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¿Priligy actúa contra la eyaculación precoz?

17 diciembre 2013

17 diciembre 2013

La eyaculación precoz rara vez se corresponde con un problema físico que requiera de medicamentos. Pero Priligy (dapoxetina) se ofrece como un remedio eficaz y, aunque puede tener algún efecto de retardo, será muy reducido. Y mucho cuidado, pues no es inocuo.

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La eyaculación precoz es una cuestión que preocupa a miles de hombres y a sus parejas. Hemos podido ver por televisión un anuncio protagonizado por dos cerillas que disfrutan de un momento de pasión, hasta que una de ellas “se enciende” antes de tiempo y queda chamuscada ante la frustración de la otra. El anuncio forma parte de una campaña de sensibilización ante la eyaculación precoz y remite a la web www.enelmomentojusto.es

Se trata de una página que cuenta con el aval de varias sociedades científicas, como la Asociación Española de Urología, la Asociación Española de Andrología, la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) o la Federación Española de Sociedades de Sexología. Pero en último término, la página está promovida por los Laboratorios Menarini, que en estos momentos tienen la licencia de comercialización en Europa de Priligy.

¿Qué es Priligy?

Priligy (dapoxetina) fue el primer medicamento autorizado, en 2009, por la Agencia Europea del Medicamento contra la eyaculación precoz, entendida ésta como la eyaculación que se produce antes de dos minutos tras la penetración, siempre, evidentemente, que la pareja desee que ese tiempo dure más.

Se dispensa únicamente bajo receta médica en forma de comprimidos y con dos presentaciones: 30 y 60 miligramos. La dosis recomendada es de unos 30 mg de una a tres horas antes de mantener relaciones sexuales. Si el efecto es insuficiente y sólo si no hay efectos adversos, se puede optar por la dosis de 60 mg. Pero no debe tomarse más de una vez cada 24 horas. Se trata de un medicamento no financiado. Dependiendo del envase y de la dosis, cada comprimido cuesta de 7 a 10 euros.

¿Es realmente útil?

Priligy puede tener algún efecto en el retardo de la eyaculación, pero muy reducido. De acuerdo a los ensayos disponibles, si con placebo el momento de la eyaculación se retrasa como media en torno a un minuto, con Priligy el retraso medio puede aumentar, con la dosis máxima, hasta algo más de dos minutos y medio. Un minuto y medio más que con el uso de placebo. El margen máximo tampoco mejoraría demasiado las cosas.

En términos de satisfacción subjetiva, ya descontado el efecto placebo, sólo un tercio de los usuarios nota un efecto que pueda calificarse al menos de moderado, proporción que se reduce aún más en el caso de sus parejas. En definitiva, una eficacia modesta, especialmente si se tienen en cuenta los riesgos.

No es inocuo

Priligy no es ni mucho menos inocuo. Antes de prescribirlo, el médico debe explorar al paciente para reducir el riesgo de efectos adversos. Entre los  más frecuentes se encuentran los síncopes, que son pérdidas transitorias de la conciencia producidas por una caída brusca de la presión arterial.

Está contraindicado en personas con determinados problemas de corazón, así como en pacientes que sufran insuficiencia renal grave, insuficiencia hepática moderada o antecedentes de manía, trastorno bipolar o depresión grave. Además, puede interactuar con el alcohol, las drogas y otros medicamentos.

La eyaculación precoz rara vez se corresponde con un problema físico que deba ser tratado con medicamentos. En la gran mayoría de los casos los episodios se corresponden con factores psicológicos, como ansiedad frente a una nueva pareja sexual, hiperexcitación, sobreestimulación o estrés. Estos síntomas suelen mejorar sin tratamiento alguno, y responden a técnicas conductuales.