Denuncio la publicidad deceptiva que he visto sobre productos de falsa madera, presentados como si fueran de madera auténtica. Están etiquetados falsamente como madera verdadera, cuando en realidad no lo son. Considero que, cuando compro un producto etiquetado como “roble”, es necesario que el producto contenga madera de roble auténtica. Lamentablemente, constato que muchos vendedores comercializan laminados de plástico y papel bajo la denominación de “roble” o “madera”. Además, en el caso de los productos vendidos en línea, es imposible notar la diferencia, sobre todo
porque no se puede tocar el producto. Estimo que la industria del mueble y de los revestimientos de
suelos debería estar obligada a establecer una distinción clara entre los productos de madera natural y las imitaciones sintéticas, como ocurre en otros sectores (por ejemplo, con la leche, donde “leche de vaca” y “leche vegetal” están claramente diferenciadas).