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Damos la cara por nuestros análisis de hamburguesas

26 marzo 2013

26 marzo 2013

La OCU quiere aclarar que nuestra denuncia por la presencia de ADN de caballo en hamburguesas de vacuno no se archiva porque no sea cierta, sino porque Kontsumobide no ha podido contrastar nuestras afirmaciones sobre una muestra igual de hamburguesas envasadas por Eroski.

Las autoridades vascas de consumo comunicaron a la OCU, el pasado 14 de marzo, que archivaban la denuncia presentada contra Eroski después de que nuestros análisis detectaran la presencia de ADN de caballo en sus hamburguesas.

Un anuncio de este tipo puede dar a entender que la OCU no tenía razón o que las pruebas presentadas por la Organización de Consumidores y Usuarios no fueron suficientes. Pero, en realidad, lo que ha ocurrido en esta ocasión es que los servicios vascos de consumo no han podido analizar muestras del mismo lote que el analizado por la OCU y que sirvió de base para nuestra denuncia. Y no han podido hacerlo porque cuando la OCU presentó la denuncia, ya no estaban en el mercado dichas muestras, al tratarse de un producto de muy corta vida útil.

Hoy en día, para que una administración pública pueda sancionar a una empresa se ha de poner en marcha un procedimiento de inspección en el que la propia administración (en este caso el Instituto Vasco de Consumo-Kontsumobide) verifique, con sus propios medios y laboratorios, los hechos denunciados por la OCU o por cualquier otra asociación.

Por lo tanto, la OCU quiere dejar claro que cuando se dice que se archiva la denuncia no es porque no sea cierto el hecho denunciado (la presencia de ADN de equino en carne vendida como de ternera), sino porque no se ha podido “comprobar la veracidad de la denuncia presentada por la OCU en lo relativo al lote denunciado”. Es decir, que los servicios de inspección vascos no han podido contrastar las afirmaciones de la OCU sobre una muestra igual de hamburguesas envasadas por Eroski.

Los primeros en contrastarlo

La OCU fue la primera organización de España que puso sobre la mesa el problema de la presencia de ADN de caballo en carne etiquetada como de vacuno.

En un primer momento las autoridades españolas no dieron ni crédito ni importancia al asunto. Sin embargo, a las pocas semanas se retiraron de los lineales de nuestros supermercados numerosos productos de marcas tan relevantes como Findus, La Concinera, Buitoni o Ikea, por no hablar de lo ocurrido en otros países de la Unión Europea.

Todo ello confirmó la existencia de un problema serio de etiquetado y de un gran fraude al consumidor.


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