Yo, Ángela de Armijo, expongo los siguientes hechos en relación con la compra de un vehículo a la empresa Flexicar:
En junio de 2025, adquirí un Jeep Renegade, matrícula 7554KWM, en la feria celebrada en IFEMA Madrid. Durante el proceso de compra, las condiciones finales del contrato (precio y financiación) no coincidían con lo previamente acordado con la comercial. Asimismo, la gestión administrativa fue irregular, teniendo que firmar en varias ocasiones la documentación de cambio de titularidad. La entrega del vehículo se produjo tras casi un mes de espera, pese a haberse indicado inicialmente un plazo de una semana, y el contrato no se encontraba correctamente preparado en el momento de la recogida. Posteriormente comprobé que el vehículo presentaba aproximadamente 3.000 km más de los indicados en el momento de la venta.
Durante los dos primeros meses el vehículo funcionó con normalidad. Sin embargo, a finales de septiembre comenzaron a producirse fallos mecánicos reiterados relacionados con el motor. El vehículo ingresó en taller en múltiples ocasiones, sin que las reparaciones realizadas solucionaran el problema de forma definitiva.
Posteriormente, un mecánico externo diagnosticó un fallo grave de junta de culata, lo cual fue confirmado por el propio taller, detectándose mezcla de aceite y líquido refrigerante. El vehículo permaneció inmovilizado durante aproximadamente dos meses, periodo en el que se informó de la sustitución del motor por uno reacondicionado.
No obstante, tras aproximadamente 100 km de uso, el vehículo volvió a sufrir una avería grave, quedando inmovilizado en m40 en circunstancias de riesgo. A raíz de ello, el vehículo volvió a permanecer en taller durante más de un mes adicional, sin información clara ni consistente durante el proceso. Finalmente, se comunicó nuevamente una sustitución de motor, sin aportar documentación justificativa a pesar de haber sido solicitada.
Actualmente, el vehículo continúa presentando fallos, atribuyéndose por parte de la empresa a elementos de desgaste no cubiertos por la garantía, a pesar del escaso uso efectivo del vehículo debido a las continuas incidencias y estancias en taller.
Por todo lo expuesto, considero que el vehículo ha presentado defectos graves y recurrentes desde poco tiempo después de su adquisición, no habiéndose solucionado la falta de conformidad pese a múltiples intervenciones.
Por ello, solicito la resolución del contrato de compraventa y la devolución íntegra de todas las cantidades abonadas hasta la fecha, incluyendo el precio del vehículo, financiación asociada y cualquier importe adicional derivado de la compra.