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Gastritis, qué es, causas y síntomas

07 diciembre 2017
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07 diciembre 2017

Muchas personas utilizan incorrectamente el término gastritis para referirse a cualquier síntoma estomacal o digestivo, cuando éste se refiere en realidad a la existencia de una inflamación de la mucosa gástrica. Con este informe, queremos aclarar las cuestiones básicas sobre qué es una gastritis y cuáles son sus causas principales.     

Helicobacter pylori, la causa más frecuente

Hablando desde el punto de vista médico, la palabra gastritis debe reservarse para aquellos casos en los que hay inflamación de la mucosa gástrica. La causa más habitual de esta inflamación es la infección por Helicobacter pylori.

¿Cuáles son los síntomas de la bacteria Helicobacter pylori?

El Helicobacter es una bacteria especialmente adaptada para vivir y desarrollarse en medios ácidos. Se adhiere a la mucosa gastroduodenal, reduciendo su capacidad de resistencia al contenido ácido del estómago.

Habitualmente, la infección por Helicobacter pylori se adquiere en la infancia a través de los alimentos o del agua. De hecho, se considera la infección bacteriana crónica más frecuente en el género humano: se estima que más de la mitad de la población mundial la tiene, lo cual no quiere decir que produzca síntomas.

Cuando éstos aparecen, son generalmente inespecíficos: molestias a nivel del epigastrio (la zona del abdomen popularmente conocida como boca del estómago), náuseas, etc.

Ahora bien, muchas veces la gastritis por Helicobacter no produce síntomas y se descubre al hacer una endoscopia buscando otro problema.    

El tratamiento del Helicobacter pylori consiste en la combinación de inhibidores de la bomba de protones (medicamentos que inhabilitan la secreción ácida del estómago) y antibióticos, dirigidos a erradicar la bacteria. 

Gastritis erosivas

La gastritis puede pasar de ser una mera inflamación a convertirse en una auténtica erosión de la mucosa gástrica, llegando a desarrollar puntos hemorrágicos. En estos casos de gastritis erosiva, el Helicobacter no parece jugar un papel tan destacado.

Este tipo de gastritis suele deberse a diferentes motivos:

  • Uso de fármacos (por ejemplo, la aspirina y los antiinflamatorios no esteroideos)
  • Manifestación de una enfermedad inflamatoria intestinal (por ejemplo, la enfermedad de Crohn)
  • Infección vírica

En algunos casos, las gastritis erosivas se producen de forma aguda en pacientes que ya están muy graves por otra razón (estados de sepsis, grandes quemados, etc.). Es la denominada gastritis de estrés, una complicación muy temida en estos casos.

La acidez gástrica

Muchas personas hablan de gastritis para referirse prácticamente a cualquier indicio de problema digestivo, ya que las molestias de estómago y las digestiones difíciles son síntomas muy frecuentes.

A continuación, repasamos algunos de los síntomas más frecuentes independientemente de si se corresponden o no con una verdadera gastritis:

Ardor de estómago

En ocasiones, la sensación de quemazón en la boca del estómago que asciende hacia arriba por detrás del esternón suele describirse como gastritis. Sin embargo, el ardor de estómago es más bien un síntoma del reflujo gastroesofágico.

En ocasiones, los síntomas del reflujo pueden ser similares a los de una angina de pecho, ya que el dolor se extiende hacia el hombro y el brazo. En cualquier caso, debemos acudir al médico para que investigue la causa y establezca el tratamiento adecuado ante el ardor en el pecho.

Hay diversos alimentos que favorecen el ardor de estómago como, por ejemplo, son el chocolate, la menta, los tomates, las grasas o las comidas muy especiadas.

Disfagia - Síntomas y causas

Dolor con el estómago vacío

Si se siente dolor en la zona de la boca del estómago y se aprecia cierta mejora al comer volviendo a empeorar cuando ha pasado cierto tiempo, es posible que se trate de una úlcera de duodeno o de estómago (“herida” localizada en la mucosa) en lugar de una gastritis.

Asimismo, la úlcera gastroduodenal comparte con la gastritis su causa más habitual: la infección por Helicobacter pylori.

Dolor de estómago después de comer

Un dolor de estómago que empeora al comer puede ser una gastritis, pero no siempre es así. También, puede tratarse de un síntoma de úlcera gastroduodenal. En ocasiones, no se llega a identificar una causa concreta pese a hacer las pruebas correspondientes.

