Estimados/as,
En relación con la reclamación recibida, expongo a continuación de forma clara, objetiva y cronológica mi versión de los hechos.
El servicio solicitado consistía en una instalación de extensiones cuyo objetivo principal era esconder prácticamente por completo el cabello natural de la menor, mediante trenzas base y la colocación de extensiones cosidas por encima. Durante la consulta previa, la menor manifestó su deseo de poder hacerse moños, por lo que dejé cabello alrededor de forma estratégica para permitir ese tipo de peinados, manteniendo aproximadamente el 98 % del cabello natural recogido y oculto, tal y como se había solicitado.
Antes de la cita, envié vídeos reales de trabajos finalizados, realizados con las mismas extensiones y la misma técnica, para que la familia pudiera conocer con antelación el resultado final. Dichos vídeos fueron aceptados sin objeciones.
Durante las conversaciones previas y el propio día del servicio, la menor no tenía claro en qué consistía exactamente el cambio que se le iba a realizar, mostrando sorpresa ante el proceso y sin poder explicar con precisión qué resultado esperaba. Ante esta situación, actué con especial cuidado, explicándole paso a paso lo que se iba a hacer y comprobando continuamente su comodidad, guiándome siempre por su reacción directa frente al espejo.
En relación con el color, no se me especificó ningún tono concreto. Únicamente recibí una fotografía tomada con poca iluminación, en la que el cabello se apreciaba oscuro, por lo que, conforme al criterio profesional habitual, se encargaron e instalaron extensiones en un tono natural oscuro, que es el estándar cuando no se solicitan colores personalizados, especialmente tratándose de una menor.
El día del servicio, la instalación se realizó delante de un espejo y con iluminación adecuada. Durante todo el proceso estuve pendiente de la menor, preguntándole si estaba cómoda, si le dolía y si le gustaba el resultado. El peinado fue revisado, aceptado y finalizado correctamente, y la menor se fue del escimiento conforme y contenta.
A la mañana siguiente, la madre me contactó indicando que la menor supuestamente se había quitado el peinado y que otros profesionales le habrían manifestado que el cabello no era natural. Sin embargo, por la tarde de ese mismo día, la propia madre me envió fotografías en las que la menor aparece todavía con el peinado completamente instalado, lo que demuestra que el servicio seguía intacto en ese momento.
Ante esta situación, y con voluntad de ayudar y buscar una solución razonable, le aconsejé como opción profesional teñir únicamente el pequeño porcentaje de cabello natural visible en el contorno (aproximadamente un 2 %) para igualar el color y permitir que pudieran aprovechar las extensiones ya instaladas, evitando así retirarlas innecesariamente. Esta propuesta fue realizada de buena fe y como alternativa para conservar el trabajo realizado. No obstante, sin aceptar esta opción ni permitir ninguna corrección técnica, la familia decidió acudir directamente a la reclamación.
Es importante señalar que, al día siguiente del servicio, se me informó por primera vez de que la menor presenta TDAH, lo cual incluye cambios emocionales importantes. Esta información no fue comunicada previamente, y cuando le pregunté a la madre sobre detalles y condiciones especiales para poder adaptar el servicio, ella el dia despues del peinado indicó que no quizo proporcionar información sobre el estado de la niña. Por tanto, como profesional, no es posible guiar un servicio técnico y especializado únicamente por las emociones de una menor, especialmente cuando el trabajo implica productos específicos, horas de dedicación, inversión y cumplimiento de obligaciones fiscales y legales. Yo actué siempre conforme a la información disponible, supervisando continuamente la comodidad y aceptación de la menor durante el servicio.
Además, durante las comunicaciones posteriores al servicio, recibí comentarios descalificativos por parte de la madre, en los que cuestionaba mi profesionalidad, la calidad de los productos utilizados y el propio escimiento donde trabajo, así como afirmaciones incorrectas sobre mis obligaciones fiscales. Todas estas afirmaciones se realizaron sin aportar ninguna prueba objetiva, amenaza con abogados y pese a ellas, he mantenido en todo momento una actitud profesional y respetuosa.
Reitero que las extensiones utilizadas son cabello natural, adquirido a proveedores profesionales con los que trabajo desde hace años, y el mismo que utilizo habitualmente con todas mis clientas. Tras el servicio, he recibido mensajes cuestionando mi profesionalidad y la calidad del producto, sin que se haya aportado ninguna prueba técnica, informe profesional o evidencia objetiva que respalde dichas afirmaciones.
En cuanto a la facturación, el precio del servicio fue informado previamente y cobrado conforme a lo acordado. Mi actividad se ejerce de forma legal y regular, cumpliendo con las obligaciones fiscales correspondientes y emitiendo las facturas conforme a la normativa vigente cuando son solicitadas.
Por todo lo anterior, mantengo que el servicio fue correctamente prestado, aceptado en el momento y facturado, y que no procede la devolución del importe, ya que el material fue encargado expresamente y el trabajo profesional fue realizado conforme a lo solicitado.
Quedo a disposición de la OCU para cualquier aclaración adicional que consideren necesaria.
Atentamente,
Melanie
Mel y trenzas