Por medio de la presente formulo reclamación formal contra la marca BYD y sus concesionarios de Pineda de Mar y Fornells de la Selva, en relación con el proceso de compra de un vehículo BYD ATTO 3 y la posterior gestión del caso, que consideramos vulnera de forma clara nuestros derechos como consumidores.
El pasado viernes 14 de noviembre formalizamos la compra de un BYD ATTO 3 que habíamos visto previamente en una feria de vehículos de ocasión y gerencia. Nuestra visita inicial a la feria no tenía como objetivo cerrar una compra inmediata, sino evaluar qué modelo de la marca BYD se ajustaba mejor a nuestras necesidades, dado que el concesionario de Pineda de Mar dispone de un espacio reducido y no todos los modelos estaban disponibles para su prueba.
Desde el inicio, comunicamos de forma expresa y detallada el uso principal que debía cubrir el vehículo: un desplazamiento habitual desde una localidad costera hasta Solsona (aprox. 190 km), un trayecto especialmente exigente para un vehículo eléctrico debido a la pendiente constante, el cambio de altitud y las condiciones climáticas.
Esta información se facilitó de manera reiterada y clara al comercial.
Cuento con más de dos años de experiencia como conductor de un vehículo eléctrico (Tesla Model 3), por lo que conocía bien las limitaciones reales de este tipo de vehículos y fui especialmente insistente en confirmar que el coche pudiera realizar dicho trayecto con margen suficiente. Pese a ello, el comercial afirmó de forma muy segura que el BYD ATTO 3 cumpliría sobradamente, indicando incluso que llegaríamos con más de 150 km adicionales de autonomía. Entre los argumentos utilizados se mencionó que la batería era comparable (o incluso superior) a la del Tesla, y que se trataba de una marca ampliamente vendida sin problemas de autonomía.
Estas afirmaciones fueron determinantes para la decisión de compra.
Tras la adquisición, y en los primeros desplazamientos largos (viaje a Burgos y posteriormente el trayecto laboral a Solsona), comprobamos que la autonomía real del vehículo no superaba los 250 km en condiciones reales, y que en el trayecto crítico llegábamos con apenas un 18% de batería, conduciendo de forma muy conservadora (entre 80 y 100 km/h). Esta autonomía no solo se sitúa muy por debajo de lo prometido, sino que hace inviable el uso para el que el vehículo fue adquirido, especialmente en caso de no poder cargar en destino.
Además, el sistema de estimación de autonomía del vehículo muestra valores claramente engañosos, indicando hasta 410 km con la batería llena y descendiendo de forma acelerada durante la conducción, lo que genera una falsa sensación de seguridad, especialmente peligrosa para conductores sin experiencia previa en vehículos eléctricos.
Ante esta situación contactamos con el servicio de atención al cliente de BYD, que nos derivó al concesionario de Pineda de Mar. Interpusimos una reclamación formal, que únicamente recibió una llamada de seguimiento quince días después, sin que hasta la fecha se haya ofrecido ninguna resolución.
En paralelo, y ante la falta de un interlocutor claro que asumiera el caso, contacté directamente con Quadis Dream para valorar de manera informal si existía la posibilidad de intercambiar el vehículo por otro modelo disponible en su oferta, con precios similares y que pudiera ajustarse mejor a nuestras necesidades. La conversación inicial (poro WhatsApp) fue fluida y se me indicó que al día siguiente recibiría información al respecto. Sin embargo, tras tres nuevos intentos de contacto por mi parte, no volví a recibir ninguna respuesta. Este intento ilustra nuevamente la voluntad por nuestra parte de encontrar una solución razonable y dialogada, así como la dificultad reiterada para obtener seguimiento efectivo dentro de la red comercial.
Desde el concesionario de Pineda se nos solicitó posteriormente realizar pruebas adicionales de autonomía, que confirmaron nuevamente los consumos indicados. Más adelante, el propio taller de Fornells de la Selva verificó que la batería se encuentra al 100% de salud, descartando cualquier defecto técnico y confirmando que la limitación es estructural del modelo para el uso descrito. De hecho, incluso aplicando modelos teóricos más precisos, se nos confirmó que el vehículo no puede cubrir el trayecto a Solsona con el margen prometido.
Cabe destacar que, durante este proceso, se produjeron diversos compromisos por parte del concesionario vendedor que no fueron cumplidos. En concreto, el jefe de ventas del concesionario de Pineda de Mar, David, con quien se nos indicó reiteradamente que se estaba tratando el caso internamente, realizó una llamada comprometiéndose a acompañarnos personalmente el día de la prueba de batería en el taller de Fornells (5 de Diciembre) para valorar los resultados y explorar soluciones. Dicha presencia no se produjo y, desde entonces, no hemos vuelto a recibir ninguna comunicación por su parte.
Asimismo, el comercial que nos vendió el vehículo, Uri, se desentendió del seguimiento del caso, derivándonos directamente a solicitar cita en un taller para las comprobaciones técnicas, sin realizar posteriormente ninguna llamada de seguimiento ni ofrecer una interlocución clara. Esta forma de proceder fue expresamente señalada por personal del concesionario de Fornells como una praxis incorrecta, indicando que la gestión del caso debía haber sido asumida y liderada por el concesionario de Pineda, al ser el punto de venta del vehículo.
La única solución planteada fue una posible recompra del vehículo con una depreciación cercana a los 10.000 €, pese a tratarse de un coche con apenas 2.000 km adicionales, sin Plan MOVES solicitado y que, en la práctica, seguiría siendo comercializado por BYD al mismo precio. Consideramos esta propuesta abusiva y desproporcionada, ya que traslada al consumidor el coste íntegro de una venta incorrecta.
Cabe añadir que tras nuestra última visita al concesionario de Fornells el pasado 19 de diciembre, el jefe de ventas llegó a reconocer explícitamente que “nunca habría recomendado este coche para ese trayecto”, confirmando que el vehículo no es idóneo para el uso que se nos aseguró que cubriría.
A día de hoy (día 7 de enero) seguimos sin una resolución formal, pese a los compromisos verbales adquiridos de darnos alguna respuesta antes de vacaciones de navidad (22-23 de diciembre), y nos encontramos obligados a utilizar el vehículo por no disponer de alternativa, tras haber vendido nuestro anterior coche. Esta situación agrava el perjuicio sufrido.
Consideramos que se ha vulnerado nuestro derecho a recibir información veraz y suficiente, a adquirir un producto adecuado al uso manifestado y a una atención postventa diligente y responsable. En ningún momento hemos percibido una voluntad real de asumir la mala praxis en la venta ni de ofrecer una solución justa y proporcional.
Por todo ello, solicitamos la mediación de este organismo para que se reconozca la falta de idoneidad del vehículo para el uso para el que fue vendido y se nos ofrezca una solución que no penalice económicamente al consumidor por una información incorrecta facilitada en el momento de la compra.
Atentamente,
Joaquim