El pasado día 2 de abril recibí un sofá modelo Diner cama comprado online en Mimma Gallery (Sofager SL). Tras la entrega, detecté que el producto presenta defectos técnicos de origen: el sistema de bloqueo de las ruedas es ineficaz (el sofá se desplaza solo mientras estás sentado) y existe una asimetría grave en la firmeza de los rellenos de los módulos.
Dentro del plazo legal de 14 días, contacté con el servicio de atención al cliente para ejercer mi derecho de desistimiento y reportar la falta de conformidad por producto defectuoso.
A pesar de que su propia política de devoluciones publicada en su web especifica que se reembolsarán 'todos los pagos recibidos, incluidos los gastos de entrega', la empresa se niega a devolverme los 60€ de gastos de envío iniciales. Además, pretendian cobrarme una tasa de 'comprobación' de 75€ que no figura en sus condiciones contractuales y que es contraria a la Ley General para la Defensa de los Consumidores, la cual establece que la resolución de defectos en productos no conformes debe ser totalmente gratuita para el usuario.
Actualmente, la empresa ha dejado de responder a mis correos electrónicos, bloqueando de facto mi derecho a devolver el producto antes de que expire el plazo legal.