Recibo por mensajería en mi domicilio una mercancía de Ikea cuyos dos módulos principales (se trata de un ropero) no puedo montar por defecto de fabricación; lo comunico a Ikea y me ofrecen un cambio de ambos módulos; tras el cambio, también la mercancía nueva sufre el defecto de fabricación, lo cual paso a comunicar, y me proponen desde Ikea realizar otro cambio, pero esta vez solicito el montaje a cargo de la empresa, adjudicando Ikea el montaje a la empresa externa TaskRabbit. Esta empresa de montaje fija fecha para el montaje de mi ropero, pero anula la misma en 5 ocasiones; comunica la anulación de la fecha la tarde antes por email, pero mi mujer y yo, cada uno en una ocasión, ya hemos tramitado en nuestro trabajo los respectivos permisos para poder atender a TaskRabbit durante la franja horaria que nos proponen. Tras las cinco fechas fallidas fijadas por TaskRabbit, Ikea decide enviar a mi domicilio un montador propio, el cual tiene encomendado, según me explica Ikea, transportar los dos módulos que sustituirán a los defectuosos que se encuentran en mi domicilio. Sucede que llega a mi domicilio el montador sin los mencionados dos módulos, con lo cual no pueden realizar la tarea. Ikea me propone, tras los dos meses que han pasado desde la compra realizada, la misma solución: enviarme de nuevo al montador con los dos módulos nuevos, para el 21 de diciembre nada más y nada menos; o sea, el dormitorio de mis hijos sin un mueble que he pagado y lleno de piezas apiladas, desde el 15 de septiembre hasta el 21 de diciembre. Mi esposa y yo decidimos devolver la mercancía, que retiran el 5 de diciembre de mi domicilio. Hoy he llamado para hacer un seguimiento de la devolución del importe, y me dicen que no está activada, aunque la mercancía ya ha sido recibida y chequeada. Reclamo el importe de los portes que me han cobrado.