Reservé una habitación el 18 de septiembre de 2025. El 27 de enero de 2026, el anfitrión comenzó a solicitarme reiteradamente la fecha de expedición de mi DNI, dato que mi documento no incluye, ya que únicamente figura la fecha de validez.
A pesar de haber facilitado todos los datos disponibles, el anfitrión insistió en que no estaba proporcionando la información, generando sospechas de que pretendía cancelar la reserva para aumentar el precio y captar nuevos clientes durante la semana del ISE de Barcelona.
Informé a Airbnb de la situación y no tomaron medidas para proteger mi reserva. Finalmente fue cancelada. Además, un operador telefónico me colgó y canceló la reserva sin mi consentimiento.
Solo recibí un cupón equivalente al 60% de una reserva de 139 €, obligándome a reservar otra habitación por 244 €, sufriendo perjuicio económico.