El día 21 de marzo de 2026 fui abordada por personal de Mineral Cosmetics en un stand situado en el centro comercial Plaza Norte 2.
La interacción comenzó con la oferta de probar un producto de bajo importe (crema de manos). Posteriormente, se me invitó a probar productos en la cara mediante una demostración parcial, aplicando productos en un lado del rostro y comparando los resultados con el otro.
A continuación, se me ofreció un tratamiento facial por importe aproximado de 200 €, que acepté en ese momento. Sin embargo, tras la realización de dicho tratamiento, el personal inició una insistente presión comercial para la adquisición de productos adicionales de importe muy superior, en particular un dispositivo para el contorno de ojos.
A pesar de manifestar en varias ocasiones mi negativa a realizar una compra de ese importe, el personal continuó insistiendo mediante la aplicación de descuentos sucesivos, inclusión de productos adicionales y promesas verbales (como seguimiento mediante fotografías y garantía de por vida), generando una situación de presión y acumulación de información que dificultó una decisión libre e informada.
Durante el proceso también se me indicó verbalmente que la compra incluía un tratamiento presencial con varias sesiones (aproximadamente una al mes durante varios meses). Sin embargo, este servicio no aparece claramente definido en la documentación entregada ni se especifican sus condiciones, duración o alcance.
Finalmente accedí al pago, realizándose el cobro en dos cargos: 1.499,99 € y 199,99 €.
Tras revisar la documentación, detecté varias inconsistencias relevantes: el recibo refleja precios iniciales superiores que posteriormente se presentan como descuentos, así como la inclusión de conceptos (como un “Tratamiento Facial Diamond”) que no fueron explicados de forma clara durante la venta. Todo ello dificulta identificar con claridad el precio real del producto y el alcance de la operación.
Además, durante el proceso únicamente se me realizaron preguntas muy generales sobre salud (como antecedentes de cáncer o epilepsia), sin llevar a cabo una evaluación adecuada de mi situación personal ni informarme de posibles contraindicaciones.
Al día siguiente, dentro de plazo, solicité la devolución del importe y el ejercicio del derecho de desistimiento. La empresa rechazó la devolución, alegando que la compra se realizó en un establecimiento mercantil permanente.
Solicitud:
Solicito la resolución de la operación y la devolución íntegra del importe abonado (1.499,99 €), al considerar que la contratación se produjo bajo presión comercial, con falta de transparencia en la información y sin una adecuada comprensión de las condiciones en el momento del pago.