Noticia

Hidratarse bien en invierno

19 noviembre 2015

19 noviembre 2015

En invierno, aunque no sientas calor, tu cuerpo necesita agua lo mismo que en verano. No olvides beber para mantener una buena hidratación. Te ayuda a aliviar la sequedad de la piel y fluidifica la secreciones que se producen cuando nos acatarramos. Agua, infusiones y caldos son las bebidas más agradecidas en el invierno.

Mantenerte bien hidratado en invierno es tan importante como en verano. Nada como el agua corriente, pero si no tienes un grifo a mano, una botella de agua te permitirá mantener el nivel correcto de hidratación. Te ayudamos a elegir, consulta: 

Comparador de aguas minerales

En verano, el calor te hace sudar y provoca sed, así que es muy raro que te olvides de beber agua, pero no solemos prestarle la misma atención a la hidratación en invierno a pesar de que las necesidades básicas del organismo son las mismas. Durante los meses invernales, el frio, la contaminación ambiental y las calefacciones hacen que nuestra piel y vías respiratorias se resequen, dejándonos expuestos a gripes y catarros: mantener una adecuada hidratación ayuda a prevenir estas molestas afecciones y a aliviar sus síntomas. En tiempo frío, vestir ropa de fibras sintéticas o no reponer los líquidos después de una sesión de deporte también reduce nuestro nivel de hidratación.

Los ancianos, bebés y, en general, todas las personas que tengan algún problema de salud deben prestar atención especial a su hidratación para no desencadenar problemas añadidos, incluso si no sienten sed.

Al menos 2 litros de agua al día

El agua constituye el 70% de tu cuerpo y es vital para que mantengas tu organismo a pleno rendimiento, pero la pierdes continuamente por la orina, las heces, la respiración y el sudor. Si no repones a tiempo el agua perdida, puedes empezar a notar sequedad en la piel, dolores de cabeza, falta de concentración, y una falta de rendimiento físico. Se estima que una pérdida del 3% del agua del organismo es suficiente para empezar a percibir estos síntomas.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) recomienda ingerir 2,5 litros de agua al día para los hombres y 2 litros para las mujeres, siempre que su actividad física sea moderada y que las condiciones ambientales no sean extremas. Las necesidades aumentan si la actividad física es intensa o el clima, muy húmedo y caluroso.

También la comida

El 80% de tus necesidades de hidratación, aproximadamente un litro y medio al día, debes cubrirlas ingiriendo líquidos, sobre todo, agua, pero también infusiones y zumos. El 20% restante está cubierto por la comida.

  • En invierno, una buena fuente de agua son las verduras de temporada como las coliflores o los cardos. Aunque contienen menos agua que las ensaladas, son estupendas para elaborar sopas, cremas o un buen caldo.
  • Ten cuidado si consumes sopas o cremas preparadas, pues a menudo abusan de la sal.
  • Las bebidas con cafeína, como el café o el té, no tienen un efecto deshidratante por lo que pueden ser también una alternativa en los meses invernales.
  • Sin embargo hay que evitar las bebidas alcohólicas: contribuyen a la deshidratación al estimular la producción de orina y sudor.

Humedad contra las calefacciones

La calefacción y aire acondicionado con bomba de calor tienden a resecar el ambiente, lo que afecta a piel, labios y ojos. Además, al ser la humedad ambiente baja, se tiende a perder más agua al respirar. Si notas esas molestias, puedes poner pequeños cuencos de agua cerca de los radiadores y otras fuentes de calor o usando humidificadores.

Y si te encuentras acatarrado o febril, no descuides la hidratación. Cuando tienes fiebre, los líquidos te ayudan a regular la temperatura corporal. Además, mantener tus vías respiratorias hidratadas te ayuda a descongestionar la nariz y a eliminar el exceso de mucosidad.

¿Dudas o consultas sobre este tema? Llama a la Línea OCU Salud, un servicio exclusivo para socios de OCU-Salud.


Imprimir Enviar por email