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Fármacos para la artrosis: mejor no financiar lo que no es útil

20 noviembre 2019
artrosis

Sanidad podría estar valorando retirar de la financiación una serie de medicamentos pensados para combatir la artrosis. La noticia ha suscitado alarma social, pero desde OCU aclaramos las cosas: los medicamentos que se retirarían de la financiación son unos fármacos cuya utilidad para combatir la artrosis está muy en entredicho.

El Sistema Nacional de Salud podría dejar de financiar algunos medicamentos para la artrosis. Los fármacos afectados por la medida son los productos denominados "Sysadoa" (Symptomatic Slow Action Drugs for Osteoarthritis), sobre cuya eficacia y utilidad para combatir la artrosis hay serias dudas.

Artrosis, qué dolor

La artrosis es una enfermedad que provoca la degeneración de las articulaciones. Las más afectadas son las articulaciones que soportan peso (como rodillas, cadera, columna vertebral), y también las manos.

La artrosis es una enfermedad degenerativa en la que el cartílago se va destruyendo lenta e inexorablemente, causando dolor e inflamación a los enfermos.

En España se calcula que unos 7 millones de personas padecen síntomas de artrosis, una patología directamente relacionada con la edad, que afecta más a las mujeres que a los hombres y está entre las primeras casusas de incapacidad laboral.

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Tratamiento farmacológico para combatir los síntomas

A día de hoy, la artrosis no tiene cura. Los tratamientos se orientan a aliviar los síntomas, el dolor y la inflamación propios de la enfermedad, por lo que se recurre a medicamentos analgésicos y antiinflamatorios:

  • Los más frecuentes son el paracetamol y los AINE (antiinflamatorios no esteroideos), como el ibuprofeno, naproxeno o diclofenaco.
  • En los casos más graves se recurre a analgésicos de la familia de los opiáceos, como tramadol, o a corticoides inyectables.
  • También están los llamados "Sysadoa" (Symptomatic Slow Action Drugs for Osteoarthritis), a los que se les atribuye un efecto condroprotector, es decir, preventivo del deterioro del cartílago. Son fármacos de acción lenta (sus efectos se producen semanas después de iniciar el tratamiento y se mantienen después de retirarlo). Los Sysadoa orales comercializados son condroitina sulfato, glucosamina y diacereína, y precisamente son estos los fármacos a los que se estaría  planteando retirar la financiación.

Los Sysadoa no son eficaces contra la artrosis

La eficacia de los "Sysadoa" ha sido muy cuestionada: los resultados obtenidos de los estudios son poco consistentes y en general, la mejoría observada en los síntomas no es clínicamente relevante y el beneficio condroprotector no ha sido demostrado claramente.

A día de hoy en España los "Sysadoa" están financiados por el Sistema Nacional de Salud, aunque en otros países como Dinamarca y Suecia ya se han retirado de la financiación pública, o bien nunca se han financiado, considerándose suplementos dietéticos: es lo que sucede  en Estados Unidos, Reino Unido o Francia.

Recientemente la Red de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias liderada por Sanidad, ha publicado un informe en el que se revisan las evidencias disponibles y que ofrece datos reveladores:

  • Las guías de mayor calidad recomiendan no usar los productos Sysadoa en el tratamiento de la artrosis de rodilla y cadera.
  • Se recomienda excluir estos fármacos de la financiación pública.
  • Se anima a emprender acciones para informar a profesionales y pacientes sobre la artrosis y la nula efectividad de estos fármacos para combatirla.

¿Recursos limitados? Usémoslos para lo necesario

La posible retirada de la financiación pública de los productos "Sysadoa" para la artrosis no es una mala noticia, sino un ejemplo de uso racional de los recursos sanitarios en defensa de la salud de todos: si son limitados, hay que priorizar e invertir mejor en medidas eficaces.

En OCU insistimos en la necesidad de que el sistema público de salud no financie fármacos de eficacia dudosa o de utilidad terapéutica baja, y dedique los recursos a otras opciones. En el caso de la artrosis, por ejemplo, a fomentar medidas preventivas (seguir hábitos de vida saludables, combatir el sobrepeso y el sedentarismo en la población mayor) o a pagar tratamientos de rehabilitación y fisioterapia.