EXPONGO:
Que el día 08/01/2026, llevamos el vehículo de mi hijo al taller Ribera Motors II, S.L.U. porque no arrancaba. Tras una primera revisión, el taller indicó que era necesario sustituir el motor de arranque y la batería, con un presupuesto de 400 €. Aceptamos la reparación.
Al ir a recoger el vehículo, observamos que no estaba dentro del taller sino aparcado en el exterior realizamos el pago y nos entregan las llaves. Al arrancarlo, detectamos un ruido metálico muy fuerte, un problema que no existía antes de la intervención. Lo comunicamos inmediatamente y el taller afirmó que era normal debido a que el motor de arranque era nuevo y el volante motor era antiguo.
A los dos días, el coche volvió a no arrancar. Tras contactar de nuevo con el taller, nos indicaron que el motor de arranque podría estar defectuoso y que lo sustituirían en garantía. Tras esperar entre 6 y 7 días, nos devolvieron el vehículo con el mismo ruido. Al reclamar, cambiaron la explicación y afirmaron que el coche tenía “algo interno” y que “ese ruido ya lo haría antes”, lo cual es falso.
Cada revisión del taller requería entre 6 y 7 días, pese a tratarse de comprobaciones que cualquier profesional competente realiza en una o dos horas. El vehículo siempre regresaba en el mismo estado, sin mejoras, dando la impresión de que el taller pretendía que desistiera.
Finalmente, el taller intentó justificar el ruido alegando la vejez del vehículo, pese a que dicho ruido solo apareció tras su intervención. Solicité que desmontaran el motor de arranque y devolvieran el importe, pero se negaron, alegando que tenían derecho a revisarlo. Tras otra semana, lo devolvieron exactamente igual y llegaron a sugerir que debía desmontarse el motor completo o incluso llevar el coche al desguace si no quería gastar más dinero.
Decidí entonces advertirle de que si se negaba a solucionarlo lo denunciaría, les exigí la pieza vieja que nunca me ofrecieron a pesar de ser su obligación y acudimos a un segundo taller para una opinión profesional. Allí, me indicaron solo con oir el ruido y sin tocar nada que el problema era el motor de arranque, que si tenía problemas con el otro taller les avisara antes, así lo hice pero se negaron a revisarlo de nuevo alegando que "ya estaban cansados de esta situación" y que ellos "habían hecho bien su trabajo" a pesar del ruido espeluznante que hacía el coche al arrancar, de nada sirvió adevertirles en denunciarlos ni la hoja de reclamaciones.
En el segundo taller nos solicitan la factura para ver si les aclara algo, cuando la sacamos del sobre en el que nos la entregaron por cierto tras mucho insistirles nos damos cuenta de que no era una factura, les reclamamos la factura y esta vez si, nos la entregan.
Acudimos entonces al segundo taller, al desmontarlo, comprobaron que el motor instalado por el primer taller no era el adecuado, mostrando diferencias evidentes con el original (tamaño del engranaje, número de dientes, etc.), algo visible incluso para alguien sin conocimientos de mecánica.
En menos de 24 horas, el segundo taller dejó el vehículo reparado, funcionando perfectamente, como si fuese nuevo y por un coste muy inferior.
Volvimos al primer taller con las piezas y la factura del segundo, esperando ante la evidencia una solución amistosa. Sin embargo, se negaron a devolver el dinero. Cambiaron nuevamente la versión, afirmando que “ellos habían hecho bien su trabajo” y que si el proveedor se había equivocado “no era culpa suya”, negándose a asumir responsabilidad alguna.
CONSIDERO QUE:
El primer taller incurrió en mala praxis, instalando una pieza incorrecta.
Ha existido falta de profesionalidad, ausencia de transparencia y retrasos injustificados.
Se han ofrecido explicaciones contradictorias y se ha mostrado nula voluntad de resolver un problema generado por ellos mismos.
El consumidor ha tenido que asumir un gasto adicional para reparar correctamente el vehículo.
SOLICITO:
La devolución íntegra del importe abonado por la reparación defectuosa.
La apertura del correspondiente expediente sancionador por las irregularidades descritas.
Que se reconozca la responsabilidad del taller por la instalación de una pieza incorrecta y por la falta de diligencia profesional.
Que se tramite la presente reclamación por mala praxis, incumplimiento de garantías y falta de transparencia.
Que se valore la posible existencia de prácticas irregulares.
ADJUNTO:
Factura del primer taller.
Factura del segundo taller.
Fotografías de las piezas en las que se ve claramente que el motor no es el mismo.