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Una reformulación de alimentos que se queda corta

09 febrero 2018
Menos azúcar en alimentos procesados

09 febrero 2018

El Ministerio de Sanidad ha presentado un plan para mejorar la composición de ciertos alimentos y bebidas. Aunque se trataba de una ocasión estupenda para establecer límites y marcar pautas en favor de la salud alimentaria de la población, lo cierto es que se ha desperdiciado. Te explicamos por qué.

El plan de colaboración para la mejora de la composición de los alimentos y bebidas (y otras medidas) 2017-2020, ha sido elaborado por la AECOSAN, la FIAB y algunas asociaciones de distribuidores. Desgraciadamente OCU no formaba parte del plan. Su objetivo, dicen, era que los ciudadanos, y fundamentalmente los niños y jóvenes, sigan una alimentación más sana y saludable, con un mayor equilibrio y calidad nutricional.

¿44,5% de la energía diaria?

Nos llama la atención y nos preocupa la frase que encabeza la infografía diseñada por los organizadores: "Más de 3.500 productos que representan el 44,5% de la energía diaria". Esto significa que AECOSAN asume como normal que casi la mitad de los productos que forman una alimentación “equilibrada y saludable” provengan de alimentos procesados. Nos extraña que la AECOSAN desconozca que la verdadera y única alimentación sana está basada en alimentos frescos donde predominen los productos de origen vegetal.

 

 

Creemos que se debería invertir los recursos en cambiar ese porcentaje de tal forma que los alimentos frescos (los que no necesitan ningún tipo de formulación) tuviesen un peso mucho mayor que el 44,5%. ¿Qué tal si se disminuyera el IVA de productos como el pan integral?

Queremos un 10% menos de azúcar

En OCU luchamos por conseguir reducir un 10% del contenido de azúcar de determinados alimentos. Apoya nuestra campaña “Menos azúcar, más sano”. Este cambio no supone un cambio radical pero es un pasito de muchos que hay que dar. Por ejemplo, un yogur de sabores pasaría de tener 10 g de azúcar añadido por envase a 9 g. Como primer paso está bien... pero no nos podemos quedar ahí: es necesario seguir disminuyendo el contenido de azúcares y otros nutrientes de forma paulatina.

Ahora bien, lo que no tiene sentido es que la industria se escude en que necesita 3 años para disminuir ese gramo de azúcar para que el consumidor se vaya acostumbrando el paladar. Y por, supuesto, nada de sustituir el azúcar por edulcorantes. 

Lo ideal es que la reformulación implicase de la misma forma a todos los productos de una misma subcategoría. Por ejemplo, todos los refrescos, independientemente de su aroma.

Adherencia voluntaria con seguimiento

A este plan ya se han adherido algunos sectores de la fabricación y de la distribución de la industria alimentaria, pero recordemos que al ser voluntario no significa que las empresas que se han unido lo vayan a cumplir. Estamos acostumbrados a que surjan convenios o acuerdos que suenan muy bien pero que en la práctica no sirve para nada. Veáse el código NAOS en la publicidad infantil.

Para que se cumplan estos acuerdos es imprescindible un seguimiento que realizará AECOSAN. Desde OCU, como siempre, estaremos pendientes.


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