Me dirijo a ustedes para presentar una reclamación formal relacionada con el tratamiento de ortodoncia realizado en la clínica Vitaldent de Burgos (Calle Vitoria), debido a la falta de continuidad asistencial, posibles errores en el tratamiento, una gestión inadecuada del mismo y la ausencia de una respuesta adecuada ante mis reiteradas reclamaciones y preocupaciones.
El 4 de octubre de 2022 inicié un tratamiento de ortodoncia con brackets en ambas arcadas. En el momento de comenzar el tratamiento, se me informó de que la duración aproximada sería de unos 2 años.
Antes de la colocación de los brackets, se me extrajo una muela posterior que no podía conservarse. La clínica me informó de que, una vez finalizada la ortodoncia, se colocaría un implante dental. Para conservar el espacio necesario para dicho implante, se colocaron brackets en las piezas adyacentes con el fin de evitar el cierre del espacio.
Sin embargo, durante una de las revisiones, la ortodoncista retiró uno de estos brackets sin proporcionarme una explicación clara. Como consecuencia, el espacio comenzó a cerrarse progresivamente y las muelas posteriores se inclinaron. Actualmente, el espacio se ha reducido hasta el punto de comprometer seriamente la colocación futura del implante y la correcta oclusión dental.
Mi caso incluía además un canino incluido que requería tracción ortodóncica. Entiendo que este tipo de tratamientos puede presentar dificultades y retrasos, pero considero que la clínica conocía perfectamente esta situación desde el inicio y, aun así, no fui informada de forma clara ni suficiente sobre las posibles complicaciones ni sobre la duración real estimada del tratamiento.
Aproximadamente seis meses después de iniciar la ortodoncia, mi primera ortodoncista fue sustituida debido a una baja por embarazo. El tratamiento pasó entonces a manos de un segundo especialista.
Durante la primera visita con este segundo ortodoncista, se aplicaron fuerzas excesivas en la arcada inferior, provocándome un dolor intenso durante varios días y, posteriormente, el inicio de una recesión gingival en la parte inferior, problema que no existía antes del tratamiento.
Durante meses utilicé elásticos para corregir la posición mandibular. Sin embargo, al comenzar las molestias y el empeoramiento de la recesión gingival, se me indicó suspender el uso de los elásticos para devolver los dientes a su posición anterior. Permanecí varios meses sin utilizarlos y posteriormente se volvió a reiniciar el mismo proceso, lo que supuso una pérdida importante de tiempo y una evolución poco efectiva del tratamiento.
A lo largo de todo este proceso, las indicaciones sobre el uso de elásticos han sido contradictorias e inconsistentes, alternando periodos de uso y retirada sin explicaciones claras, generando inseguridad y una pérdida progresiva de confianza respecto al tratamiento recibido.
Hace aproximadamente un año y algunos meses acudí personalmente a la clínica para expresar mi preocupación, ya que consideraba evidente que existían problemas importantes con mi tratamiento y me encontraba muy angustiada por la situación.
El director de la clínica, el señor Javier, me hizo pasar a su despacho y me aseguró que no existía ningún problema, afirmando que simplemente cada cuerpo reaccionaba de manera diferente y que por eso el tratamiento estaba tardando más tiempo del previsto. Sin embargo, sentí que mis preocupaciones no fueron tomadas en serio.
Además, percibí una actitud incómoda y poco profesional por parte de determinados miembros del personal tras expresar mi descontento. Por ejemplo, una de las administrativas, Almudena, dejó incluso de saludarme cuando acudía a mis citas.
En otra ocasión, comenté a la ortodoncista María Arroyo Gayubo que llevaba ya más de tres años y medio con brackets y que me encontraba cansada y preocupada por la situación. Su respuesta fue: “Si quieres, te los quito”. Considero que esta respuesta fue inapropiada y poco profesional, haciéndome sentir que no podía expresar libremente mis dudas o preocupaciones.
Ante la gravedad de la situación, presenté una reclamación formal (“hoja de reclamaciones”) y envié un correo electrónico el día 16 de abril de 2026 solicitando toda mi documentación clínica e historial completo del tratamiento, incluyendo informes, evolución clínica y el detalle de todas las cantidades abonadas durante estos años.
Sin embargo, no recibí ninguna respuesta ni la documentación solicitada. Posteriormente, el caso fue cerrado sin que nadie de la clínica se pusiera en contacto conmigo para ofrecerme explicaciones o una solución.
Posteriormente, el 4 de mayo de 2026, me citaron con una nueva ortodoncista llamada Marta, después de que el segundo especialista dejara de atender mi caso. Inicialmente se me comunicó que abandonaba la clínica por motivos personales. Sin embargo, posteriormente otro ortodoncista me informó de que dicho profesional continuaba trabajando en otra clínica Vitaldent de Burgos, situada a escasos minutos de distancia. Por ello, entendí que simplemente no deseaba continuar con mi tratamiento, circunstancia que no me fue comunicada con transparencia.
Finalmente, fui yo quien intentó contactar repetidamente con el director de la clínica, Javier. Durante dos días llamé en varias ocasiones y desde recepción me indicaban constantemente que estaba reunido y que me devolvería la llamada “en unos minutos”, cosa que no ocurrió. Solo después de insistir reiteradamente y solicitar que, en caso contrario, acudiría personalmente a la clínica, el director se puso finalmente en contacto conmigo por teléfono.
Actualmente, después de más de 3 años y 6 meses de tratamiento:
Los dientes posteriores no están correctamente alineados.
Los dientes anteriores presentan desajustes visibles.
Todavía quedan varias piezas dentales pendientes de corrección.
El espacio destinado al implante se ha reducido considerablemente.
He desarrollado una recesión gingival inexistente antes del tratamiento.
He sufrido continuos cambios de ortodoncista y falta de continuidad asistencial.
El tratamiento continúa sin una solución clara ni una planificación estable.
Considero que ha existido una gestión inadecuada del tratamiento, una falta de información clara y transparencia, posibles errores técnicos en la aplicación de fuerzas ortodóncicas y una ausencia de atención adecuada ante mis reclamaciones y preocupaciones.
Por todo ello, solicito una revisión exhaustiva e independiente de mi caso, así como una solución adecuada y proporcional a los perjuicios físicos, funcionales, emocionales y económicos ocasionados.