Noticia

Calvicie: los cosméticos no sirven

06 octubre 2013

06 octubre 2013

Cuando el pelo se empieza a caer, no tiene sentido perder tiempo ni dinero en cosméticos: no funcionan. Medicamentos y operaciones tienen resultados diversos, pero su precio y sus efectos secundarios penalizan estas opciones. 

Nada dura para siempre, tampoco el pelo. Pero a algunos se les cae antes que a otros. ¿Tiene sentido resistirse? ¿Es inevitable perder los cabellos?

El 30% de los varones de 30 años sufre alopecia androgénica. Entre los de 40 afecta al 40%. Y así sucesivamente. Este tipo particular de calvicie es la más habitual y para la que están pensada la inmensa mayoría de los tratamientos anticaída. Para los que la sufren, el mensaje es claro: no gastéis en cosméticos porque no funcionan. En cuanto a los medicamentos, solo ralentizan la caída y tienen efectos secundarios. ¿Y el transplante? Es otra opción, pero cuesta alrededor de 6.000 euros.

Alopecia androgénica: de padres a hijos

La alopecia androgénica es genética. En el caso de los hombres, se hereda de padres a hijos y se caracteriza por una especial sensibilidad del pelo de la cabeza a las hormonas masculinas (la testosterona). La consecuencia es una progresiva miniaturización de los folículos capilares, debilitando los cabellos, que dejan de ser reemplazados por otros nuevos cuando finalmente se caen. ¿Existe alguna solución?

Cosméticos y terapias alternativas: un cuento chino

  • Champús, lociones y ampollas: son, por número y variedad, los reyes del mercado anticaída. Pero lo cierto es que ninguno (tampoco los que llevan Aminexil) ha conseguido demostrar efectos suficientemente contrastados contra la alopecia androgénica. Algunos se exceden con la publicidad de sus propiedades y se presentan como productos milagrosos. 
  • Suplementos con vitaminas o minerales: solo dan resultado si la causa de la caída es una falta de alguno de estos nutrientes. De los extractos botánicos, como los derivados del té verde o la levadura de cerveza, no hay evidencia científica que respalde su presunta eficacia.

  • Nuevas técnicas: como la ozonoterapia, el láser o la estimulación mediante masajes mecánicos. Son inocuas y, como mucho, mejorarán la apariencia del cabello, pero no frenarán la caída.

Medicamentos y transplantes: prepara la cartera

Se conocen al menos dos principios activos que frenan, aunque no revierten, la alopecia androgénica: la finasterida (Propecia) y el minoxidil. La finasterida tiene efectos secundarios como la disfunción eréctil o la disminución de la líbido y cuesta 650 euros al año. El minoxidil puede potenciar el crecimiento en otras partes del cuerpo y sale por 50 euros para un tratamiento mínimo de cuatro meses.

Otra opción es el transplante capilar. Consiste en reinjertar pelos de la zona trasera y lateral de la cabeza donde no los hay. El efecto es permanente. Pero la operación tiene algunos riesgos asociados, como la foliculitis o las infecciones, y deja cicatriz en la zona donde se hayan sacado los pelos. Además, pueden ser necesarias varias intervenciones hasta conseguir la densidad deseada. Y sobre todo tiene el inconveniente del coste: puede alcanzar los 6.000 euros.

Otra opción, es aceptar la alopecia androgenética como algo normal que ocurre a la mayoría de hombres, y no debe considerarse como una enfermedad. Los tratamientos que existen son muy limitados y con efectos adversos, y el resto es un mercado lleno de "productos milagro". Cada dia vemos mas actores famosos que se afeitan del todo la cabeza y no por ello pierden su atractivo.

Otras calvicies más fáciles de tratar

 Aparte de la alopecia androgénica, la calvicie más común, con diferencia, hay muchas otras que se tratan más fácilmente:

  • La alopecia areata tiene carácter autoinmune y suele relacionarse con situaciones prolongadas de estrés. Se manifiesta como pequeñas islas sin pelo en la cabeza o en la barba, pero suele desaparecer de forma espontánea con el paso del tiempo. 
  • El efluvio telógeno se observa como una pérdida de pelo superior a la normal provocada por distintos motivos: un parto, una anemia o una dieta severa. Quien la sufre se recupera tan pronto como se soluciona la causa. 
  • Inducidas por medicación: algunos fármacos como los anabolizantes, antitiroideos, retinoides, anticoagulantes o la quimioterapia pueden causar alopecia. La suspensión del tratamiento acostumbra a detener y revertir la caída del cabello.
  • Existen otros desórdenes, como la tricotilomanía, una manía compulsiva que lleva a quien la sufre a tirarse del pelo. Incluso a veces el uso de peinados muy tirantes (trenzas, rastas, moños…) pueden desencadenar una caída sensible del pelo.

Imprimir Enviar por email