Informe

¿Es la copa menstrual una buena opción?

21 octubre 2016
Copa menstrual

21 octubre 2016
Tanto por cuestiones de comodidad o ausencia de fugas, como por razones económicas y ambientales, la copa menstrual es una alternativa interesante a compresas y tampones. Sin embargo, tras nuestro estudio, proponemos a los fabricantes unas recomendaciones de mejora y, si te animas a probarla, te damos unos consejos prácticos.

Alternativa segura, sostenible y más barata

La copa menstrual es un dispositivo que suele estar hecho de silicona, un plástico que se usa mucho en medicina porque no lleva látex y no genera riesgos para la salud (ni alergias ni residuos químicos indeseables), que permite su reutilización durante largos periodos de tiempo (puede durar unos 10 años años si se hace un buen uso y mantenimiento del mismo) y que cuesta entre 20 y 30 €. Cuando se llena basta sacarlo de la vagina, vaciarlo y enjuagarlo con agua. Y cuando acabe el ciclo es suficiente con esterilizarlo y guardarlo en un sitio limpio y seco. Se puede comprar en farmacias, hipermercados y tiendas pequeñas, pero lo más frecuente es la compra por internet. 

Si tenemos en cuenta que una mujer pasa casi 40 años siendo fértil y tenemos la regla todos los meses, consumimos alrededor de 15.000 unidades de compresas y/o tampones a lo largo de nuestra vida, amén de otros protectores como los salvaslips para protegernos de pérdidas. Es decir que generamos más de 15.000 residuos que no se pueden reciclar fácilmente porque son materiales complejos impregnados de flujos biológicos. 

El uso de la copa es una alternativa mucho más sostenible que los productos tradicionales porque supone un ahorro de recursos y evita la generación de muchos residuos. No digamos ya el ahorro de dinero porque, lo que gastamos al año en compresas y tampones (45 € de media), en menos de un año ya está amortizada la copa. 


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