técnicas quirúrgicas más perfeccionadas. Por tanto, la indicación de cirugía depende fundamentalmente de la alteración de la calidad de vida que las cataratas supongan para cada paciente. Ahora bien, no conviene retrasar en exceso la cirugía si existe una indicación clara, ya que la intervención a una edad excesivamente avanzada presenta más riesgo de complicaciones.

Operación de cataratas

La intervención quirúrgica más habitual consiste en practicar una pequeña incisión en el ojo a través de la cual se extrae el cristalino, la cual puede realizarse con anestesia local o general según las circunstancias de cada persona.

Para extraer el cristalino, suele practicarse la cirugía extracapsular que consiste en hacer una abertura en la cápsula anterior del cristalino y extraer su núcleo endurecido. Puede extraerse éste y luego absorberse los restos, o bien puede realizarse antes la “facoemulsificación” del núcleo (el cristalino se disuelve mediante ultrasonidos, de forma que la abertura que se necesita es menor y se facilita la cicatrización).

Una vez extraído el cristalino, se suele implantar una lente intraocular sintética sustitutiva, cuya potencia se calcula para que sea necesaria la menor corrección posible tras la operación. Se trata de una lente que carece de la capacidad de acomodación que tiene el cristalino verdadero, por lo que la visión no siempre será nítida. Habitualmente, suelen necesitarse gafas o lentes de contacto después de la intervención, pero no tan gruesos como los que se necesitan si no se implanta la lente.

Como en toda intervención quirúrgica, existe una pequeña posibilidad de complicaciones o efectos secundarios. Aun así, la intervención de cataratas se considera actualmente un procedimiento seguro.

Los cuidados postoperatorios son relativamente sencillos:

  • Evitar manipular, restregar o frotar el ojo.
  • Utilizar un protector ocular durante el sueño.
  • Seguir un tratamiento con colirios.
  • No levantar pesos y evitar esfuerzos o movimientos bruscos.

Otro tipo de intervención quirúrgica es la cirugía intracapsular. Ésta consiste en extraer el cristalino por completo (cápsula incluida), pero prácticamente ya no se realiza.