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Adiós a las bombillas incandescentes

20 agosto 2011 Archivado
bombillas incandescentes

20 agosto 2011 Archivado

Las bombillas incandescentes tienen los días contados: desde septiembre este tipo de lámparas desaparecerá del mercado y serán sustituidas por otras bombillas más eficientes, de bajo consumo, como las fluorescentes compactas.

A partir de septiembre de 2009, las lámparas incandescentes dejarán de venderse. ¿El motivo? Su escaso rendimiento.

Una medida europea

A finales de 2008 la Comisión Europea propuso la retirada progresiva de estas bombillas, estableciendo un calendario.

Entre septiembre de 2009 y septiembre de 2013 serán retiradas del mercado todas las bombillas incandescentes. El objetivo es que en 2016 sólo queden en el mercado las lámparas más eficientes: bombillas tipo LED, las lámparas halógenas de clase energética B y las lámparas fluorescentes compactas (LFC).

Luces y sombras de las LFC

Las bombillas LFC son efectivamente mucho más eficientes desde un punto de vista energético. En nuestra calculadora de Bombillas de bajo consumo puede comprobar la equivalencia, en consumo y eficiencia, de estas lámparas y las bombillas incandescentes: No obstante, la opinión acerca de las lámparas de bajo consumo no es unánime.

Su uso no está exento de cierta polémica, pues hay quien pone en entredicho su calidad y alude a posibles problemas para la salud, por ejemplo por su contenido en mercurio.

El contenido en mercurio

El mercurio es un componente indispensable de las LFC: cada bombilla cuenta con 5 mg. Este metal pesado está en el interior de la lámpara, y sólo podría liberarse si se rompiera la lámpara.

  • En ese caso, habrá que proceder con precaución: recoger los residuos con un celo o una tela húmeda (nunca pasar el aspirador) y ventilar bien la habitación. Los desechos deberán eliminarse.
  • Estas bombillas, o sus restos, no pueden tirarse a basura, sino que es preciso dirigirse a un punto limpio de recogida.

Desde la OCU nos hemos dirigido a la Comisión Europea para solicitar reducciones paulatinas en la cantidad de este metal tóxico.También hemos solicitado a la Comisión Europea que promueva nuevas políticas de recogida y reciclado para este tipo de producto que faciliten la tarea a los consumidores.

Los rayos ultravioletas

Éste es otro de los “peros” que se argumentan contra las LFC. Es cierto que algunas personas particularmente sensibles podrían llegar a padecer una enfermedad de la piel motivada por la emisión de rayos ultravioleta de las lámparas de bajo consumo LFC. Esto afecta a un porcentaje nimio de la población. Para el 99,9% restante un uso normal de la bombilla LFC no supondrá ningún problema, aunque una exposición prolongada (más de 8 horas) a una distancia muy corta (unos 20 cm de la lámpara) pudiera producir lesiones cutáneas u oculares.

En cualquier caso, el uso de lámparas con doble envoltura permite reducir mucho la emisión de radiaciones ultravioletas... y el consiguiente riesgo. Claro está, la doble capa implica una merma de eficacia (se reduce en un 5 o 10%).

Aunque de los análisis realizados por la OCU se desprende que las bombillas LFC cumplen los requisitos básicos de calidad, en lo que respecta a la velocidad de encendido, resistencia, número de ciclos de encendido y apagado, rendimiento de los colores etc., podrían mejorar algunos aspectos, como lo que tarda en encenderse la lámpara, por ejemplo.

La mejor luz para cada uso

En general, nuestra recomendación es que opte por las lámparas recomendadas en nuestro último análisis. No obstante, algunas aplicaciones requieren bombillas de bajo consumo con características específicas.

  • Para zonas de paso, escaleras, etc. Lo mejor es escoger una lámpara que se encienda rápidamente y que aguante un alto número de ciclos.
  • Para un garaje o un sótano, una lámpara que ofrezca un buen rendimiento incluso a bajas temperaturas.
  • Si se va a colocar en una zona donde sea complicado acceder a la bombilla, habrá que elegir una con larga vida útil.
  • Para la iluminación en oficinas, lugares de estudio o en la cocina (en la zona de trabajo), es recomendable escoger lámparas con doble envoltura).

También debe tenerlo en cuenta

  • Elija una lámpara que emita la cantidad de luz que desea: a veces, lámparas de la misma potencia emiten flujos lumínicos diferentes: esta información suele venir en el envase de las bombillas.
  • El final de una LFC es distinto al de una bombilla incandescente: quizá deba cambiarla cuando vea que emite menos luz, sin esperar a que se apague del todo (se “funda”, como una bombilla clásica).
  • El tamaño de las bombillas LFC suele ser bastante mayor que los de las bombillas incandescentes. Asegúrese de que caben en sus lámparas o luminarias.

Lámparas fluorescentes compactas: ¿la única solución?

De momento, las LFC parecen la solución más rentable y eficiente como lámpara de bajo consumo. A pesar de sus limitaciones, permiten importantes ahorros de energía y económicos. Desde el gobierno se está animando a su consumo desde hace meses, con distintas medidas (entre ellas el “regalo” de bombillas LFC), que pretendían adelantarse a la progresiva sustitución de las incandescentes.

Aun así, hay otras alternativas a las bombillas incandescentes: hasta septiembre de 2016 puede escoger entre LFC, bombillas halógenas (C y B) y las lámparas LED.


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