Mi coche matriculado en el 2008, se lo compré a Toyota Kuruma en el verano de 2009, y se trataba de un coche de dirección o demostración, con 20000kms.Me dirijo a usted en relación a un problema de culata de mi RAV4 D4D 136cv. Mi concesionario de origen, Toyota Kuruma (Madrid) ante tal situación, me comunica que no se responsabiliza de mi vehículo y me ha redirigido directamente a Toyota España. Este hecho me parece sorprendente, pues el vehículo lo compré en Toyota Kuruma y no directamente a Toyota España.Durante la última revisión en Toyota Ferrol, les comento un problema observado con la pérdida de refrigerante. Durante la recogida del vehículo me comunican que la culata del motor tiene una fisura, y habría que cambiarla. Una reparación presupuestada en 3300eur, a priori ( ver fichero adjunto). Desde ese momento, mi coche queda inoperativo y sin poder contar con él para volver de las vacaciones, teniendo en cuenta que nadie sabe cuándo romperá completamente.Me informo más en detalle y mi problema podría venir de un defecto de fabricación y diseño de los motores D4D, fabricados entre 2006 y 2008, que afectaría a los coches diésel vendidos en aquella época, lo que se traduce en un vicio oculto que nadie me comunicó desde la compra de mi vehículo hasta la aparición del problema en cuestión. Durante estos años he tenido un uso y mantenimiento responsable. Un coche por el que hemos apostado e invertido mucho en él, aun teniendo algunos contratiempos: cambio válvula EGR en 2016 (tras limpiarla dos vecen en un plazo menor de 3 meses y siempre en talleres oficiales de la marca), reemplazo de turbo en 2017 y más tarde, ese mismo año, caja de cambios rota, que reparamos y aprovechamos para reemplazar embrague y volante motor.Ante esta situación y lo expuesto anteriormente, tengo dudas fundadas sobre la relación de esta avería con alguna de mi historial, donde podría existir una correlación directa y que si Toyota (conocedora de este problema) me hubiera informado en su momento, quizás no hubiéramos llegado a la situación actual, evitando invertir en un vehículo con fecha de caducidad anunciada. En el momento de la compra del vehículo, tuve la opción de elegir entre el mismo modelo de Rav 4 con motor de gasolina. Dudé mucho entre ambos modelos y haciendo caso de los consejos del equipo de venta, me decanté por el modelo diésel. Me pregunto por qué nadie me comentó en ese momento este ¨pequeño detalle¨ de los motores D4D, que en esa época ya era conocido por Toyota. De haber sido así, hubiese invertido en el modelo gasolina y jamás en un modelo diésel con un motor presuntamente defectuoso.Actualmente, mi vehículo se encuentra en Toyota Kuruma, donde se realizará un diagnóstico para confirmar el problema de junta de culata y presupuestar la mejor solución.Toyota siendo fiel a su compromiso de calidad y a la confianza que los usuarios hemos depositado en sus productos y servicios, ante un fallo de fabricación, bien conocido por Toyota, solicito una solución que me permita disponer de mi vehículo al menor coste posible, asumiendo los costes de reparación amistosamente y de la forma menos gravosa para ambas partes.