El día 14 de septiembre de 2021 adquiero en propiedad un Land Rover evoque del año 2015. A los pocos días tengo que volver a llevar el coche porque tenía perdida de gasoil, el coche me lo entregaron sin el cubre carter y sin la tapa superior del motor.
Después de hacer la reparación me dicen que el olor a gasoil del motor con el tiempo se irá, han pasado varios años y sigue oliendo más aun que antes.
Cuando el coche todavía estaba en devolución hablamos con David de taller y le comentamos que cambiaba de ruido el motor y cuando hace ese ruido suena muy mal, pues la respuesta de esta persona, es que es de cadena de distribución y por eso cambia el ruido.
Tras intentar llevar el coche a su taller para que lo revisen, porque salía el testigo de fallo motor, siempre me ponen pegas y me dan largas hasta que se le pasó la garantía y nunca lo llegaron a revisar.
Todos estos problemas con un coche que se adquirió con 53.000 km.
Me entregan el coche repintado, y con claros síntomas de que el coche ha tenido un golpe. La puerta del piloto no cierra bien, el portón del maletero chirria y suena al abrir y cerrar y la moldura izquierda del guardabarros estaba rota y medio suelta, lo que provocó que se acabara perdiendo.
Tras revisarlo un mecánico me comenta que el cambio de ruido en el motor es porque se está desgastando por dentro y seguramente tenga el motor para cambiarlo, ya que tenía viruta en la varilla del aceite.
Con todo lo dicho anteriormente el coche lo tengo que dejar parado porque tiene el motor reventado y encima no puedo venderlo porque me pusieron reserva de dominio.
El vendedor fue José Jiménez Muñoz y él, tanto como los responsables de esta empresa eran conscientes del vehículo que me vendían y en el estado en el que se encontraba, y aún así me acaban engañando para endosarme tal vehículo.