1. Con fecha reciente realicé la compra de un escritorio plegable a través de la tienda online de Leroy Merlin, por un importe total de 70 euros (gastos de envío incluidos).
2. El día 24 de abril, recibí el pedido en Motril. Al abrir el embalaje, comprobé que el mueble presentaba un defecto de fábrica y rotura estructural crítica en el punto de apoyo de la pata con el tablero, haciéndolo inútil e inseguro para su propósito. (ver fotos en el “Anexo fotográfico”)
3. Tras contactar con Atención al Cliente de Leroy Merlin, la única solución viable que me ofrecieron fue la reposición del artículo por uno nuevo, a lo cual accedí de buena fe.
4. El día 7 de mayo, recibí el segundo escritorio de reposición en una dirección diferente (Bollullos del Condado, Huelva). Lamentablemente, este segundo artículo volvió a llegar con graves daños estructurales, concretamente una raja considerable en la pata, en la zona de intersección de la bisagra. (ver fotos en el “Anexo fotográfico”)
5. Tras tres semanas de espera y dos muebles defectuosos recibidos, la empresa se niega a dar una solución compensatoria razonable (ofreciendo en comunicaciones previas la irrisoria cantidad de 10 euros o un cheque de 20 euros para futuras compras), limitándose finalmente a exigir la devolución a través de su transportista para proceder al reembolso.