Informe

Tratamientos contra el cancer

03 octubre 2013
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03 octubre 2013

Los tratamientos clásicos y los nuevos que se utilizan para tratar de poner freno al cáncer están salvando cada vez más vidas y disminuyendo los efectos secundarios. Hacemos un repaso a los principales grupos: cirugía, quimioterapia, radioterapia, terapia hormonal…

Quimioterapia

El término quimioterapia hace referencia a los fármacos. Los que se utilizan para combatir el cáncer son denominados en la jerga médica como antineoplásticos y citotóxicos. Su función es destruir o detener el crecimiento de las células cancerosas, atacando a los componentes que intervienen en su división (ADN, ARN, enzimas, etc.). Pero sus efectos también los “sufren” las células sanas del cuerpo, sobre todo las que tienen que estar continuamente renovándose como las células sanguíneas, las del pelo o las que recubren el tracto gastrointestinal. Esto explica sus principales efectos secundarios: pérdida de pelo, trastornos gastrointestinales (náuseas, vómitos, anorexia, cambios en el sentido del gusto, estreñimiento, diarrea, pérdida de peso, etc.), daños en el riñón o en los nervios periféricos...

Una de las ventajas de esta terapia, que no ofrece la cirugía ni la radioterapia, es que sirve para tratar de eliminar las células cancerosas que se han extendido a otras partes del cuerpo.

Ciclos de tratamiento, con descansos

La forma de administrar los medicamentos al paciente puede ser por boca (vía oral) o mediante inyección o catéter en vena (vía intravenosa o parenteral). El segundo método tiene la ventaja de llegar más rápido a las zonas afectadas. Además, es la mejor opción cuando se trata de medicamentos que el sistema digestivo no puede absorber o que son irritantes para él. También hay pacientes a los que la vía oral no les conviene, por ejemplo, porque sufren vómitos, diarrea o náuseas o porque tienen problemas para acordarse de tomar la medicación.

Generalmente la quimioterapia se administra en forma de ciclos, alternando periodos de tratamiento con periodos de descanso. Se intenta así dejar tiempo para que las células sanas se recuperen de los efectos de los medicamentos.

Lo último en quimioterapia

Continuamente se está investigando para reducir los efectos secundarios de la quimioterapia y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Algunas de los nuevos fármacos empiezan a ser muy selectivos en sus ataques o se aplican allí donde está el tumor. Es el caso, por ejemplo, de algunos medicamentos que ya se comercializan (erlotinib, imatinib o bortezomib), de fármacos que se unen a los anticuerpos para viajar directamente al tumor (son parte de la llamada inmunoterapia), la quimioterapia regional, la antiangiogénesis...

La quimioterapia regional se aplica allí donde el tumor está localizado. Algunos ejemplos:

  • Quimioterapia intraarterial, para tumores situados en lugares específicos como el hígado o la pierna. Está aún en fase de estudio porque no está dando tan buenos resultados como se esperaba.
  • Quimioterapia intravesical, para cánceres de vejiga en sus estadios iniciales.
  • Quimioterapia intraperitoneal e intrapleural. La primera para la cavidad abdominal y la segunda para la cavidad torácica (la pleura es la cubierta que rodea a los pulmones). Se aplica en algunos cánceres específicos como el de ovario, el de peritoneo, pulmón o mama, cuando se han extendido por el abdomen o el tórax.

Quimioterapia intratecal

Se inyecta directamente en el fluido que rodea el cerebro y la médula espinal para llegar a las células tumorales del sistema nervioso central. Es especialmente útil para la leucemia, el linfoma o el cáncer de mama, cuando se ha extendido al cerebro o la médula espinal.
La antiangiogénesis consiste en la utilización de fármacos que bloquean la creación de nuevos vasos sanguíneos, que son los que el cuerpo genera para alimentar a las nuevas células que se van formando, aunque sean cancerosas.
Parece que da mejores resultados si se combina con otras formas de quimioterapia o con radioterapia.
No afecta a las células normales. Pero puede aumentar el riesgo de hemorragia interna o de úlceras gastroduodenales. No debe aplicarse antes de una operación.