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El Instituto Vasco de Consumo se equivoca al cargar contra la OCU para defender a Eroski

23 abril 2013
Análisis de hamburguesas

23 abril 2013

El análisis de hamburguesas de la OCU sigue dando que hablar: encontramos caballo donde solo tenía que haber vacuno y pedimos responsabilidades a las marcas. Ahora el Instituto Vasco de Consumo se posiciona en favor de una empresa y descuida los intereses del consumidor.

La OCU ha sido involuntaria protagonista en el Parlamento vasco. La directora de Kontsumobide/Instituto Vasco de Consumo ha criticado duramente nuestro análisis de hamburguesas.

En dicho análisis detectamos ADN de caballo en una carne que, según su etiquetado, solo debía ser de vacuno. Fuimos los primeros en dar la voz de alarma en España.

El escándalo de la carne de caballo ha tenido ya muchos episodios. En el último de ellos el Ministerio de Agricultura ha encontrado ADN de caballo en el 4% de las muestras de vacuno analizadas.

 

¿Por qué arremete el Instituto Vasco de Consumo contra la OCU?

Porque en nuestro análisis una de las marcas señaladas como culpable de fraude alimentario fue Eroski, una empresa vasca.

La directora del Instituto Vasco de Consumo, Belén Greaves, se equivoca al cargar contra la OCU, cuyos únicos intereses son los que siempre han sido: defender a los consumidores, entre ellos los 12.500 socios con los que contamos en Euskadi.  

Estamos con los consumidores

Los análisis de la OCU son ampliamente reconocidos y respaldados (incluso por sentencias del Tribunal Supremo): no tiene sentido enzarzarse en este debate.

La OCU denunció en su día el escándalo de la carne de caballo ante el Kontsumobide/Instituto Vasco de Consumo, que archivó precipitadamente esta denuncia sin comprobar si lo que decíamos era verdad.

Lo único que hicieron fue confiar en los análisis realizados por Eroski, cuyos resultados eran ciertamente previsibles.

Es grave que el Instituto Vasco de Consumo se posicione en defensa de determinadas entidades comerciales y no del conjunto de los consumidores vascos.

A la hora de defender a los consumidores, la OCU no reconoce fronteras.


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