Las llamadas comerciales tendrán prefijo 400
Se sigue trabajando para poner coto a las llamadas comerciales. Entre las últimas medidas hay una muy sencilla, pero que puede resultar útil: se ha establecido que todas esas llamadas usarán el prefijo 400. Esto ayudará a los consumidores a identificarlas y poder actuar en consecuencia, algo que desde OCU llevamos mucho tiempo solicitando.
Con la aprobación del Reglamento que regula el sector eléctrico es previsible que disminuya drásticamente el número de llamadas no deseadas. Pero aun así, cualquier medida que acabe con el spam telefónico es bien recibida por OCU: una de las que el Gobierno ha anunciado recientemente es la decisión de reservar el prefijo 400 para ese tipo de llamadas. Con esta medida será más sencillo que los consumidores identifiquemos el objetivo comercial de estas llamadas y así decidir si nos interesa atenderlas o no.
Otra medida más contra las llamadas indeseadas
La anunciada medida es solo una más de las que en los últimos años se han adoptado para poner cerco a las llamadas comerciales:
- La aprobación de la Ley General de Telecomunicaciones obligó a exigir el consentimiento expreso del consumidor para las llamadas con finalidad comercial, pero en la práctica no ha conseguido su objetivo de acabar con esas llamadas, ya fuera por el "interés legítimo" o los "consentimientos inconscientes"...
- El pasado 2025 se dio un paso más, con la aprobación de las medidas para evitar el uso fraudulento de numeraciones telefónicas para hacer llamadas telefónicas (precisamente, el uso engañoso de la numeración es un recurso sencillo para que los call centers trabajaran de manera anónima, evitando reclamaciones y denuncias).
- Y ahora se ha aprobado por fin la Ley de Servicios de Atención a la Clientela, la famosa Ley SAC, que permitirá que todos los contratos que se produzcan por una llamada comercial no consentida se consideren no válidos, por ejemplo, y prevé nuevas herramientas para aclarar la actividad que realizan las empresas. Por ejemplo, los operadores pueden identificar las llamadas comerciales que no estén usando la numeración especifica para ello, y pueda bloquearlas. En ese contexto tiene todo el sentido el anuncio de reservar una numeración específica para las llamadas comerciales.
Prefijo 400: ventajas y limitaciones
Según la anunciada decisión, las empresas deberán dejar de utilizar una numeración geográfica y tampoco usarán la numeración gratuita 800 o 900, sino que pasarán a usar exclusivamente numeración 400.
Desde OCU llevamos mucho tiempo solicitando que sea sea posible identificar fácilmente, a partir de la numeración, a cualquier empresa que realice una llamada: solo así el usuario podrá saber si en algún momento dio su consentimiento a esa empresa y si no es así, ejercer sus derechos para oponerse a seguir recibiendo nuevas llamadas.
El establecer un número concreto (los prefijos 400, según se ha anunciado) tiene claras ventajas, aportará algo transparencia a la actividad comercial y puede contribuir a contener el grave problema de las llamadas comerciales, pero por sí sola no lo erradicará.
- Por un lado, permitirá que el consumidor identifique de inmediato estas llamadas y opte por no atenderlas.
- Además, será más fácil que los teléfonos y las aplicaciones de bloqueo previstas por las operadoras a la luz de lo establecido en la Ley SAC puedan establecer reglas específicas para esta numeración, evitando que lleguen a molestar.
- La medida también reforzará la protección legal, al facilitar la denuncia de las empresas que sigan usando numeraciones distintas para llamadas comerciales.
Sin embargo, su eficacia será muy limitada si no se acompaña de sanciones claras cuando se llame sin consentimiento previo o sin usar la numeración adecuada y si se sigue sin permitir identificar de forma sencilla a la empresa que llama a partir del número.
Además, desde OCU consideramos que esta numeración 400 debería ser gratuita para el consumidor, algo que en principio no está previsto en la propuesta.
Esta medida está en fase de alegación. Esperemos que pronto sea una realidad.