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Jabones sin jabón: ¿cuál es la diferencia?

03 diciembre 2018
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03 diciembre 2018

Para una buena higiene no basta solo con utilizar productos que limpien la grasa y la suciedad de nuestra piel, sino que también no deben resecarla. Elegir un jabón adecuado para nuestra piel es muy importante, sobre todo para que esta no sufra daños como irritanciones o reacciones alérgicas. 

En la actualidad, podemos encontrar sin problemas jabones de muchos tipos: desde el de Marsella, que originalmente se fabricaba a partir de aceite de oliva, hasta el más elaborado jabón de tocador, pasando por los de uso doméstico como el jabón Lagarto.

El jabón tradicional en pastilla está compuesto de ma­terias grasas de origen vegetal o animal que reaccionan con una sustancia alcalina (sosa o potasa) dando lugar a la saponificación. Aunque son eficaces y económicos, el uso excesivo de estos jabones puede dañar la barrera cutánea y resecar nuestra piel, sobre todo si nos lavamos con agua muy caliente. Además, el pH alcalino de estos jabones es poco respetuoso con la piel, la cual tiene un pH ácido (en torno al 5,5).

Para evitar estos daños en la piel, además de las sustancias grasas que los componen, a estos jabones de manos se les añade un alto porcentaje de lípidos en forma de aceites vegetales, y extractos botánicos, glicerina, perfumes y colorantes.

Otra particularidad es que muchos jabones en pastilla contienen jabón a base de sebo vacuno, lo que puede ser importante evitar en personas veganas o vegetarianos o que no quieran utilizar productos de origen animal (en el etiquetado aparece como sodium tallowate).

Los jabones en pastilla ya no se usan demasiado, quedando relegados casi exclusivamente a la higiene de manos. 

Jabones que no lo son

Hoy en día, la mayoría de los productos de higiene que usamos son Syndets (Synthetic detergents) o jabones sin jabón, fundamentalmente su formato es líquido, pero también existen algunos en pastilla. Este tipo de jabón no está considerado como tal porque contiene surfactantes (también llamados tensioactivos) en vez de jabón, además de los ingredientes habituales como son agua, conservantes y otros aditivos, como las fragancias.

Los surfactantes o tensioactivos son detergentes sintéticos que disuelven y arrastran la suciedad. Cuanto más fuerte sea el surfactante, más suciedad se eliminará. No obstante, es conveniente ir con cuidado con este tipo de limpiadores, ya que con la suciedad podemos llevarnos también los lípidos naturales que sirven de barrera protectora de la piel.

Aunque los jabones sin jabón tienen la ventaja de que su nivel de pH puede ajustarse entre neutro y subácido y, por tanto, ser más compatibles con la piel, conviene fijarse en el tipo de surfactantes que llevan estos productos si tenemos la piel atópica o dermatitis porque algunos son más irritantes que otros.

Los agentes tensioactivos de cadena corta como el laurilsulfato de sodio o sodium lauryl sulfate pueden tener efectos irritantes en caso de exposición prolongada y también potencial sensibilizante de la piel. Por estas razones, prácticamente ha sido sustituido por el sodium laureth salfate, que suele tolerarse mejor.

También podemos encontrar algunos surfactantes más compatibles con la piel, pero con menor poder detergente como, por ejemplo, disodium laureth sulfosuccinate o sodium cocoyl isethionate.

Otros tensioactivos más suaves y muy utilizados en productos para piel sensible o para niños son los glucósidos (decyl glucoside, coco glucoside o lauryl glucoside) y las betainas (coco betaine cocamidopropyl betaine o disodium cocoamphodiacetate). 

¿Qué jabón me conviene?

Para una piel normal, es adecuado usar un jabón de tocador en pastilla, sin abusar de los lavados ni el agua demasiado caliente. De esta manera, no solo le damos tiempo a la piel para que recupere su barrera lipídica, sino que también tiene ventajas económicas y medioambientales. Ahora bien, y si el jabón van a utilizarlo varias personas, resulta más higiénico uno líquido.

En el caso de que necesites un jabón más respetuoso con la piel, para lavados frecuentes y pieles más sensibles o ya dañadas, el jabón sin jabón es mejor opción.