El País abusa de sus clientes al dificultar de forma deliberada la cancelación de suscripciones. Darse de alta es extremadamente fácil, basta un solo clic y el pago, pero darse de baja se convierte en una auténtica pesadilla.
En el teléfono de atención al cliente recogen tus datos para, a continuación, indicarte que llames a otro número al que nunca responden. Tampoco permiten cancelar la suscripción mediante un escrito formal enviado por correo, dejando al cliente sin opciones para darse de baja.
Este tipo de prácticas son claramente abusivas y contrarias a una relación honesta con los consumidores. Resulta especialmente decepcionante que un periódico que presume de denunciar los abusos en la sociedad incurra en este comportamiento con sus propios lectores, aprovechándose de ellos de una manera difícilmente justificable.