En el mes de octubre nos mudamos a la vivienda y, ese mismo mes, recibimos una factura por importe de 180 €, la cual era una factura estimada, pese a que apenas llevábamos unas semanas residiendo en el inmueble.
Tras contactar telefónicamente con su servicio de atención al cliente, se nos indicó que debíamos introducir la lectura real del contador a través de su aplicación, y que con esos datos se emitiría la factura correcta. Así lo hicimos, sin embargo, al mes siguiente volvimos a recibir la misma factura estimada.
Volvimos a ponernos en contacto con Endesa y, en esa ocasión, se nos indicó que abonásemos la factura y que en la siguiente se regularizaría la situación, devolviéndose el importe correspondiente al consumo real.
Lejos de resolverse el problema, en el mes de enero hemos recibido una nueva factura por importe de 578 €, que nuevamente es una factura estimada, a pesar de que hemos ido actualizando correctamente las lecturas reales del contador cuando se nos ha solicitado. Tras contactar de nuevo con ellos, la persona que nos atiende al teléfono de Endesa nos dice que la única solución es cambiarnos de compañía a Repsol.
Ahora nos dicen que nos van a cortar el gas. Volvemos a ponernos en contacto y nos insisten en que el problema es la lectura estimada, que marquemos lo que viene en el contado, cosa que hemos hecho una y otra vez.