Informe

Gastritis: aclarando conceptos

07 diciembre 2017
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07 diciembre 2017

Muchas personas utilizan incorrectamente el término gastritis para referirse a cualquier síntoma estomacal o digestivo, cuando éste se refiere en realidad a la existencia de una inflamación de la mucosa gástrica. Con este informe, queremos aclarar las cuestiones básicas sobre qué es una gastritis y cuáles son sus causas principales.     

Lo que no es gastritis

Muchas personas hablan de gastritis para referirse prácticamente a cualquier indicio de problema digestivo, ya que las molestias de estómago y las digestiones difíciles son síntomas muy frecuentes.

A continuación, repasamos algunos de los síntomas más frecuentes independientemente de si se corresponden o no con una verdadera gastritis:

Ardor de estómago

En ocasiones, la sensación de quemazón en la boca del estómago que asciende hacia arriba por detrás del esternón suele describirse como gastritis. Sin embargo, el ardor de estómago es más bien un síntoma del reflujo gastroesofágico.

En ocasiones, los síntomas del reflujo pueden ser similares a los de una angina de pecho, ya que el dolor se extiende hacia el hombro y el brazo. En cualquier caso, debemos acudir al médico para que investigue la causa y establezca el tratamiento adecuado ante el ardor en el pecho.

Hay diversos alimentos que favorecen el ardor de estómago como, por ejemplo, son el chocolate, la menta, los tomates, las grasas o las comidas muy especiadas.

Dolor con el estómago vacío

Si se siente dolor en la zona de la boca del estómago y se aprecia cierta mejora al comer volviendo a empeorar cuando ha pasado cierto tiempo, es posible que se trate de una úlcera de duodeno o de estómago (“herida” localizada en la mucosa) en lugar de una gastritis.

Asimismo, la úlcera gastroduodenal comparte con la gastritis su causa más habitual: la infección por Helicobacter pylori.

Dolor de estómago después de comer

Un dolor de estómago que empeora al comer puede ser una gastritis, pero no siempre es así. También, puede tratarse de un síntoma de úlcera gastroduodenal. En ocasiones, no se llega a identificar una causa concreta pese a hacer las pruebas correspondientes.

“No pasa” la comida

Algunas personas notan dificultad cuando los alimentos pasan por el esófago. Esto es lo que los médicos denominan disfagia.

Entre algunas de las causas de la disfagia, se encuentran:

  • Problema de la musculatura del esófago, que no consigue hacer avanzar el bolo de alimento.
  • Estrechamiento del esófago, ya sea interno (causado por una esofagitis, un tumor o una cicatriz) o externo (debido a una presión desde el exterior del esófago, provocada, por ejemplo, por un bocio o un tumor).
  • Tumores.

En cualquier circunstancia no hay que demorar la visita al médico si se notan molestias de este tipo.

Dolor al tragar alimentos

Cuando los alimentos causan dolor al descender por el esófago, se conoce por el nombre de odinofagia. Una posible causa es la inflamación del esófago ocasionada por hongos (por ejemplo, Candida) o un virus.

Sensación de pesadez

Entre los hábitos que favorecen la sensación de vientre hinchado y flatulencia, se encuentran:

  • Tragar aire de forma inconsciente (aerofagia)
  • Comer demasiado deprisa
  • Masticar chicle
  • Consumo de alimentos y bebidas que liberan o producen gas (bebidas carbonatadas, legumbres…)
  • La propia enfermedad por reflujo gastroesofágico.

Para determinadas personas, algunos alimentos ricos en hidratos de carbono resultan difíciles de absorber en el intestino, lo que genera con frecuencia sensación de hinchazón y náuseas. Asimismo, resulta habitual que aquellas personas que presentan trastornos específicos como, por ejemplo, la intolerancia a la lactosa o la intolerancia al gluten desencadenen múltiples síntomas digestivos cuando ingieren productos que llevan esos componentes.

Muchas veces, la sensación de “estar lleno” sin haber ingerido mucha comida o notar la tripa hinchada no llega a relacionarse con una causa orgánica concreta. Se habla entonces de dispepsia de tipo funcional.

Vómitos

Náuseas y vómitos pueden deberse a multitud de enfermedades y procesos digestivos, desde un simple empacho hasta un cólico biliar o una gastroenteritis.

En sentido estricto, la gastroenteritis designa las infecciones agudas del tubo digestivo por bacterias y virus, cuya principal manifestación clínica es la diarrea. Con frecuencia, ésta puede venir acompañada de náuseas y vómitos. Todo ellos son procesos muy frecuentes entre los adultos y, especialmente, entre los lactantes y los niños.

A veces, los vómitos son la manifestación de un problema más serio como, por ejemplo, una pancreatitis, una apendicitis u una obstrucción intestinal. Cuando existe una hemorragia digestiva alta, el vómito puede contener sangre.

Entre las causas no digestivas más frecuentes de náuseas y vómitos, se podrían destacar los siguientes procesos:

  • Vértigo
  • Migrañas
  • Uso de ciertos medicamentos
  • Cólicos nefríticos
  • Trastornos de la conducta alimentaria
  • Náuseas matinales del embarazo