Disfagia - Síntomas y causas

Algunas personas notan dificultad cuando los alimentos pasan por el esófago. Esto es lo que los médicos denominan disfagia.

Entre algunas de las causas de la disfagia, se encuentran:

  • Problema de la musculatura del esófago, que no consigue hacer avanzar el bolo de alimento.
  • Estrechamiento del esófago, ya sea interno (causado por una esofagitis, un tumor o una cicatriz) o externo (debido a una presión desde el exterior del esófago, provocada, por ejemplo, por un bocio o un tumor).
  • Tumores.

En cualquier circunstancia no hay que demorar la visita al médico si se notan molestias de este tipo.

Dolor al tragar alimentos

Cuando los alimentos causan dolor al descender por el esófago, se conoce por el nombre de odinofagia. Una posible causa es la inflamación del esófago ocasionada por hongos (por ejemplo, Candida) o un virus.

Sensación de pesadez

Entre los hábitos que favorecen la sensación de vientre hinchado y flatulencia, se encuentran:

  • Tragar aire de forma inconsciente (aerofagia)
  • Comer demasiado deprisa
  • Masticar chicle
  • Consumo de alimentos y bebidas que liberan o producen gas (bebidas carbonatadas, legumbres…)
  • La propia enfermedad por reflujo gastroesofágico.

Para determinadas personas, algunos alimentos ricos en hidratos de carbono resultan difíciles de absorber en el intestino, lo que genera con frecuencia sensación de hinchazón y náuseas. Asimismo, resulta habitual que aquellas personas que presentan trastornos específicos como, por ejemplo, la intolerancia a la lactosa o la intolerancia al gluten desencadenen múltiples síntomas digestivos cuando ingieren productos que llevan esos componentes.

Muchas veces, la sensación de “estar lleno” sin haber ingerido mucha comida o notar la tripa hinchada no llega a relacionarse con una causa orgánica concreta. Se habla entonces de dispepsia de tipo funcional.

Gastritis

Vómitos

Náuseas y vómitos pueden deberse a multitud de enfermedades y procesos digestivos, desde un simple empacho hasta un cólico biliar o una gastroenteritis.

En sentido estricto, la gastroenteritis designa las infecciones agudas del tubo digestivo por bacterias y virus, cuya principal manifestación clínica es la diarrea. Con frecuencia, ésta puede venir acompañada de náuseas y vómitos. Todo ellos son procesos muy frecuentes entre los adultos y, especialmente, entre los lactantes y los niños.

A veces, los vómitos son la manifestación de un problema más serio como, por ejemplo, una pancreatitis, una apendicitis u una obstrucción intestinal. Cuando existe una hemorragia digestiva alta, el vómito puede contener sangre.

Entre las causas no digestivas más frecuentes de náuseas y vómitos, se podrían destacar los siguientes procesos:

  • Vértigo
  • Migrañas
  • Uso de ciertos medicamentos
  • Cólicos nefríticos
  • Trastornos de la conducta alimentaria
  • Náuseas matinales del embarazo

Signos de alarma digestivos

Una mala digestión la tiene cualquiera y no es motivo para preocuparse. Sin embargo, resulta recomendable consultar al médico cuando las molestias persisten durante cierto tiempo o se repiten con frecuencia.

Es muy importante acudir al médico ante cualquiera de los siguientes signos de alarma:

  • Vómitos o heces con sangre.
  • Vómitos persistentes.
  • Si al palpar, se percibe un bulto o una masa en la zona de la boca del estómago.
  • Si se presenta ictericia (color amarillento de la piel y el blanco de los ojos).
  • Si se experimenta dolor al paso de los alimentos hasta el estómago.
  • Si se experimenta falta de apetito y pérdida de peso.
  • Si se dan molestias de forma persistente y existen antecedentes familiares de cáncer digestivo.
  • Si se toman medicamentos antiinflamatorios durante periodos prolongados
  • Si las molestias empiezan de repente en una persona que nunca las había tenido,
  • Si tras ser sometidos a alguna operación quirúrgica del aparato digestivo, las molestias persisten tiempo después
  • Si hemos seguido ya algún tratamiento, sin experimentar mejoría.